“Una boa sin fin fue tu esperanza, ribereño bogando en el olvido…”
Université de Paris-Sorbonne – Paris IV
Como reflejo de sus sueños, el Paraná será para Quiroga un espejo, en contemplación permanente, creando un mundo de solemnidad mágica y absoluta, un reflejo en el reflejode lo real en un viaje permanente hacia la muerte:El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros,encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas, bordeadas de negros bloques de basalto,asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, atrás, siempre la eternamuralla lúgubre; en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollonesde agua fangosa.
Cargada de impresiones y sentimientos múltiples, el calor, la humedad, el color, laquietud, el agua profunda, la corriente, que tantas veces trajo en sus entrañas loscadáveres de los mensú asesinados por sus patrones.Destino de muerte en las aguas oscuras del Paraná, dolor humano y animal en la poética quiroguiana en las confidencias de un observador objetivo de una realidadmaterial.En Misiones encuentra Quiroga la naturaleza, el misterio biológico, el hambre delas fieras, el estallido de los nervios, la superstición, lo misterioso, la muerte que tantasveces tuvo que enfrentar, la muerte injusta, véase por ejemplo: “El hombre muerto” y “Ala deriva”, muchas veces a causa justamente del enfrentamiento con esa naturaleza, otrasmuertes como consecuencia de dramáticos procesos de autodestrucción mediante la bebida y las drogas, o la locura, o la muerte trágica y truculenta en sus cuentos de horror y fantásticos.En este escenario brevemente evocado, en esta “Tercera orilla de la frontera”
, aldecir de Rubén Bareiro-Saguier, va a ser el centro de sus dialécticas pluralistas queafirman, que enriquecen, el corazón mismo de intercambios, el sentimiento de suindividualidad que dice “yo creo”, (el trabajo manual), ver por ejemplo “Los fabricantesde carbón”, y el “yo quiero místico-mágico” de “Anaconda”.Y “Anaconda” va a ser apropiada mágica y místicamente por Quiroga, y él se va areconocer en ella, produciéndose entonces una integración en ese gran intercambio, enese movimiento del hombre hacia la naturaleza y sus habitantes y de la naturaleza alhombre, movimiento a la vez real, pues la muerte de la gran Boa, es una aproximación ala suya.En su interesante artículo: “Anaconda: del cuento al mito”, Napoleón BaccinoPonce de León expresa lo siguiente:
1
“A la deriva”, Cuentos de amor, de locura y de muerte, Buenos Aires, Losada, 1975, undécima edición, p.62.
2
Etudes autout de la nouvelle Hispano-américaine, Revue PALINURE, Paris, 1986, p.84
Leave a Comment