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¿Y dónde anda Elvira?
La activista no se rinde
GARDENIA MENDOZA / Corresponsal de La Opinión | 2009-11-15 | La Opinión
Elvira Arellano se levanta diariamente a las 6:00 de la mañana para matar, desplumar y destazar los pollosque venderá en un pequeño local que improvisó en su casa de Maravatío, Michoacán, de donde esoriginaria y regresó con su hijo Saúl desde que fue deportada de Estados Unidos, en agosto de 2007.También de vez en cuando se da tiempo para promocionar el documental "Elvira" –de Javier SolórzanoCasarín- sobre su historia como activista social en Chicago, impulsora del nuevo movimiento Santuario y lamujer que dio cara a las más de 3,000 familias desintegradas por la expulsión de los padres de origenmexicano.¡Apúrate con esa tarea!, pide a Saúl vía telefónica mientras responde preguntas de curiosos que acudierona la presentación del documental en el Festival Internacional de Cine del Distrito Federal, el pasado 18 deoctubre.Aquel muchachito delgado y de rostro triste que dio fuerzas a su madre en las marchas a favor de losinmigrantes y en el encierro de un año en la iglesia Metodista Unida Alberto en Chicago tiene hoy onceaños.Un preadolescente que se rebela a la autoridad y necesita atenciones que Elvira -madre soltera de 34 años- intenta darle totalmente, después de dos años de intensa actividad a favor de una reforma migratoria."Después de todo yo sólo quería darle calidad de vida a mi hijo, no importa el tipo de trabajo que tenga quehacer", comenta Elvira sobre la esencia de su lucha y de regreso al origen.Por eso ahora vende pollo al romper el alba en Maravatío, su pueblo de 26 mil habitantes. Más tarde,alrededor del medio día, mientras atiende otro negocio de venta de ropa y chucherías para regalos, escribeuna columna periodística para El Diario La Prensa de Nueva York, y hace la preparatoria en el sistemaabierto, vía internet.Nada que no hubiera estado dispuesta a emprender "allá", pero con dos grandes losas.EMPEÑÓ SUS JOYASLa primera es el dinero que gana en México: apenas le alcanza para la comida, la escuela de su hijo y susboletos de transporte para continuar su activismo. Su situación no es más que un espejo estadístico: enMéxico, el Producto Interno Bruto Per Cápita es de 7,310 dólares; en EEUU, de 43 mil 440 dólares."Empeñé algunas joyas de oro que tenía como patrimonio y también tuve que vender la ropa usada quehabía dejado en Chicago cuando me deportaron y que recientemente me trajo mi amiga Jacobita, activistade la Iglesia", revela Elvira.Su segundo gran peso es la inseguridad de la región: Michoacán es uno de los estados con mayorpenetración del narcotráfico; bastión y escondrijo del cártel La Familia, definido por el ex secretario deSeguridad Pública, Eduardo Medina Mora, como el más sanguinario del país con brazos en otros actoscriminales como la piratería, el secuestro y la extorsión.Hace poco un hombre la llamó por teléfono para pedirle dinero. Dijo que él y otros malandrines estabanafuera de la casa, esperando la mínima reticencia para vengarse matando a su hijo, a su madre o al padre(que está muy enfermo) y viven a lado.Elvira colgó, cerró puertas y ventanas hasta que su hermana llegó corriendo, llorando desesperada:también telefonearon a la casa paterna para amenazar."No hicimos nada, sólo pensar que no era serio, que mi nombre sólo lo habían obtenido a través de undirectorio público y en realidad no estaban ahí, como sucede en la mayoría de los casos ", confíó. Losextorsionadores no insistieron… hasta ahora.LOS ANTECEDENTESArellano llegó sin documentos al estado de Washington en 1997. Se le deportó a México poco después,pero regresó y se mudó a Illinois en el 2000, para trabajar lavando platos en el Aeropuerto InternacionalO'Hare.Fue detenida en el 2002, en el aeropuerto, y se le halló culpable de trabajar con un número falso delSeguro Social. Debió entregarse a las autoridades pero se refugió desde el 15 de agosto del 2006 en laIglesia Metodista Unida Adalberto, en el barrio de Humboldt Park de Chicago. Un año después fueexpulsada del país, cuando salió del refugio para promocionar su caso en Los Ángeles."Si por sacar adelante a tus hijos te llaman criminal, a mi no me importa ser criminal; es más, me gusta",concluye Elvira sobre las acusaciones de los grupos racistas norteamericanos que empujaron sudeportación.Y YA DE REGRESO..."Aquí en México es muy difícil vivir", dijo.Apenas estuvo en su patria, Elvira expuso su vida al Senado, donde la recibieron con odas y lisonjas; anteel presidente Felipe Calderón, a quien le pidió un cargo diplomático en la Unión Americana, pero jamásrespondió; fue a foros de ciudades mexicanas como Tijuana, el Distrito Federal, Morelia, Sonora y Sinaloa.A Cuba, Guatemala, Italia, Filipinas, Madrid, invitada por organizaciones civiles.En julio pasado contendió para una diputación federal, el distrito 6 de Tijuana, Baja California, por el Partidode la Revolución Democrática (PRD). Perdió la contienda, pero ganó la euforia de volcarse nuevamente asu hijo."Saulito" –como cariñosamente lo llama- es, al final de cuentas, el que carga la mayor pérdida: sin seguromédico como ciudadano estadounidense pues no puede vivir en el país donde nació porque su madre esindocumentada.Algunas madrugadas, cuando el frío arrecia, el niño se despierta con el pecho "hirviendo", la fiebre de 40grados y sin poder respirar: tiene bronquitis crónica, pero no seguro médico.
Página 1 de 211/14/2009http://www.impre.com/printpage/mainprintpage.html?publication=opinion
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