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Lynne Graham - Deseo Sin Amor

Lynne Graham - Deseo Sin Amor

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Escaneado por Tere y corregido por Corandra1-78
Deseo Sin Amor
Lynne Graham
Deseo sin Amor (1995)Título Original:
A vengeful Passion
Editorial:
Harlequin Ibérica
 Sello / Colección:
 
Bianca 730Protagonistas:
Vito di Cavalieri y Ashley Forrester Vito di Cavalieri aún creíaque Ashley 
 Argumento:
 
Vito di Cavalieri aún creía que Ashley había despreciado su petición de casarse con él y darle hijos, hacía cuatro años. Sin embargo, ahora Vito contaba con una excelenteoportunidad para vengarse: el hermano de Ashley estaba en problemas y sólo él podíaayudarlo... si ella se convertía en su mujer. Pero esa vez Vito sabía con certeza lo quenecesitaba... y no era precisamente el amor de Ashley.
 
Escaneado por Tere y corregido por Corandra2-78
Capítulo 1
SHLEY no podía quedarse quieta. Se levantó, y volvió a pasear por lacocina de su hermana. ¿Cuánto tiempo más estarían ellos con la policía?Se dijo que seguramente para ese momento ya se habían dado cuentade que se habían equivocado de persona. Su hermano no era un ladrón decoches.
A
Por otro lado, se dijo que Tim no era ningún ángel. ¿Qué adolescente lo era?Pero era inteligente. Tenía un futuro prometedor. No tardaría en realizar susexámenes finales. ¿Por qué habría de intentar robar un coche cuando tenía supropio vehículo?Tim había estado viviendo con su hermana durante los dos últimos meses.Sus padres se encontraban en Nueva Zelanda, visitando a unos parientes, demodo que él no tuvo ningún lugar a donde ir. Por desgracia, Tim no quisoquedarse en casa de Susan y Arnold. Ashley comprendía su renuencia. Ellatampoco habría querido vivir sometida a las reglas de Susan.La amplia y moderna cocina le recordaba un quirófano. Era fría eimpecablemente ordenada. Susan jamás habría permitido que hubiera algúndesorden; ella misma era fría y medica. Sin embargo, cuando habporteléfono estaba poco menos que histérica.Quien infringía el rígido código moral de Susan se convertía en un paria.Nadie mejor que Ashley lo sabía. El día en que Susan descubrió que su jovenhermana soltera estaba embarazada, sin vacilar le volvió la espalda.Y, en ese momento, si Susan hubiera tenido la menor sospecha de que Timpodría ser culpable, habría dejado que Arnold se las arreglara solo con lapolicía.—¿Le sirvo una taza de té, señorita Forrester?Ashley se volvió, nerviosa. La señora Adams, ama de llaves de su hermana,se encontraba en la puerta.—No, gracias. No podría —respondió Ashley.—¿Nada...?—Nada todavía.—Él es un... joven duro y fuerte —comentó la mujer mayor.Ashley se puso pálida al recordarlo. Tim tenía el temperamento de su padre.Cuando lo hacían enfadar, se volvía agresivo. A Hunt Forrester le encantaba lahabilidad de su hijo para hacerle frente. Se suponía que un joven debía tenercarácter y agallas. Una joven, no.Ashley se rebeló, pero Susan siempre se había sometido. Arnold apareciócuando Susan tenía dieciocho años de edad. Aunque era casi veinte añosmayor que ella, fue el primero y único novio de Susan.—Han llegado... —repuso la señora Adams, poniéndose tensa—. Me vuelvo ami habitación, señorita Forrester.
 
Escaneado por Tere y corregido por Corandra3-78
Ashley, nerviosa, se pasó una mano por la rizada y dorada melena, y respiróprofundamente. Susan no sabía que se encontraba allí, esperando, de modoque quizá consideraría su presencia como un acto de intromisión. Cuando oyóque metían la llave en la cerradura de la puerta principal, salió al vestíbulo,rezando para que fuera Tim, desps de haber quedado demostrada suinocencia.El joven larguirucho que entró a toda velocidad ni siquiera la vio. Tim subiócorriendo las escaleras y el portazo que dio resonó en toda la casa. Luegoapareció Arnold.—¿Ashley? —preguntó él, quedándose inmóvil.Susan pasó junto a él. Estaba furiosa.—¿Ashley?—Susan... —Arnold tiró de la manga a su esposa.—¡No te metas en esto! —exclaSusan—. Me alegro de que esté aquí.¡Quiero que sepa lo que ha hecho!—¿Qué he hecho yo? —preguntó Ashley con incredulidad.—¡Todo es culpa tuya! ¿Qse supone que voy a decirle a may pacuando regresen a casa? Nos dejaron al cuidado de Tim. Era responsabilidadnuestra. Cuando pasepa esto, me culpará por haber dejado que teacercaras a Tim. ¡Tú no necesitas preocuparte!Susan parecía una desconocida. Era como si estuviera poseída.—Susan, por favor. No sé de qué me estás hablando. ¿Cómo puedo estarmetida en esto?—¿No estás metida en todo lo que hunde a nuestra familia? ¿Sabes de quiénera el coche que Tim destrozó? —vociferó Susan—. ¿Sabes por qué lo destrozó?Ashley se quedó aturdida al comprender que Tim era culpable.—¡Nuestro espido hermanito fue a vengarse del hombre que te deabandonada hace cuatro os! —exclaSusan—. ¡Cogsu coche y ledestrozó la casa! Ha causado daños por miles y miles de libras. ¡Ese cochecostaba más que esta casa! ¡Destrozó su maldita fuente y acabó con el césped!¡Así que es probable que lo metan en la cárcel!—Pero eso es imposible —repuso Ashley, con la garganta seca.Arnold trató de consolar a su esposa, pero ésta lo rechazó. Susan subió lasescaleras del mismo modo que Tim lo había hecho unos minutos antes. Se oyóotro portazo.—No soporta que alguien la vea llorar —declaró Arnold, suspirando y llevandoa Ashley hacia el salón—. Será mejor dejarla sola hasta que se calme.Una sensación de vértigo se apoderó de Ashley. Pálida, se tambaleó y tuvoque apoyarse con las dos manos en el respaldo del sofá. Se dijo que era impo-sible, que no podía ser cierto. Tim ni siquiera sabía con quién había salido ellacuando iba a la universidad. Susan estaba equivocada.Arnold comentó mientras se servía una bebida:—Nadie tiene la culpa. El chico está fuera de control, pero lo estaba muchoantes de venir con nosotros.—No es posible que Tim haya cogido... el coche de Vito —apuntó Ashley.Arnold bebió un trago de whisky; se había olvidado de ofrecerle una bebidaa Ashley. Eso indicaba su estado de ánimo.

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