• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
Download
 
283Cuad. Bioét. 2004/2ªEl nasciturus como sujeto del derecho. Concepto constitucional de persona frente al concepto pandectista-civilista
EL NASCITURUS COMO SUJETO DEL DERECHO.CONCEPTO CONSTITUCIONAL DE PERSONA FRENTE AL CONCEPTO PANDECTISTA-CIVILISTA 
Alberto Calvo Meijide
Departamento de Empresa Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales niversidad San Pablo CEU (Madrid) calmej@ceu.es 
esumen
El artículo consta de dos partes diferenciadas. En la primera se examinan lasimplicaciones ontológicas, éticas y jurídicas del concepto de persona partiendo dela Filosofía griega, el Derecho civil romano y el Cristianismo. En la segunda partese advierte cómo el actual avance de la Genética permite extender al nasciturus elstatus de la persona basándose en la identidad del programa vital. Sin embargo, loscódigos jurídicos, con excepción de la legislación de Costa Rica, están lejos de ofreceruna versión inequívoca del embrión como persona.
Palabras clave:
persona, derecho, embrión.
bstract
The article consists of two parts. First, the ontological, ethical and juridicalimplications of the concept of person since the Greek Philosophy, the Roman Civilight and the Christianity are examined. Later, the actual advance of the Geneticallows to extend to the nasciturus the status of person by reason of the same geneticprogramme. However the juridical codes are today far from presenting a unequivocallecture of the embryo as person, apart from the legislation of Costa Rica.
ey words:
person, law, embryo.
 
284Cuad. Bioét. 2004/2ªAlberto Calvo Meijide
1. Exordio
El desarrollo tecnológico, biológico,médico y científico ha abierto al hombrenuevas posibilidades de luchar contra en-fermedades que, hasta hoy, sólo tenían tra-tamientos paliativos o sintomáticos, perono curativos. Me refiero concretamente ala utilización de células madre o célulasmultipotentes o pluripotentes, capaces detransformarse en células especializadas oen tejidos, cuya utilización en medicinapuede llegar incluso a la curación deciertas enfermedades degenerativas. Talesposibilidades son francamente positivasy dignas de encomio, pero el problemase plantea con las fuentes de las que sehan extraer las necesarias células madre,pues se puede atentar gravemente contrala dignidad del hombre y sus derechoshumanos más esenciales, traspasando loslímites morales que toda investigacióncientífica debe guardar.De entre esas fuentes de células madreestá el embrión humano, que puede serutilizado e incluso creado (clonación) contales fines. La clonación, como bien seconoce, es la creación de un ser humanomediante la introducción del núcleo deuna célula de una persona adulta enun óvulo enucleado, dando lugar a unembrión humano que sólo tiene el có-digo genético del adulto que aporta lacélula de la que se extrae el núcleo, delque resulta ser idéntico. En la clonaciónterapéutica el fin es destruir el embrióncreado para la obtención de células ma-dre y su utilización para la pretendidacuración de enfermedades genéticas ydegenerativas.Cabe preguntarse si es lícita la creaciónde un ser humano y su utilización con laúnica finalidad de salvar a otro. Si acep-tamos los datos que nos proporcionan la biología y la medicina, y contemplamosal ser humano desde una perspectiva on-tológica y antropológica, se puede afirmarque la utilización de embriones humanospara usos meramente científicos e inclusopara la curación de otros seres humanosatenta gravemente contra la dignidad delhombre y su derecho a la vida; aún esmayor el atentado contra dicha dignidadcuando se trata de la clonación, aunque sela disfrace bajo el aparentemente huma-nista calificativo de «terapéutica». No eshumanista todo aquello que atenta contrala dignidad del hombre y la investigacióncon embriones humanos y su utilizacióncomo «medicina» para curar a otros esuna instrumentalización del hombre querepugna a su dignidad. Eso no es huma-nismo, más bien, en expresión acuñadapor Tomás Melendo, es «tecnolatría»,culto y adoración a la ciencia, a la quese somete incluso la dignidad y la vidadel hombre.
2. El concepto de persona
2.1. Breve aproximación a la idea ontológicade persona
ersona es todo individuo de la es-pecie humana, esto es, el ser humano, elhombre; no hay diferencia alguna entrehombre, ser humano y persona
1
. Es el
1 A este respecto afirma Urbano Ferrer: «...la ausencia de saltos cualitativos en el proceso de
 
