Esta noche podríamos hablar de cómo Canal Sur, la televisión de Andalucía pagada condinero público de la Junta de Andalucía, a la que pertenece este Instituto Andaluz de laJuventud, mantiene programación que, si nos ponemos quisquillosos, podría ser tachadade clasista y machista, pero no es cuestión de hablar de Arrayán ni de los 8 años que llevadesplegando estereotipos que llegan a miles de familias andaluzas.Esta noche podríamos hablar de cómo en el mercado puede comprarse El Jueves, dondeha aparecido desde hace muchísimo tiempo, un personaje llamado Martínez El Facha que,para los que comprábamos esta revista, era una clara crítica al fascismo, el racismo y todolo rancio que queríamos dejar atrás.De esa misma revista salió Makinavaja, que luego se empeñó en llevar al cine Pajares yhacer, así, famosas sus expresiones como la de llamar a su amigo "moro de mierda"constantemente. Desde luego que Ivá no era ningún racista, pero no hablaremos de él.Podemos hablar de uno de los textos de uno de los dramaturgos contemporáneos másarriesgados y brillantes, Rodrigo García, quien, en El Gallo Claudio divide al mundoentre gente nacida para dar hostias y los que nacen para recibir. Coloca a los negros, lasmujeres y los niños entre los que nacen para ser hostiados y a los skins o a nosotrosmismos como los nacidos para hostiar, como selección natural. Podríamos hablar, pero nolo haremos.Curiosamente, los únicos que no intentan ser satíricos ni van con segundas son los deCanal Sur.Curiosamente, todos entendemos que Martínez el facha, Makinavaja o el personaje quehabla en el texto de Rodrigo García son exageraciones para ponernos ante un espejoamplificador toda nuestra miseria. Lo sabemos nosotros, escritores, actores y público,pero parece que hay gente que no.En lugar de esto que estoy leyendo, debería estar interpretando un texto de Juan PabloHerencia llamado "El mejor actor de Europa", pero no voy a hacerlo, fundamentalmente,porque los censores (sí, digo censores y se me llena la boca porque no hay forma más realde llamar a aquellos que CENSURAN), los censores, digo, que leen los textos antes deque se interpreten en este certamen han decidido que otro texto de Juan Pablo Herencia,llamado "Dame un euro" no puede ser llevado a escena porque, según esas mentespreclaras, incurre en la xenofobia y el racismo además de, según palabras textuales, "sermuy fuerte".Se nos amenaza, y digo amenaza, sí, y también se me llena la boca porque una amenazalo es aunque sea velada si tiene como objetivo amedrentar, se nos amenaza, digo, con queperfectamente podrían habernos denunciado sin dignarse a hablar con el autor del texto.Se nos comenta que, cito textualmente, "habría que hacerlo muy bien en el escenario paraque no resulte racista". Y aquí es donde se marcan el "mis cojones soberanos" ya que enese momento se vuelven censores de fondo y censores de forma. Ya saben que es racistasin serlo y saben que va a salir mal sin haberlo visto.No voy a explicarle a nadie que hay una cosa que se llama sarcasmo. Tampoco que laexageración es una figura literaria tan válida como el símil. Tampoco voy a hacer un
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nazarechleft a comment