J. Peiró – Problemas del Sindicalismo y del Anarquismo 2
I. PROBLEMA DE COMPRENSION
Históricamente está comprobado que cada cataclismo trascendental, como lo hasido la guerra mundial, conlleva como secuela fatal e inevitable un desequilibriouniversal de todos los valores de la sociedad. Como el individuo, la sociedad hállasesujeta a las leyes de la biología, que regulan con exactitud inexorable todo su sistemade vida. Para los cuerpos sociales las guerras son lo que las enfermedades para loscuerpos humanos: durante la enfermedad o en período de convalecencia, óperase lacrisis, y ello, en todo caso, significa una mutación que arrebata de la muerte y sana alpaciente, unas veces, pero que en otras produce la muerte o, arruina la naturaleza delmismo. El problema, pues, consiste en saber evitar esas crisis o, en su defecto, ensaber aplicar medidas terapéuticas que eviten la muerte y la ruina física del cuerpopaciente.Para los cuerpos sociales, el razonamiento tiene una aplicación relativa, puestoque la muerte de los sistemas político-económicos no implica necesariamente lamuerte de los cuerpos sociales. No hemos sabido dar muerte al sistema político-económico, causa fundamental de la enfermedad expresada por la monstruosa guerra,y he ahí la crisis que en el presente arruina la naturaleza del conjunto social consensible y hondo perjuicio de las partes, aunque más vitales, más humildes, del cuerpopaciente.La reconstitución económico-industrial del mundo opérase en un sentidounilateral. Contrariamente a lo más elemental de la lógica, el capitalismo va saliendode la guerra y sus consecuencias mucho más reforzado como sistema que al entrar enella, ya que el panorama económico-industrial del mundo nos dice con hartaelocuencia que es el capitalismo el único factor deferminante en el orden de laproducción y de las valoraciones, todo ello como resultado de la inteligencia y lasolidaridad del capitalismo y de las nuevas modalidades de la organización de laproducción. Y una vez más aparece confirmado el concepto materialista de la historia:poseyendo el capitalismo el dominio absoluto en el orden económico-industrial, poseela fuerza de los Estados, y la fisonomía de la organización político-social de lospueblos es expresión de la soberana voluntad del capitalismo.El fascismo que, más o menos disfrazado, impera en todos los países, es buenaprueba de cuanto decimos, y prueba, además, que los factores sociales que mejor selibran de las consecuencias de la crisis universal provocada por la guerra, son aquellosque mejor saben renovarse espiritual y orgánicamente. El hecho de que el capitalismohaya entrado en una nueva fase del proceso de su evolución como clase, demuestraque en él existe el sentido de la continuidad, que es un sentido de adaptación al medioy lugar, razón tan fundamental para la supervivencia como esencial para la superacióncolectiva.Lo interesante ahora es saber que para el Sindicalismo y Anarquismo aun estiempo de renovarse espiritual y orgánicamente.* * *Pocos anarquistas y sindicalistas nos apercibimos de que la guerra, comoanteriormente la Revolución francesa y, antes de ésta, todas las revolucionesreligiosas y políticas, significaba la revolución de todos los valores, no ya sólopolítico-económicos, sino de todos los valores morales y espirituales, lo que siempretiene una enorme trascendencia en el orden de las
estructuraciones doctrinales ycolectivas. El prejuicio expresado por la locución «obrar sobre los hechos», tanpeculiar entre sindicalistas y anarquistas, muchas veces no nos deja ver que hayhechos cuya compleja naturaleza dificulta extraordinariamente toda acción sobre ellos,hechos que generalmenté rechazan toda suerte de improvisaciones, que exigen nosólo el conocimiento de su existencia, sino, además, la previsión de su existencia y unconstante estudio sobre ellos.
Leave a Comment