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ENCUENTROS CON LAS ENSEÑANZAS DE GURDJIEFF
Gonzalo Pavillard
Paris, Enero de 2006
Espero con estas líneas poner en claro algunas cuestiones acerca de las enseñanzasde Gurdjieff. Pretendo con ello ponerlas en orden para mi propio uso, para que sirvande registro de mi evolución con estos temas y para que puedan servir de introduccióna otros al mundo de Gurdjieff.Espero continuar en el futuro añadiendo entradas a este documento, a modo de diario,por lo que lo que aquí escriba no pretende ser en absoluto categórico, ni muchomenos, sino más bien un registro de impresiones que muy bien podrían cambiar en elfuturo.Lo primero ha sido intentar recordar de donde y cuando me llegó la primera referenciade Gurdjieff.
El principio del principio
Pues yo pasaba mucho tiempo a solas trabajando en una galería de arte y teniaevidentemente acceso a muchos libros de arte fue allí donde por primera vez leí algoacerca de Joseph Beauys. Su historia personal tenía tanto ‘color’ que casi hubiesedado igual lo que hiciese. Finalmente su obra era la perfecta extensión de esa historiapersonal, lo que lo hacía doblemente interesante.Beauys había sido piloto de stukas en la segunda guerra mundial. Su avión fuederribado en Crimea donde fue rescatado por una tribu tártara. Tenía casi todos loshuesos del cuerpo rotos pero logró sobrevivir al ser untado con grasa y luego enrolladoen fieltro por los tártaros. En muchas de las obras de Beauys utilizó años más tarde lagrasa y el fieltro. Son constantes en su obra. El accidente fue un morir y un revivir,como todo rito iniciático.Todo esto hizo que Beauys fuese entonces una de mis fijaciones más duraderas.Compré un ejemplar del libro editado con motivo de la exposición monumental que sehabía celebrado en el Museo Reina Sofía. Lo mejor del libro era la entrevista a Beauys.Siempre he pensado que los artistas deben hablar, si es posible, de su obra.En ese texto aparecía la primera referencia, que yo recuerde, a G.I. Gurdjieff. ¿Cómoseguimos esa referencia en España? no recuerdo sí conseguí más información acercade Gurdjieff ese mismo año y cabe recordar que entonces no era tan fácil encontrarreferencias a un tema tan ‘oscuro’ como ahora que con apenas un clic del ratóntenemos acceso a un ingente volumen de información.Lo que si recuerdo es que llegado un punto no volví a tocar el tema Gurdjieff y pensépara mi: ‘Si es relevante se me volverá a aparecer’.Éramos muy dados a esos juegos de las ‘señales’, como hubiese dicho aquel amigocon voz impostada: ‘¡La casualidad no existe!’. O como una cita de André Breton: ‘Elazar, sí, pero el azar objetivo’.Unos meses después por razones que ahora no vienen a cuento me encontraba en elInstituto de Lenguas Extranjeras de Pekín algún tiempo después cuando sobre lamesa de escritorio de un compañero vi por primera vez un ejemplar de uno de loslibros de Gurdjieff.
 
 Bueno, ahí estaba la señal, ya se había presentado, e incluso había viajado hastaChina para acabar sobre el escritorio de una habitación a apenas 10 metros de la mía.El caso es que le manifesté a mi compañero mi interés por Gurdjieff y un mes despuéssu padre nos envió por correo desde Australia un ejemplar de ‘Meetings withRemarkable Men’. En castellano ha sido titulado como ‘Encuentros con HombresNotables’.Así llegó hasta mí este libro en el que Gurdjieff relata suinfancia y sus años de viajes por el centro de Asia, Egipto, Tibet,etc. en búsqueda de unas enseñanzas secretas sobre elsentido de la vida, etc.
