ser conformes con la imagen de su Hijo, para que este sea elprimogénito entre muchos hermanos" (
Rom
., 8,19). Determinóconvocar a los creyentes en Cristo en la Santa Iglesia, que fueya prefigurada desde el origen del mundo, preparadaadmirablemente en la historia del pueblo de Israel y en elAntiguo Testamento, constituida en los últimos tiempos,manifestada por la efusión del Espíritu Santo, y seperfeccionará gloriosamente al fin de los tiempos. Entonces,como se lee en los Santos Padres, todos los justosdescendientes de Adán, "desde Abel el justo hasta el últimoelegido", se congregarán ante el Padre en una Iglesia universal.
Misión y obra del Hijo
3. Vino, pues, el Hijo, enviado por el Padre, que nos eligió enEl antes de la creación del mundo, y nos predestinó a laadopción de hijos, porque en El se complació restaurar todaslas cosas (cfr.
Ef
., 1,4-5, 10). Cristo, pues, en cumplimiento dela voluntad del Padre, inauguró en la tierra el reino de loscielos, nos reveló su misterio, y efectuó la redención con suobediencia. La Iglesia, o reino de Cristo, presente ya en elmisterio, crece visiblemente en el mundo por el poder de Dios.Comienzo y expansión manifestada de nuevo tanto por lasangre y el agua que manan del costado abierto de Cristocrucificado (cf.
Jn
., 19,34), cuanto por las palabras de Cristoalusivas a su muerte en la cruz: "Y yo, si fuere levantado de latierra, atraeré todos a mí" (
Jn
., 12,32). Cuantas veces serenueva sobre el altar el sacrificio de la cruz, en que nuestraPascua, Cristo, ha sido inmolado (
1Cor
., 5,7), se efectúa laobra de nuestra redención. Al propio tiempo, en el sacramentodel pan eucarístico se representa y se produce la unidad de losfieles, que constituyen un solo cuerpo en Cristo (cf.
1Cor
.,10,17). Todos los hombres son llamados a esta unión conCristo, luz del mundo, de quien procedemos, por quienvivimos y hacia quien caminamos.