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03
DOMINGO
1
De
NOvIeMbre
De
2009
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Clarin
P
Tlzzdespues del muro
afP/image forum
bye bye.
eL LiDersovietico mijaiLgorBacHov Besaa su Par aLemaNericH HoNecKereN eL 40 y uLtimoaNiversario De LarDa. Dias DesPuesreNuNciaria eLaLemaN y uN mesmas tarDe caeriaeL muro.
La noche única quetransformó la historia
el 9 d nb d 1989 ó l m d Blín, íbl d l lh n l pl ll n ep. e nn, npd n, bó p p ldn d l ln dl dl nd, ló d l pá d n l.
E
l 9 de noviembre de 1989 elmundo estaba en los umbra-les de una intensa renovaciónde sus valores, de sus creen-cias, de su fe, de las formas de comu-nicación, de su modelo político y de sueconomía.Había caído el Muro de Berlín, elmayor símbolo de la confrontación Es-te-Oeste, es decir, de la guerra a muer-te que durante 50 años sostuvieron sindescanso las dos mayores potencias delsiglo XX –Estados Unidos y la UniónSoviética–, en todos los campos y entodo el planeta. ¿El objetivo? Pelear por la hegemonía mundial: uno liderandoel capitalismo; el otro defendiendo losideales de una sociedad igualitaria don-de los medios de producción fueran depropiedad social y no privada.Berlín fue, durante décadas, el esce-nario privilegiado de esa confrontaciónideológica. El derrumbe del Muro fueambos tenían un poder extraordinario,pero no podían usarlo.En 1983, Reagan buscó modificar lacorrelación de fuerzas con un mega-programa militarista basado en tresacciones: plantar, en Europa, misilesque apuntaban a Moscú; autorizar laintervención militar para derrocar go-biernos socialistas en el Tercer Mundoe impulsar la construcción de un com-plejo sistema de escudos espacialespara repeler misiles, llamado popular-mente “Guerra de las Galaxias”. Esteproyecto aunque delirante marcó, encierta forma, las limitaciones indus-triales y tecnológicas de los soviéticos.Cuando Mijail Gorbachov llegó al po-der en 1985 puso en marcha un amplioprograma de reestructuración políticay económica (glasnost y perestroika)para democratizar el país y sacarlo delatraso y del estancamiento económico.Atento a los pedidos de una sociedadque quería cambios, Gorbachov pusofin al monopolio del poder del Partido;liberó disidentes y, en política exterior,abandonó la vieja aspiración soviéticade exportar la revolución al resto delmundo y de intervenir en los países deEuropa del Este.Fue la influencia de estos cambiosy los problemas internos del socialis-mo (y no la astucia occidental) lo quedeterminó el derrumbe del Muro y dela URSS. Tanto los alemanes como lossoviéticos y todos los socialistas de laEuropa Oriental sentían –para decirlocon palabras de Gorbachov– “que elmodelo estaba moral y políticamenteagotado”. Querían elegir su propiocredo, poder viajar al exterior, tener un régimen multipartidista y libertadde expresión.En ese marco, la “perestroika” aso-maba como una vía rápida hacia esoscambios. Así lo vivían miles de jóvenes
Ocaso de una era
entonces no sólo la señal inequívocade que el socialismo había fracasadosino también de que el mundo bipolar hasta entonces conocido desaparecíapara siempre. El proceso –muy velozy asombrosamente poco violento– du-ró apenas dos años, hasta el 26 de di-ciembre de 1991, día de la desapariciónformal de la Unión Soviética.Los cambios habían empezado va-rios años antes. El ex presidente norte-americano, Ronald Reagan, conserva-dor y belicista, había decidido poner final empate de fuerzas o “equilibrio delterror”, una receta perversa que fun-cionó, durante la Guerra Fría, comouna fórmula de paz. Norteamericanosy soviéticos sabían que el poderío es-pacial y armamentístico de ambos erade tal magnitud que el ataque de uno yla respuesta del otro implicaban el ani-quilamiento del planeta. Esta concien-cia los llevó a una situación paradojal:
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