Read without ads and support Scribd by becoming a Scribd Premium Reader.
 
RINDETE AMOR MIOJOHANNA LINDSEY3º Saga
 
Wessex,879
Entró en el salón deWyndhursty todas las mujeres pre-sentes dejaron lo que estaban haciendo para seguirlo con lamirada: lo habitual. Sucedía cada vez que estaba ante las mu-jeres; ahí en el hogar, o en cualquier otro sitio, no podían evi-tar mirarlo. Aquí en Wyndhurst no importaba que fuese vi-kingo mientras que ellas eran sajonas y tampoco que ambosgrupos sólo se mezclaran a través de un derramamiento desangre. El año anterior, los hombres de esas mismas mujereshabían concluido otra guerra con los vikingos daneses delnorte.Sin embargo, no era el temor lo que las hechizaba, aun-que este vikingo podía ser temible pues era un diestro guerrero.No era su altura impresionante, mayor aun que la del amo dela casa, lordRoyce,que era muy alto. Lo que sucedía era queno habían visto jamás a un hombre tan apuesto comoSeligHaardrad.No se trataba sólo de que tuviese un cuerpo que los dio-ses nórdicos envidiarían, sino que además era dueño de un ros-tro digno de los ángeles: ojos que podían ser oscuros como unatormenta de verano o luminosos como la plata pulida, pómu-los altos que enmarcaban una nariz perfecta, cejas de arcosutil y tan negras como la melenaespléndida y brillante. Tambiéntenía unos labios tan sensuales que cualquier mujer que losveía anhelaba saborearlos.Tal vez, en los seis años transcurridos desde que apareciócon sus vikingos del norte para atacar el país de estas mujeres,y de que casi muriera en el intento, tendrían que haberse acos-tumbrado, pero no sucedía así. Ninguna se salvaba, ni la viejaEdaque trabajaba en la zona de la cocina, aunque fue la pri-mera en llamarse a la cordura e indicar a las demás mujeresque volvieran a sus tareas. Ni la jovenMeghan,que estaba enla parte delantera del salón, cosiendo con sus damas ante lasventanas abiertas.Meghan sólo tenía catorce años y era demasiado jovenpara casarse, pero aun así suspiraba soñadora y lamentaba queese vikingo le doblara su edad. Si era necesario forjar alianzas,se podía arreglar el matrimonio hasta entre niños pequeños.Pero su hermanoRoyceno lo necesitaba, y ya estaba vincula-do conSeliga través del matrimonio. Por otra parte, quería de-masiado a Meghan para dejar que abandonara el hogar hastaque pasaran muchos años, y la muchacha se sentía feliz de queasí fuese.Del lado izquierdo del inmenso salón, junto a una de lasmesas que rodeaban un gran barril de cerveza donde solíanreunirse los hombres,Kristen,la hermana de Selig, lo veíaacercarse. Por lo general no advertía el efecto que el hermanoejercía sobre las mujeres, pero ante el silencio que provocó laaparición de Selig no pudo menos que notarlo. Vio que el her-mano sonreía a varias de las mujeres y los guiños que ofrecía alas que conocía de manera más íntima. En opinión de Kristen,eran demasiados guiños.Royce, el esposo, sentado junto a ella, también contem-pló la escena, puso los ojos en blanco y dijo a la esposa, enconfidencia:—Tendría que casarse para no hacerlas sufrir de estemodo.
 
—¿Qué sufrimiento? —replicóKristen.Mi hermano se brinda lo suficiente para no provocar otra cosa que suspiroscomplacidos a su alrededor. Si se casara sufrirían. Por otraparte, ¿por qué tendría que casarse si las mujeres de todas lasedades en los dos países se arrojan a sus pies, sin hablar de loque sucede con las del mercado?—¿De modo que en Noruega pasaba lo mismo?—Siempre. —Kristen suspiró.Roycerió, seguro de que a la esposa no la fastidiaban enabsoluto las conquistas amorosas del hermano, ni aun las desu propio salón. Esos dos hermanos se querían demasiadocomo para que Kristen le reprochase nada. También sabía queéste había llegado a prometer que vengaría la muerte del her-mano cuando creyó queAlden,el primo de Royce, lo habíamatado durante aquel ataque que los había llevado aWessexseis años atrás.Era una época que a Royce no le agradaba recordar.Cuan cerca había estado de ordenar que mataran a los prisio-neros capturados aquel día y, en consecuencia, de perder a suúnico amor. La esposa era una de las prisioneras, y los amigosla ayudaron a disfrazarse de muchacho. Y hubiese resultado,pues Kristen era casi tan alta como los hombres, incluso másalta que muchos de ellos. Lo que la descubrió fue la distracciónde los propios vikingos que siguieron tratándola como a unamujer, cuidándola, protegiéndola, defendiéndola, y eso atrajola atención de Royce y terminó por revelar la verdad cuandoordenó que la fustigaran.Luego, Royce la separó de los amigos y la llevó a la casaseñorial. La había creído la ramera de los prisioneros: no se leocurría otro motivo para que estuviese con ellos. Kristen dejóque lo creyese porque la divertía, y lo incitó desde el principio,con una audacia que Royce no había visto antes en ningunamujer. Si Kristen no se hubiera comportado así, pese a su be-lleza, pese a la fascinación que ejercía sobre Royce, él habríaresistido pues odiaba con vehemencia a todos los vikingos.Aunque les había hecho la guerra durante quince años, elodio deRoycese había despertado once años atrás. Encade-nado a un muro, lo obligaron a observar cómo los vikingos da-neses asesinaban a su padre, a su único hermano, y violaban ymataban a su prometida. Abandonaron a Royce para que mu-riese ahí, sobre los cuerpos de los seres amados, y habría.muerto si los daneses no hubieran ido a saquear el monasteriodeJurro,tierra adentro, permitiendo así que lo auxiliaran lossiervos que habían sobrevivido.Sí, Royce tenía buenos motivos para odiar a los vikingos,pero se había enamorado de una de ellos y por eso toleraba ala familia. De vez en cuando llegaban todos juntos desde No-ruega en sus largos barcos, pero el visitante más frecuente eraSelig;de hecho, vivió con ellos durante tres de los últimos seisaños.El primer año después de la boda, Selig se quedó paraasegurarse de queKristenrecibiera un buen trato en el nuevohogar. Aquella vez se quedó todo el invierno, y regresó a No-ruega junto con los padres, cuando éstos partieron después dela visita del verano siguiente. Los padres no fueron a visitarlostodos los veranos, pero Selig sí lo hizo con un barco propio(Royce le había quemado el primero) y por lo general llevabacon él a alguno de los hermanos menores, o a ambos.
Search History:
Searching...
Result 00 of 00
00 results for result for
  • p.
  • Notes
    Load more