jardín, que le pareció la música más bella del mundo. Entoncesel Granizo dejó de bailar sobre su cabeza, el Viento del Nortedejó de rugir, y un delicado perfume llegó hasta él, a travésde la ventana abierta.-Creo que, por fin, ha llegado la primavera- dijo el gigante; ysaltando de la cama miró el exterior. ¿Qué es lo que vio?Vio un espectáculo maravilloso. Por una brecha abierta en elmuro los niños habían penetrado en el jardín, habían subido alos árboles y estaban sentados en sus ramas. En todos losárboles que estaban al alcance de su vista, había un niño. Ylos árboles se sentían tan dichosos de volver a tener consigo alos niños, que se habían cubierto de capullos y agitabansuavemente sus brazos sobre las cabezas de los pequeños.Los pájaros revoloteaban y parloteaban con deleite, y lasflores reían irguiendo sus cabezas sobre el césped. Era unaescena encantadora. Sólo en un rincón continuaba siendoinvierno. Era el rincón más apartado del jardín, y allí seencontraba un niño muy pequeño. Tan pequeño era, no podíaalcanzar las ramas del árbol, y daba vueltas a su alrededorllorando amargamente. El pobre árbol seguía aún cubierto dehielo y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía en torno aél.-¡Sube, pequeño!- decía el árbol, y le tendía sus ramas tanbajo como podía; pero el niño era demasiado pequeño. El corazóndel gigante se enterneció al contemplar ese espectáculo.-¡Qué egoísta he sido- se dijo. -Ahora comprendo por qué laprimavera no ha venido hasta aquí. Voy a colocar al pobrepequeño sobre la copa del árbol, derribaré el muro y mi jardínserá el parque de recreo de los niños para siempre.Estaba verdaderamente apenado por lo que había hecho.Se precipitó escaleras abajo, abrió la puerta principal contoda suavidad y salió al jardín.Pero los niños quedaron tan asustados cuando lo vieron, quehuyeron corriendo, y en el jardín volvió a ser invierno.Sólo el niño pequeño no corrió, pues sus ojos estaban tanllenos de lágrimas, que no vio acercarse al gigante. Y elgigante se deslizó por su espalda, lo cogió cariñosamente en sumano y lo colocó sobre el árbol. El árbol florecióinmediatamente, los pájaros fueron a cantar en él, y el niñoextendió sus bracitos, rodeó con ellos el cuello del gigante y
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