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C
on este domingo comen-zamos un año litúrgiconuevo, un ciclo nuevo, el
 “C” 
y con él el Adviento, el tiem-po de preparación para cele-brar la venida del Señor.No es fácil el texto de estedomingo en el que hay tantossímbolos e imágenes propiasde la literatura
 “apocalíptica” 
.No es nada fácil entendercómo lo debía comprender lagente de la época de Jesús.Seguramente los hechos de laocupación de los romanos, ladestrucción del templo... es-tán como telón de fondo.Como vemos, el texto nosofrece un panorama duro:
«Habrá signos y en el sol y laluna... en la tierra angustiade las gentes, enloquecidaspor el estruendo del mar y eloleaje. Los hombres quedaránsin aliento por el miedo, antelo que se le viene encima almundo, pues las potenciasdel cielo temblarán»
.Y al mismo tiempo nos anun-cia un cambio, una transfor-mación a mejor:
«se acercavuestra liberación»
.Tal vez en el mundo siemprehan existido situaciones du-ras. También ahora se dan.
Todos estamos al corrientede las dificultades econó-micas de muchas perso-nas, de gente que está enel paro y lo pasa mal ennuestro entorno.
Un inmigrante me dice queno veía luz en su país por-que los políticos, la genteque manda, todos buscanllenarse sus bolsillos, todosbuscan beneficiarse poreso hay tantas personasque quieren mandar y elpueblo continúa siendo po-bre y aquí ¿qué?
A Dios se le quiere borrarde nuestro mundo del he-misferio norte.
Domingo I de Adviento
AÑOC
Lc 21, 25-28. 34-36
Primera lectura
 Jer 33, 14-16
“Suscitaré a David unvástago legítimo”
.
Salmo
24
“A ti,Señor,levanto mi alma”.
Segunda lectura
1Tes 3, 12-4, 2
“Que el Señor osfortalezca internamente,para cuando Jesús vuelva”
.
Evangelio
Lc 21, 25-28. 34-36
“Se acerca vuestra li-beración”
.
E
n aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Ha-brá signos en el sol y la luna y las estrellas, y enla tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres queda-rán sin aliento por el miedo, ante lo que se le vieneencima al mundo, pues las potencias del cielo tembla-rán. Entonces verán al Hijo del Hombre venir en unanube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a su-ceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vues-tra liberación.Tened cuidado: no se os embote la mente con el vi-cio, la bebida y la preocupación del dinero, y se oseche encima de repente aquel día; porque caerácomo un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para esca- par de todo lo que está por venir, y manteneos en piéante el Hijo del Hombre»
.
 
Abunda el egoísmo y por tanto el individua-lismo, hay carencia de solidaridad...Dentro de este panorama la Palabra de Dios nosinvita a la esperanza. Esta realidad tan penosaha de cambiar, no por generación espontánea,sino por la acción del Espíritu y por nuestrocompromiso decidido por un Mundo Nuevo:
«manteneos en pié ante el Hijo del Hombre»
.En el texto aparece la promesa del la victoria deJesús y de su proyecto:
«Entonces verán al Hijodel Hombre venir en una nube, con gran podery gloria»
.El texto nos invita a estar despiertos, o sea: aque no nos dejemos llevar por la comodidad,por el ambiente... perdiendo la fidelidad alEvangelio:
«Tened cuidado: no se os embote lamente con el vicio, la bebida y la preocupacióndel dinero»
.Es una invitación a no bajar la guardia, la carnees flaca y en cualquier momento podemosapartarnos del proyecto de Dios:
«Estad siem-pre despiertos, pidiendo fuerza para escapar detodo lo que está por venir, y manteneos en piéante el Hijo del Hombre»
.
E
l estudio del la Palabra de Dios nos conduce al conocimiento, al encuentropersonal con Jesucristo, de manera que nos permite entrar en una relacióndialogal con Jesús. Esta experiencia de encuentro es además el alma de la mi-sión. El Espíritu a través del estudio del Evangelio nos conduce, como a Jesúsen la sinagoga de Nazaret, a ir a los pobres para abrazar su vida y anunciar-les la Buena Nueva del Evangelio. La meta es poder decir como S. Pablo en sucarta a los Gálatas:
 “Ya no soy yo quien vivo es Cristo quien vive en mi” 
. Lepido a Dios Padre que me ilumine para comprender la Palabra de hoy.
