Por mirar el oto\u00f1o Perd\u00eda el tren del verano
usaba el coraz\u00f3n en la corbata
se sub\u00eda a una nube,
cuando todos bajaban.
no mires las estrellas para abajo
no mires la lluvia desde arriba
no camines las calles con la cara,
no ensucies la camisa;
no lleves tu coraz\u00f3n bajo la lluvia,
que se moja
no des la espalda al llanto
no vayas vestido de ventana
no compres ning\u00fan t\u00edlburi en desuso.
Mir\u00e1 tu primo el probo puso un banco en el cielo,
tu cu\u00f1ado el astuto que ahora alquila la lluvia
tu otro primo el sagaz que es gerente en la luna.
y quedaron las gaviotas.
Entonces vinieron los parientes ricos y le dijeron:
Eres pobre, pero ning\u00fan boludo.
Y el boludo fue ning\u00fan boludo,
y se compr\u00f3 cinco minutos de boludo
Entonces vinieron las fuerzas vivas y le dijeron:
Has vuelto a ser boludo
Boludo seguir\u00e1s siendo el mismo boludo de siempre
Debes dejar de ser boludo Boludo
Y,
medio boludo,
con esos cinco minutos de boludo dudaba entre ser ning\u00fan boludo
o seguir siendo boludo para siempre.
Y subi\u00f3 las escaleras para abajo
hizo un hoyo en la tierra
miraba las estrellas.
Entonces vino un alegre y le dijo:
boludo alegre.
Vino un pobre y le dijo:
Pobre boludo.
Vino un triste y le dijo:
Triste boludo.
Vino un pastor protestante y le dijo:
Reverendo boludo.
Vino un cura catolico y le dijo:
Sacrosanto boludo.
Vino un rabino jud\u00edo y le dijo:
Jud\u00edo boludo.
Vino su madre y le dijo:
hijo,
no seas boludo.
Vino una mujer de ojos azules y le dijo:
Te quiero.
Isidoro Blainstein
Una cuesti\u00f3n capaz de albergar tantos significantes
demuestra un grado diferenciado de relevancia y de relativismo para
analizar:
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