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LA DOBLE HÉLICE James D. Watson Página 1
Introducción
El público percibe la ciencia como algo despegado de la gente que la ejerce. Todo el mundo sabe lo que son los virus, o la radiación de fondo del Big Bang, pero casi nadie es capaz de nombrar a los individuos que los descubrieron. El caso del AD es diferente, ! la razón es este libro. Desde su primera frase "#unca $e visto actuar a %rancis &ric' con modestia(), combina los datos cient*ficos con el relato sensacionalista +por no decir escandaloso+ de cómo se descubrieron. olverlo a leer, en mi caso, al cabo de casi - a/os, es confirmar el genio de los que llevaron a cabo la tarea. Es adem0s un recuerdo de lo que $an cambiado la ciencia ! los cient*ficos en los decenios transcurridos desde 1atson ! &ric', 234-, cu!a ponencia inició la gen5tica moderna.
LA DOBLE HÉLICE James D. Watson
6elato personal del descubrimiento de la estructura del AD
Introducción de Steve Jones Pubicado ori!inamente en "ran Breta#a en $%&' (or Weiden)ed * +ic,oson Primera edición- /// Primera reim(resión 0revisada1- //2 Se!unda reim(resión- //3
 
4raducción- 5ar6a Luisa 7odr6!ue8 4a(ia ISB+- %3'9':9/&9;23/92
 
LA DOBLE HÉLICE James D. Watson Página 2
En aquella 5poca, la ciencia en 7ran Breta/a segu*a siendo brit0nica, en el peor sentido de la palabra. Era una vocación propia de miembros de la clase media alta, en su ma!or parte varones, ! estaba concentrada en las viejas universidades de provincias. Desde entonces "a pesar de algunos decididos esfuerzos retrógrados) se $a $ec$o muc$o m0s abierta. 8ara la gen5tica, el encuentro en 2342 de 9ames 1atson "de sólo :- a/os en aquel entonces) ! %rancis &ric', de -4, fue el primer paso en el proceso de democratización. Aunque la emoción de ;a doble $5lice reside en el descubrimiento de la estructura del AD, el libro es un relato de sociolog*a ele ;a ciencia tanto como de ciencia propiamente dic$a. <ir ;a=rence Bragg, una figura que ocupa parte importante en el relato, lo define, en su prólogo a la primera edición, como un relato dram0tico de primer orden> pero a/ade, con tono m0s bien dolorido, que #quienes figuran en el libro deben leerlo con una actitud comprensiva(. Es f0cil ver a qu5 se refer*a. 6esulta casi obligatorio que los grandes cient*ficos aseguren, como $ac*a e=ton, que su genio se sostiene sobre $ombros de gigantes. 1atson ! &ric' prefirieron estar alerta. ;a doble $5lice est0 lleno de toques de $umor a e?pensas de aquellas personas que se creen m0s importantes de lo que son. En ocasiones, las arremetidas no se limitan a las frases ingeniosas@ $a! p0rrafos enteros llenos de cólera dirigida contra objetivos cu!a identidad estaba mu! clara para los que pertenec*an a ese mundo. ;as refle?iones de 1atson +algo redimidas por una postdata curiosamente avergonzada+ sobre el papel de 6osalind %ran'lin en el trabajo "#Era inevitable pensar que el mejor lugar para una feminista era el laboratorio de otra persona() resultan especialmente ofensivas para el lector moderno. ada de todo esto disminu!e el $ec$o de que 1atson ! &ric' +como dijo otro biólogo ! premio obel de su generación, 8eter eda=ar+ no sólo eran inteligentes, sino que ten*an a qu5 aplicar esa inteligencia. &onviene situar el AD en su conte?to. ;a gen5tica es una ciencia sin $istoria. Antes de endel, $ace menos de siglo ! medio, no $ab*a nada. ncluso despu5s de que se redescubriera su trabajo, en 232, los genetistas sólo se interesaron por el se?o, como le $ab*a ocurrido a 5l mismo. ;os genes se iban descubriendo de una forma mu! biológica@ mediante cruces entre ratones, moscas o setas, ! observando el reparto de rasgos entre sus v0stagos. El car0cter del material $ereditario se ignoraba. Aunque ese trabajo era brillante, en cierto modo se desviaba del objetivo fundamental. Deduc*a el funcionamiento de la maquinaria gen5tica a partir de su resultado. <us ra*ces se encontraban en la teor*a, m0s que en la pr0ctica, ! en la f*sica, m0s que en la qu*mica. Durante un tiempo, incluso, la gen5tica corrió peligro de convertirse casi en una rama de las matem0ticas. 7ran parte de la estad*stica moderna se desarrolló con el an0lisis de los e?perimentos de cr*a. En la 5poca de 1atson ! &ric', una rama concreta de la materia, la gen5tica de poblaciones, se $ab*a refugiado en una posición tan est0tica ! elegante que perdió por completo el contacto con el laboratorio. u! pronto, la gen5tica se encontró en un gueto mu! alejado del que ocupaba la bioqu*mica, que tambi5n estaba m0s preocupada por desentra/ar las redes qu*micas que unen a las c5lulas que en preguntar dónde pod*a residir la información que les permite e?istir. El primer AD se e?trajo de vendajes llenos de pus. &omo estaba lleno de esperma de pez, se llamó a la sustancia #espermina(. Este indicio de la importancia que ten*a quedó ignorado porque el AD parec*a ser una cosa mu! elemental. <ólo ten*a cuatro subunidades qu*micas +repetidas muc$as veces en una larga cadena+, a diferencia, por ejemplo, de las prote*nas, que ten*an alrededor de : constitu!entes distintos, con una vasta diversidad de formas ! tama/os. ;as prote*nas eran los candidatos m0s claros para contener el material gen5tico, mientras que el AD era la #mol5cula estúpida(, tan sencilla que era imposible que desempe/ara ningún papel fundamental en el organismo.
 
