"Un Valor Imaginario" de Stanislaw LemPágina 3 de 104C:\0libro\Stanislaw Lem - Un Valor Imaginario.htm10/12/02
nosotros mismos que, obedeciendo una orden superior al placer, tendremos que dar vueltas en el ojo enel oído, en el intelecto, a lo Nuevo, categóricamente aplicado, porque fue descubierto en el largo caminodel ascenso. Por cierto, nadie ha estado nunca allí, ni quiere ir, ya que no se sabe si se puede aguantar en Aquellas Alturas siquiera un momento; pero, a decir verdad, ¡para el Desarrollo de la Cultura esto notiene la menor importancia! Este lema nos ordena, con la soltura propia de la genialidad displicente, quecambiemos una esclavitud antigua, espontánea y por tanto inconsciente, por otra, nueva. No nos quitalas trabas, sólo alarga nuestro ronzal; y así nos lanza a lo Desconocido, dando el nombre de libertad auna necesidad razonada.Pero yo, lo confieso francamente, ansío una motivación distinta para la herejía y la rebelión. Por tanto,digo: es verdad, hasta cierto punto, lo enunciado en el primer y en el segundo lugar, pero no una verdadcompleta y tampoco enteramente parecida a una necesidad, puesto que en el tercer lugar podemosaplicar a la creación un álgebra copiada del Todopoderoso.Fíjense, por favor, en la verborrea de la Biblia, en la locuacidad del Pentateuco cuando describe el
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del Génesis y compárenla con la parquedad de sus palabras cuando se trata de mostrarnos surecetario. Reinaba el vacío y el caos, hasta que de repente, de buenas y primeras, dijo el Señor: "Hágase laluz".; en seguida la luz se hizo y ¡ya está! Y entre una cosa y la otra, ¿nada? ¿Ni el menor intervalo, ni elmenor proceso? ¡No lo creo! Entre el Caos y la Creación hubo la intención pura, no cegada todavía porla luz, no convertida aún enteramente en Cosmos, no ensuciada por la Tierra, aunque ésta fueraparadisiaca.Se dio entonces y allí el nacimiento de las posibilidades, pero no su cumplimiento; hubo una intención,divina y todopoderosa porque todavía no había empezado a convertirse en acción. Se produjo laanunciación... antes de la concepción.¿Cómo no aprovechar esa enseñanza? No se trata aquí de un plagio, sino de un método. ¿De dónde hasalido todo? De un principio, evidentemente. ¿Y qué hubo en el principio? Un prólogo, como yasabemos. Un prólogo, pero no para sí mismo, su propio amo, sino un Prólogo para Algo.¡Opongámonos a la realización desenfrenada que fue el Génesis! ¡Apliquemos a su primer lema el álgebrade la creación moderada!Para ello, dividiremos la totalidad por el "Algo" .El "Algo" desaparecerá entonces y nos quedará, comoresultado, un Prólogo purificado de las malas consecuencias, o sea de todas las amenazas de laencarnación puramente intencional y, gracias a ello, libre de pecado. No es un mundo, sino un punto nodimensional y que se encuentra, precisamente por eso, en la infinidad. ¿Cómo reducir a él la literatura? Ya hablaremos de eso más adelante. Contemplemos primero su vecindad, ya que la literatura no esningún anacoreta solitario.
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