285Cuad. Bioét. 2004/2ªEl nasciturus como sujeto del derecho. Concepto constitucional de persona frente al concepto pandectista-civilista
sujeto concreto de orden espiritual, con supropia individualidad (que se manifiestamediante el nombre) y su peculiaridad,la cual es incomunicable, dotado de unalma racional, merced a la cual goza deuna inteligencia y razón y de una volun-tad libre, que le permite elegir y decidiracerca de sí mismo. Esta voluntad libreno es ajena ni está disociada de la razón,sinó que voluntad y razón se encuentranen el hombre vinculadas y unidas entre sí;el hombre es una unidad, no la superpo-sición de un conjunto de potencias, sinóque estas se dan en el hombre formandouna unidad armónica. Por ello se puedepredicar del ser humano su unidad ysu singularidad, es decir, cada hombrees único en su especie y diferenciadode todo otro ser humano, y, por ello, esirrepetible
3
.Es por ello poseedor de cualidades ypropiedades específicas y, consiguiente-mente, es sujeto y titular de unos dere-chos inalienables, que le pertenecen por elmero hecho de ser hombre. Esta especialcualidad de ser persona comprende lacapacidad para la autoconciencia intelec-tual y la capacidad para disponer de sí mismo, si bien estas capacidades puedenno tenerse como ejercicio efectivo actual.Por tanto, la persona goza de una digni-dad que le hace estar por encima de otrosseres, animales o plantas, e incluso porencima del entramado social, pues dichadignidad le hace un ser con un valorúnico y exclusivo y un fin en sí mismo, almargen de su situación o posición socialo su papel dentro de la sociedad
4
.
2.2. La idea pandectista de persona
1º.- El concepto de persona en el Códi-go civil.- Como ya es conocido, la palabrapersona tiene su origen etimológico enla palabra griega «
προσωπον
» y del latín«persona»; en ambos casos, significabamáscara de actor y, por extensión, perso-naje teatral. De ahí deriva el significado jurídico de la palabra persona, que se havenido a sobreponer a su sentido ontoló-gico y antropológico, en cuanto ha venidoa significar solo al hombre como miembrode una determinada sociedad, política-mente organizada, en el cual representaun papel y en la que se le reconoce comosujeto de derechos y de relaciones y ne-gocios jurídicos. Jurídicamente personaes sólo el hombre en cuanto sujeto delDerecho y sujeto de derechos.
desarrollo que va del óvulo fecundado a la muertecerebral irreversible impide cualquier separacióntemporal entre el ser perteneciente a la naturalezahumana y su singularidad personal» (Ferrer, U. «Ba-ses ético-antropológicas de la legislación alemanasobre el embrión»,
La Humanidad in Vitro
 , 101.2 Ramón Lucas Lucas dice: «Cuando vemosel cuerpo de un hombre, no vemos un cuerpo sinóun hombre, porque el hombre no es sólo un cuerpo,sinó más allá del cuerpo, un alma, psique, espíritu,persona... El hombre es por esencia intimidad; adiferencia de todas las realidades del universo, eso humano un arcano secreto que se desvela poredio de la corporeidad». Más adelante añade: «Lacorporeidad nos presenta de un solo golpe el cuerpoy el alma, en una indisoluble unidad» (Lucas Lucas,R.
Antropología y Problemas Bioéticos
 , BAC, Madrid,2001, 16-17.3 Blázquez, N. «La Ley Natural»,
Comen-tarios a la Veritatis Splendor
 , Madrid, B.A.C., 1994,613-614.4 Brugger, W.
Diccionario de Filosofía
 , Barce-lona, Herder, 1978, 400.
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...