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Tal vez la situaci\u00f3n en la que me met\u00ed tratando de demos- trar, ante p\u00fablicos extranjeros, la validez universal de modelos elaborados a prop\u00f3sito del caso particular de Francia, me haya permitido ir, en estas conferencias, a lo que creo que consti- tuye lo esencial de mi labor\u2014y que, sin duda por mi culpa, suele pas\u00e1rseles por alto a los lectores y a los comentaristas, incluso a los mejor intencionados\u2014, es decir a lo m\u00e1s elemen- tal y fundamental.
aunque, en opini\u00f3n de autores tan diferentes como Cassirer o Bachelard, esta filosof\u00eda sea la de toda la ciencia moderna, s\u00f3lo se aplica en contadas ocasiones a las ciencias sociales, sin duda porque se opone, muy directamente, a las rutinas del pensamiento habitual (o semicient\u00edfico) del mundo social, que se ocupa m\u00e1s de \u00abrealidades\u00bb sustanciales, individuos, grupos, etc., que de relaciones objetivas que no se pueden mostrar ni tocar con la mano y que hay que conquistar, elaborar y validar a trav\u00e9s de la labor cient\u00edfica.
A continuaci\u00f3n, una filosof\u00eda de la acci\u00f3n, designada a veces comodisposicional, que toma en consideraci\u00f3n las po- tencialidades inscritas en el cuerpo de los agentes y en la es- tructura de las situaciones en las que \u00e9stos act\u00faan o, con mayor exactitud, en su relaci\u00f3n. Esta filosof\u00eda, que se con- densa en un reducido n\u00famero de conceptos fundamentales,
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