Lima, 25 Noviembre 2009Sr. Javier Villa SteinPresidente de la Corte Suprema de JusticiaLimaMe veo en la obligación de enviarle esta carta abierta, en aras del debido proceso y latransparencia en la administración de Justicia.La Quinta Sala Penal de la Corte Superior de Lima, con resolución del 14 de Octubre,recibida el 16 de Noviembre del 2009, establece mi inocencia y me absuelve en el casode la Querella interpuesta contra el suscrito por Pedro Pablo Kuczynski en el supuestodelito contra el Honor -difamación agravada con medios de prensa.La Resolución de la Corte Superior, invocando una sustantiva jurisprudencia de la CorteSuprema, del Tribunal Constitucional, y de la Corte Interamericana de DerechosHumanos, sobre asuntos referidos a la libertad de expresión y prensa, y fiscalización deasuntos públicos, señala, citando a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que “
es lógico y apropiado que las expresiones concernientes a funcionarios públicos o aotras personas que ejercen funciones de una naturaleza publica deben gozar, en lostérminos del articulo trece punto dos, de la Convención, de un margen de apertura aun debate amplio respecto de asuntos de interés publico, el cual es esencial para el funcionamiento de un sistema verdaderamente democrático
. Esto no significa, demodo alguno, que el honor de los funcionarios públicos o de las personas publicas nodeba ser jurídicamente protegido, sino que este debe serlo de manera acorde con los principios del pluralismo democrático
”.Tras un amplio estudio del expediente, señala que mis declaraciones y publicaciones“no tiene animo de mellar el honor del querellado, sino de emitir opinión y juicios devalor respecto a la actuación del querellado en su calidad de Ministro, cargo publico queconforme se ha señalado justifica ser criticado mas ampliamente que el comúndenominador de los ciudadanos, mas si están referidos a aspectos como –
concesión de puertos y exportación de gas peruano, pago de indemnizaciones a cargo del Estado
-que resultan ser de interés publico”. Establece que “no se aprecia intención de parte delquerellado de mellar el honor del querellante, esto es, animus difamando, en el procesado, por lo que corresponde al caso absolverlo de los cargos imputados”.De esta forma, es la segunda sentencia absolutoria a mi favor, en una Querellainterpuesta en abril del 2006, cuando el Querellante era Presidente del Consejo deMinistros. Mi primera sentencia absolutoria fue el 07 de Mayo del 2007, dictada por elJuez de Primera Instancia. Ante la apelación del Querellante, la Corte Superior el 17 deSeptiembre del 2007 declaro nula dicha sentencia absolutoria, y luego la CorteSuprema ordena volver la causa a un juez de reenvío, indicando que para corregir unaludido error de procedimiento. El Juez Suplente del 40 Juzgado Penal, vulnerando procedimientos que he criticado oportunamente, emitió nueva sentencia, variandototalmente la anterior, esta vez condenatoria, en Junio del 2009, la que, ciertamente,apele con amplia fundamentación.Teniendo a mi favor dos sentencias absolutorias, de Primera Instancia (2007) y de laCorte Superior (2009), tras 3 años y 9 meses de iniciada la Querella, ahora Pedro Pablo1
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