falta de escuelas para los hijos y de trabajo para los adultos. Ojalá algún día puedanvolver a sus países, si así lo desean, y sin ningún miedo a posibles tiranías de todos loscolores, ya sean nacionales o internaciones, de sentido espiritual, político, económico omilitar. Ojalá que puedan regresar y vivir y disfrutar de la tierra que les vio nacer.Jesús regresa a su país y se queda a vivir en el pueblo llamado Nazaret. A los doceaños sube con María y José al Templo y allí da toda una lección a los sabios delTemplo, al mismo tiempo que también a sus padres, dándoles a entender que lo que serefiere al Reino de Dios tiene prioridad sobre todo lo demás, incluso la familia natural.Después regresan a Nazaret donde Jesús vive hasta eso de los treinta años. Allí dice elevangelio “crecía en edad, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres”.Aquí hacemos una pausa para recordar a las familias que el hogar, “todo hogar, debeser otro Nazaret”, donde Jesús es el centro, los hijos a imitación de Él se desarrollanfísica, espiritual e intelectualmente, y los padres crean un espacio que se puede llamar al mismo tiempo escuela e Iglesia doméstica.Jesús comienza su vida pública con el bautismo a manos de Juan el Bautista y es enese momento que “una voz del cielo lo declara: ‘Mi Hijo, el Amado, este es mi Elegido’”.Jesús es el Hijo de Dios, es el Amado, es el Elegido, el Mesías que han anunciado losprofetas y el pueblo aguarda esperanzado.Al comienzo de esta vida de predicador, del anuncio del Reino de Dios, de establecer una nueva creación, el demonio, que nunca está lejos, lo tienta y al acabar esoscuarenta días de retiro y preparación para la vida pública, se enfrenta a las tentacionesque le presenta Satanás: comodidad, fama y poder. Él le vence y comienza su anunciode salvación.La tentación es siempre el ponerme a mí por delante de Dios. Jesús invoca el plan deDios que Él quiere seguir. “Mi alimento, dirá más tarde, es hacer la voluntad del que meenvió”. Y por eso, por más apetitosas que sean las tentaciones, la fuerza de Dios noses suficiente para vencerlas una y otra vez, como Jesús las venció.Por unos tres años Jesús se convierte en predicador/evangelizador itinerante. Va depueblo en pueblo acompañado de un grupito de doce que Él ha elegido como íntimos,como más allegados a quienes más tarde les confiará la continuación de su misión:“Todo poder se me ha dado en el cielo y en la tierra. Por eso vayan y hagan que todoslos pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos, en el Nombre del Padre y del Hijo y delEspíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado”.Jesús no cancela la Ley, sino que la perfecciona, hace milagros, signos los llama SanJuan, para confirmar que el tiempo se ha cumplido, que esos signos indican y prueban,para quien tenga ojos y oídos, que el Reino de Dios ha llegado. Predica y practica unasreglas para la felicidad que contradicen la sabiduría de los hombres, son lasBienaventuranzas.
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