Si nos detenemos en el aspecto de esperanza del texto podríamos mirarante el Señor: ¿De qué se ha de liberar nuestro mundo? ¿De que nos hemosde liberar?
¿Qué quiere decirme el Señor cuando mehabla de estar despiertos? ¿Qué quiere decir-me cuando me pide que permanezca en pieante el Hijo del Hombre? ¿Lo hago algunavez?
Le pido al Señor lo que me está diciendo:
 “fuerza para escapar de todo lo que está porvenir” 
.
Llamadas.
Oro a partir de todolo que he contemplado.
 
VER
H
ace unos días una persona que no suele viajar mucho me comentaba quetuvo que hacer un viaje.
“Casi me da vergüenza contarlo, porque en sí noes nada del otro mundo
-me decía-
 pero la tarde anterior ya empecé a sentir uncosquilleo de anticipación y por la noche no conseguía dormirme. Tenía quemadrugar bastante, pero no hacía más que pensar en el viaje, en el día fuera delo habitual que iba a pasar... Estaba como un chiquillo cuando al día siguiente seva de excursión, una mezcla de gozo, nervios, inquietud... Apenas pude descan-sar, pero me levanté de un salto y a lo largo de todo el día no sentí el menor cansancio, hasta llegar a la noche, claro. Pero me alegré de volver a sentir esa ex- pectación ante algo que, en sí, no era nada del otro mundo”
.
 JUZGAR
I
niciamos hoy un nuevo año litúrgico con el tiempo de Adviento. Solemos de-cir que es un tiempo de espera, de preparación... y podemos añadir: un tiempo de expectación. Porqueesta palabra significa espera, generalmente curiosa o tensa, de un acontecimiento que interesa o importa.
SE ACERCAVUESTRA LIBERACIÓN
S
eñor Jesús, las tiendas de regalos nos estánanunciando, de mil maneras, la llegada de laNavidad. Los medios de comunicación también.No es que quieran promover la celebración de tunacimiento sino que
«el negocio es el negocio»
. Yaquí cada uno va a lo suyo.En este domingo entramos en tiempo de prepara-ción para la Navidad, es el tiempo de Adviento. Nosomos capaces de calibrar, en su justa medida, latrascendencia de tu venida a este mundo. Por esoes bueno y necesario prepararnos.¡Ayúdame, Señor Jesús, a que este tiempo de Ad-viento sea un tiempo propicio para prepararme ala celebración de tu venida!Tú, Señor Jesús, me hablas de tu venida y de nues-tra liberación. Seguramente haces referencia a tuvenida definitiva, mientras tanto estamos llamadosa construir, con tu ayuda, nuestra liberación.O sea, somos esclavos, no somos libres. Así de cla-ro. Somos esclavos del dinero, de las cosas, delqué dirán, de la comodidad, del pretender ser másque los demás, de que otras hagan lo que yo ten-go que hacer, de las críticas, de los celos, de lasenvidia, de las malas experiencias que nos aprisio-nan...Y tú nos quieres libres.Tu nacimiento, que vamos a celebrar dentro deunas semanas, nos ofrece la libertad. Tú has veni-do para hacernos libres.Estamos llamados a trabajar por conseguir esta si-tuación que nos ofreces. Por eso nos dice:
«Tened cuidado que no se os embote la mente»
,
«Estad siempre despiertos»
. No podemos permanecer in-activos, sino que nos invitas a adoptar una actitudpositiva:
«Levantaos, alzad la cabeza»
.Gracias, Señor Jesús, por poder prepararme, unavez más, a la celebración de tu nacimiento. Gra-cias por este mensaje de esperanza que nos ofre-ces al principio del Adviento.Tú viniste para ofrecernos la verdadera liberación.Tal vez como punto de partida he de mirarme yver ¿qué es lo que esclaviza? ¿de qué me tengoque liberar?Ayúdame, Señor Jesús, a estar despierto, a tenercuidado para que no se me embote la mente conel vicio.Que este tiempode Adviento seaun tiempo degracia, de libera-ción par mi ypara la humani-dad. Así sea.
Ver
 Juzgar
Actuar
 E xpec tan tes comoc h iqu i l los... ”
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