LA DOBLE HÉLICE James D. Watson Página 3
;a idea de que algo tan simple pudiera ser el instrumento de la $erencia tuvo que esperar $asta 23CC. Entonces empezó a ser posible cambiar el aspecto de unas colonias de determinada bacteria trat0ndolas con AD e?tra*do de otras colonias con forma diferente. ;o asombroso era que esa modificación se $eredaba. <e transmit*a la información de una generación a otra a trav5s del AD. Aunque nadie entend*a cómo. Este libro relata la $istoria de cómo se descubrió la estructura del AD, dos cadenas complementarias de unas sustancias qu*micas simples denominadas #bases(, enroscadas una sobre otra en una doble $5lice. ;a consecuencia inmediata fue la posibilidad de deducir cómo se reproduc*an los genes ! cómo transmit*an la información de padres a $ijos. &omo se/alaban 1atson ! &ric', quiz0 con falsa modestia, en la última frase de su ponencia@ #o $a escapado a nuestra atención que el emparejamiento concreto que $emos propuesto sugiere inmediatamente un posible mecanismo de copia para el material gen5tico(. Desde esa famosa frase, el estudio del AD se $a disparado. o contento con descubrir la estructura de la mol5cula, &ric' descifró oc$o a/os m0s tarde, en otro tour de forc5 intelectual "junto con <!dne! Brenner ! otros), el propio lenguaje gen5tico. Al a/adir bases de AD, una a una, a peque/os fragmentos de la composición qu*mica de un virus, los cient*ficos demostraron que el mensaje se basaba en un código de tres unidades que se le*a de un e?tremo a otro. ;a introducción de una o dos bases de m0s en la secuencia trastornaba el proceso de lectura a partir del punto en el que se insertaban> pero, si eran tres, se recuperaba el sentido. &omo en el caso del $ebreo, el mensaje gen5tico no ten*a espacios entre sus palabras "aunque, a diferencia de cualquier lengua escrita, todas las palabras ten*an la misma longitud de tres letras). ;a adición de una o dos letras provocaba el caos en el resto de la frase. <in embargo, la adición de tres no $ac*a m0s que a/adir una palabra m0s a un mensaje que !a ten*a cientos de palabras a lo largo de 5l. En 23 se descubrió el código de todos los amino0cidos ! de los principios ! finales de las frases que dan las instrucciones para fabricar prote*nas. 1atson a!udó a aclarar la forma de leer el mensaje $ereditario. Estudió una mol5cula intermedia, el A6, que transporta la información gen5tica contenida en el AD de un lugar a otro en la c5lula. &on su trabajo obtuvo lo que denominó el dogma central de la biolog*a molecular, que consiste en que el AD fabrica el A6 ! 5ste, a su vez, fabrica la prote*na "aunque posteriormente 1atson reconoció que en aquella 5poca, en realidad, no sab*a que quer*a decir #dogma(). &omo en la ma!or*a de otros casos equivalentes, el dogma central se $izo mu! pronto confuso. En algunos virus, el propio A6 constitu!e el material gen5tico. Es m0s, el flujo de información puede invertirse. En lugar de que el AD transmita instrucciones a la c5lula por medio del A6, algunos virus "como el que causa el sida) $acen que las c5lulas que se dividen fabriquen copias mediante AD producido a partir del A6 que conforma el genoma del virus. ;os f*sicos que empezaron a investigar la #mol5cula estúpida( se quedaron impresionados por la claridad de su código. Tras nuevas indagaciones, la biolog*a +rara vez pura ! nunca sencilla+ se $izo cargo del asunto> ! la arquitectura de los genes parece $o! m0s barroca de lo que era razonable prever en 234-. ;ejos de ser una simple l*nea de instrucciones, el AD, en muc$as criaturas, posee una estructura mu! elaborada. <u falta de refinamiento, quiz0, no es sorprendente> al fin ! al cabo, los genes $an evolucionado, ! !a se sabe que la evolución trabaja de forma tosca ! r0pida cuando da a sus productos la forma necesaria para afrontar nuestro mundo incierto.

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