Vida Silvestre · 98 | Fundación Vida Silvestre Argentina
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proceso industrial y no les interesa firmarlas. Poreso son anónimas. Pero sobre ese anonimato seedifica la identidad cultural de la obra y de la co-munidad a la que pertenecen. Así, por ejemplo,una vasija de barro realizada por una mujer de lacomunidad chané del Chaco salteño no perderávalor si desconocemos el nombre de su autora. Lomismo sucederá con unas boleadoras forradas encuero de barriga de peludo o con un mate forradoen cuero de carpincho. Sin embargo, esto no su-cede con una pintura o una escultura europea, cu-yo valor está fuertemente condicionado por el co-nocimiento del nombre del autor. Esto es así, sen-cillamente, porque no se trata de artesanías. En elcaso de estas últimas lo que importa es saber quées, qué representa, quién la usa y con qué finali-dad, porque –en definitiva– estamos ponderandolo que sintetiza en materia de conocimientos ytradiciones de la intimidad de un pueblo. Y esa in-timidad está asociada con su entorno. Por esta ra-zón, si ese entorno (selva, bosque, pastizal, este-pa o costa marina) se ve amenazado, su deterioroo desaparición tendrá un impacto cultural que,entre otros modos, podrá visualizarse en las pie-zas del artesano. Este es el punto que pretendeabordar esta nota.
A
metros de las ruinas de la Misión de San Igna-cio, un chico guaraní exhibe tallas de maderade fumo bravo representando a un yaguareté...con rayas. Un comercio bonaerense vende una ta-lla wichí de... un elefante. Cerca de Corrientes, untoba extiende su mano ofreciendo... un cenicero,y como si fuera poco simbolizando la cara y toca-do de plumas de un guerrero… sioux. Inevitable-mente, una persona interesada por las artesaníasgenuinas sentirá no menos que perplejidad o de-silusión. Estos pocos casos –reales– son un pe-queño muestrario de los síntomas de una enfer-medad asociada con el deterioro ambiental, laglobalización y el turismo.Esto lo sabemos: existe una estrecha relación en-tre la naturaleza y cualquier sociedad, tenga el co-lor de piel que tenga. Y una de las formas en quese manifiesta y exhibe esa relación es la artesa-nía. De padres a hijos, de una generación a otra(sin mediar escuelas o libros) se desarrolló estaactividad que apuntó a satisfacer necesidadesmateriales. En muchos casos, mediando criteriosestéticos para dar belleza a sus creaciones y aun-que no aspiró a convertirlas en obras de arte, noquita que sean valoradas como tales por otraspersonas. Los artesanos siempre las hacen de unmodo esencialmente manual, sin pasar por un
En muchas de las piezasque llegan a manos de losturistas conviven carac-terísticas de lo tradicio-nal con lo innovador, delo simbólico con lo co-mercial, de lo genuinocon lo falso. Esta nuevaartesanía comienza porfracturar las identidadeslocales, entremezcla pen-samientos y tradiciones.Termina por incorporarsueños ajenos y, a la lar-ga, deja de ser artesanía.En las fotos, vemos unelefante y un pingüino he-chos por wichíes (la mayo-ría de los cuales nuncaestuvieron frente al marni a un elefante), una ta-lla guaraní que represen-ta un ave híbrida (mezclade tucán con martín pes-cador), un cenicero tobaque parece realizado porun sioux norteamericanoy un conjunto “artesanal”de dudosa representativi-dad en Purmamarca.
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