Francisco Arriaga – Año 2, No. VI. Libres libros de a libra. 26 Nov. 2009
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las cicatrices que le dejara la mordida sanaron, sin dejar siquiera leves excoriaciones.El marqués comienza la búsqueda de un remedio y se vale de las opiniones másautorizadas sobre la enfermedad, para terminar admitiendo que el tiempo corredemasiado lento, que su mujer Bernarda y él sólo tienen el lazo de la hija, y que SiervaMaría tendrá que luchar sus propias batallas, inmersa entre la voluntad de un dios que nose sabe a ciencia cierta si se ocupa de los negocios de los hombres, y la voluntadhumana que pretende tener una cura para toda dolencia, aunque dichos remedios seande efectividad dudosa.
El escolástico
La niña termina enclaustrada, viviendo en un mundo regido por leyes extrañas, la últimaen darse cuenta de la presencia de la niña es la abadesa, una ‘mujer enjuta y aguerrida, ycon una mentalidad estrecha que le venía de familia’, contra la que habrá de estrellarseSierva María, quien ‘ayudó a degollar un chivo que se resistía a morir. Le sacó los ojos yle cortó las criadillas, que eran las partes que más le gustaban. Jugó al diábolo con losadultos en la cocina y con los niños del patio, y les ganó a todos. Cantó en yoruba, encongo y en mandinga, y aun los que no entendían la escucharon absortos.’El eterno pleito entre distintas concepciones religiosas es resaltado aquí: por un lado elconvento que recibe a la niña que será exorcizada, y por el otro lado la opción desechadade dejarla en manos de los negros, que sólo sacrifican gallos en sus oscuros dialectos adioses mucho más oscuros.Cayetano Delaura, el bibliotecario y asistente del obispo tiene conocimiento de la niña pormedio de un sueño. Jamás la ha visto, pero ya sabe cómo es:
Habían hablado mucho de ella. Habían repasado juntos las crónicas de endemoniados y las memorias de santos exorcistas. Delaura suspiró: "Soñé con ella"."¿Cómo pudiste soñar con una persona que nunca has visto?", le preguntó el obispo."Era una marquesita criolla de doce años, con una cabellera que le arrastraba como la capa de una reina", dijo. "¿Cómo podía ser otra?"
García Márquez juega aquí con elementos típicamente novohispanos: la escolástica y elclero, la inquisición y sus exorcismos, la rabia y los esclavos negros con sus propios ritos.En un arranque humorístico, el escritor realza: ‘Por gestiones del obispo, Delaura estabaen la lista de tres candidatos al cargo de custodio del fondo sefardita en la biblioteca delVaticano’. Delaura teme ante la empresa que le encomienda el obispo: encargarse delexorcismo de la niña. Tiembla, le sudan las manos, no se siente capaz. Pero termina
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