personas (15% de la población), acentúa las desigualdades y deja todo en manos deproveedores privados. En un artículo en la revista
Umbrales de América del Sur
, ErnestoSemán, escribe que la mitad de los pedidos de quiebra individuales durante 2007 estánrelacionados con el pago de cuentas médicas de aquellos que carecen de un seguromédico abarcativo. Y Michael Moore, en su famoso documental, conmovió a losespectadores con los perversos padecimientos que sufren los “asegurados” frente a losabogados contratados por las empresas de salud para encontrar razones legales pararechazar los tratamientos.
Épica anti-colectivista
“Ni siquiera es uno de los nuestros”, decía una manifestante que repartía fotocopias delcertificado de nacimiento de Obama que aseguraban que no es un ciudadanonorteamericano en una de las marcha de protesta de septiembre. “Tenemos unpresidente ilegítimo. Un presidente que va a acabar con América y los americanos. Hallegado el momento de actuar, abajo el gobierno”.En este clima, los servicios secretos estadounidenses tomaron bastante en serio einiciaron una investigación sobre una encuesta creada en la red social Facebook en laque se preguntaba si se debería asesinar a Obama, que fue retirada por la empresa por“contenido inapropiado”, lo que impidió finalmente conocer los resultados. “Cada díagana más peso la posibilidad de que los militares tengan que intervenir como últimorecurso para solucionar el problema Obama”, escribe el columnista del sitio digitalNewsmax, foro de encuentro en Internet de los extremistas, reproducido en matutino
ElPaís.
Y en la rebelión contra la reforma de la salud, que sacó a la calle a la derecha,confluyen una treintena de organizaciones conservadoras, desde el Club para elCrecimiento o el Instituto para la Empresa Competitiva hasta el oscuro Centro para losDerechos Individuales Ayn Rand –señala el periodista Michael Tomasky, en laprestigiosa revista
The New York Review of Books
, que estima que este movimiento delpartido del té podría tener el apoyo de alrededor del 25% del electorado estadounidense.La filósofa Ayn Rand –autora de
El Manantial
(1943) y
La rebelión de Atlas
(1957) –es una buena base para entender a los llamados “minarquistas” (partidarios de un estadosúper mínimo) o liberales libertarios (
libertarians
). Nacida en Rusia en 1905 y emigradaa Estados Unidos en 1925, fue una defensora sin matices del egoísmo racional, elindividualismo extremo y el capitalismo
laissez-faire
. Dice en
El Manantial
: “El ego delhombre es el manantial del progreso humano”. En efecto, el personaje de la novela esun arquitecto con “un ego puro y cristalino no contaminado por el detritus de vulgaridadcolectiva”. Nada le perturba; ni los clientes ni las penurias económicas consiguentransformar su idea de la belleza que exterioriza a través de sus angulosasconstrucciones y erizados rascacielos. De este modo, se granjea el odio de loscolectivistas, de aquellos que aspiran a la felicidad del conjunto y matan el ego paraobtener algo que está fuera de su alcance: la felicidad colectiva. “El verdadero egoísmoes bello, natural, gratificante; nada hay más armónico que dos seres humanosintercambiando el producto de su esfuerzo, de su creatividad. Es un acto de amor. Lapiedad, sin embargo, implica superioridad; el altruismo implica desprecio superlativohacia el ser humano; la solidaridad implica sumisión, dominación, infelicidad. La únicasolidaridad posible es la lealtad con uno mismo, porque el que no se ama a sí mismo, nopuede amar a los demás. El que así actúa únicamente siente desprecio, y sólo buscamitigar su carga de culpa, redimiéndola con un acto de ofrenda al monstruo devoradorde almas”, dice un blog elogioso de esta filosofía “objetivista”. La rebelión de Atlas esquizás más explícita aún: “La historia de
La rebelión de Atlas
presenta el conflicto de
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