Primeras impresiones
El libro es muy ameno de leer pues se lee como un libro deaventuras, con todos los ingredientes de una novela del género,con muchos viajes por lugares remotos e inaccesibles,personajes exóticos en busca de un conocimiento secreto, etc.,etc., casi parecía una novela de Kipling.A mi personalmente el libro me produjo una gran ansiedad y excitación. Al fin y al caboestaba en Asia no muy lejos de donde transcurría la acción en el libro y yo tambiénestaba en la ‘búsqueda’ del conocimiento con mayúsculas. Ya había hecho mis pinitos,llevaba los galones de nuestras incursiones ayahuasqueras, amén de ácidos, éxtasis ysetas.Según el relato que de estos personajes extraordinarios hace Gurdjieff estos tenían unrasgo común que era el no desperdiciar un segundo de su tiempo y que no solo hacíantodo bien sino que hacían muchas cosas bien al mismo tiempo. Hombres de muchostalentos y muchos recursos.Así mientras cruzaban no se que desierto montados sobre unas ovejas a las quealimentaban con un extraño forraje inventado por ellos mismos, aún eran capaces de irestudiando por el camino!!!!!!Desde luego había partes del relato tan poco plausibles que se prestaban a la broma.El mismo Gurdjieff en el capitulo titulado ‘La Cuestión Material’ hace alusión a sufacilidad a la hora de proveerse de dinero sin mayores dificultades. El libro teniamucho de fantasía según me parecía ya entonces, pero esto de la cuestión material,se me antojaba un ejercicio de exhibicionismo sin gran valor pedagógico.Con todo el libro me dejó una sensación agridulce. Si bien muchas de lasaseveraciones de Gurdjieff sonaban poco plausibles y otras no quedaba más remedioque tomarlas con ciertas sorna, seguía produciendo un extraña fascinación. Tampocose podía descalificar como ficción pura, algo había en él más allá de la fantasía delrelato.Se me quedó grabado el relato de las máquinas de baile en el monasterio de lahermandad Sarmung. Yo sentía intuitivamente que había algo coherente en el relatode las danzas sagradas, incluso si fuese una creación del propio Gurdjieff.Lo sentía principalmente por mis propias experiencias bailando de ayahuasca obailando de éxtasis. Cuando había momentos en que mi cuerpo parecía adoptarposturas geométricamente perfectas que al ser representadas espacialmente hacían el
 
efecto de una llave, que al abrir una cerradura imaginaria multiplicaba inmediatamenteel ‘colocón’, llegando a momentos de una sublimación extática total, aún manteniendoun estado de consciencia muy claro, frío y nítido. El cuerpo se movía de formaautónoma mientras mi mente cortaba la realidad con una suficiencia y claridadextraordinaria.Finalmente en los 5 años siguientes estuve apartado de estos temas, en los que nisiquiera he tomado ayahuasca y en los que definitivamente no volví a interesarme porGurdjieff.Se podría decir que el encuentro no solo no había producido ningún resultado visiblesino que incluso había provocado cierta sensación de rechazo, la verdaderanaturaleza de las enseñanzas de Gurdjieff me era inasequible, todo estaba envueltoen un halo de misterio y secretismo. La misma historia personal de Gurdjieff estaballena de lagunas y mi intuición era que sus libros solo contribuirían a crear confusión.Así permaneció en silencio durante todos estos años.
Reencuentro con Gurdjieff
A principio de este año 2006, ya en España, varios amigos me introdujeron a la lecturade Jodorowski. Leí Psicomagia y luego pude comprobar con gran sorpresa en lalibrería del aeropuerto que no solo Psicomagia se vende como churros si no queJodorowski tiene varios libros en las listas de los más vendidos.Cogí uno de ellos para ojearlo, titulado, no se qué y las magas, y lo abrí por uncapítulo en el que Jodorowski relata una experiencia bastante escabrosa con unamujer llamada Asia, según él hija de Gurdjieff, si no recuerdo mal hay en el libroincluso una fotografía de Gurdjieff. En ella contaba que esta señora tenía habilidadesen la cama muy especiales que le había enseñado su propio padre aunque no meparece que venga a cuento reproducirlas aquí ahora.Este encuentro fortuito estimuló una vez más mi curiosidad y decidí convertirlo una vezmás en un encuentro no-casual. A mi llegada no perdí un instante en buscarinformación acerca de Gurdjieff en Internet, pues necesitaba antes de nada despejar lomás pronto posible la parte más tangible de su historia: su persona física, su familia,discípulos y otros aspectos quizás más prosaicos de su vida pero que resultabanimprescindibles para hacerme una composición de lugar.Aparentemente Gurdjieff no tuvo hijos aunque por lo visto hay muchos que dicen serhijos suyos. ¿ Sería Asia uno de ellos ? No hay referencias claras pero parece claroque entre sus herederos legales no figura ningún hijo suyo.Esto parece ser otro de los muchos puntos oscuros de la vida privada de Gurdjieffsobre los que nadie se pone de acuerdo pues incluso hay varias versiones de sunombre y por supuesto no se sabe la fecha exacta de su nacimiento (circa 1870).Parece claro que su madre era armenia y su padre griego y que nació en Alexandropol,hoy llamado Gyumri, en Armenia y que pasó parte de su infancia en Kars, Turquía.Siendo así sus idiomas natales eran el armenio, el griego y el turco. Por lo visto erafluido en farsi y ruso (Alexandropol y la provincia de Kars cambiaron de manos variasveces, estuvieron bajo dominio ruso también), y por supuesto más adelante tuvo quemanejarse en francés e inglés. Escribió sus libros en ruso.Gurdjieff debió tener hijos, quizás muchos de ellos ilegítimos, pero hasta el momentome ha sido imposible aclarar ni cuantos tuvo ni mucho menos que relación tuvieron, si
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