minúsculos de paisajes vistos solamente una vez veinticinco años antes. Deello nacía también su gran facilidad para el dibujo. Todas estas cualidadesdesarrollaron en él una de las facultades más importantes en un novelista, elpoder de observación.En1870publicó su primera novela,
, escrita durante uno desus viajes a Francia. Esta obra, con los defectos de toda obra primeriza,bosqueja la situación ideológica de España durante elTrienio Constitucional.
La Sombra
fue publicada en noviembre de 1870 por entregas en
.En1873comenzó a publicar la que se puede considerar su obra cumbre, los
, donde se refleja la vida íntima de los españoles delsiglo XIXy su contacto con los hechos de la historia nacional que marcaron eldestino colectivo del país. Se trata de 46 episodios en cinco series de dieznovelas cada una, salvo la última, que quedó inconclusa. Arrancan con labatalla de Trafalgar y concluyen con laRestauración borbónica en España.
Este conjunto novelístico constituye una de las obras más importantes de laliteratura española de todos los tiempos y ejerció un influjo considerable en latrayectoria de lanovela históricaespañola.En1876se publicó
, una novela contra la intolerancia ideológicaasentada en una imaginaria ciudad mesetaria. Pese a las oposiciones quesuscitó la obra entre los neocatólicos, Galdós fue elegido miembro de laReal Academia Españolaen 1889.El 15 de marzo de 1891 la gran actrizMaría Guerreroestrenó
Realidad
, con elpapel de Augusta. El buen éxito de la obra y la insistencia de Mario y MaríaGuerrero le movió a estrenar al año siguiente
La loca de la casa
. Siguió
La deSan Quintín
, estrenada el 25 de enero de 1893 y el éxito más resonante quehasta entonces obtuvo Galdós en el teatro, durando en cartel cincuentanoches.Durante sus últimos años se consagró fundamentalmente al teatro, para el queentregó 22 piezas.Para conocer bien España se dedicó a recorrerla en vagones de ferrocarril detercera clase, codeándose con los míseros y hospedándose en posadas yhostales de mala muerte.Era un hombre de costumbre: se levantaba con el Sol y escribía regularmentehasta las diez de la mañana a lápiz, porque la pluma le hacía perder el tiempo.Después salía a pasear por Madrid a espiar conversaciones ajenas y aobservar detalles para sus novelas.
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