circunscribe solamente al ámbito escolar sino que abarca la educación en general encualquier lugar y momento de la vida.La historia de nuestro sistema educativo nos muestra que hubo motivos quellevaron a establecer la distinción entre “Educación artística” y “Educación por elarte”. En la época de la Reforma Educativa de la década de 1970 se revisaron lasprácticas educativas vigentes, percatándose que el maestro de arte enseñaba a losniños del mismo modo como le habían enseñado a él en la Escuela Superior de Arte, deesta forma los preparaba técnicamente dejando de lado el aspecto formativo del arte.Quienes piensan que el área escolar se debe llamar “Educación por el arte”resaltan el valor formativo del arte, más que el valor de la obra producida. Quienespiensan que se debe llamar “Educación artística” resaltan la necesidad de que se“enseñe arte”, como una disciplina, es decir, que el niño y el joven se expresenconociendo paralelamente el lenguaje del arte y sus códigos. En este sentido,manifiestan que sin este conocimiento el trabajo educativo se convierte en “terapia”
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,“catarsis”, “manipulación de materiales”, o resulta siendo una simple “actividad” sinllegar a “aprender” arte ni tampoco “hacer arte”.Sabemos que muchas veces la “enseñanza del arte” no se ha dirigido a conocer yvivenciar los lenguajes artísticos sino que simplemente ha hecho un “adiestramientotécnico” y ese motivo lleva a algunos a enfatizar la idea de “Educación por el arte” pararesaltar que no es posible propiciar solamente productos técnicamente buenos que noresulten significativos para quienes lo hacen. Esto se observa de modo particularcuando se enseña algo muy específico como por ejemplo, guitarra o marinera, donde esnecesario aprender la técnica. Sin embargo, si solamente se repiten pasos o se ensayasin poner énfasis en la conciencia del cuerpo o en la expresión de todo el ser por mediode la música y el movimiento, no se estará educando sino que se estará haciendoadiestramiento técnico, entonces, no es “educación”, porque no “forma”, ni “arte”porque no transmite nada.Luego de este recuento de posiciones y argumentos, presentaré la posición quecomparto: considerar a la
“Educación por el arte” como una concepción de educación,es decir una manera de educar, una pedagogía
; en donde la “Educación artística” esuna porción, aquella que se constituye en “disciplina”, que educa en los lenguajes delarte (aunque en ocasiones los límites se borran). Vista así, la “Educación artística” noes algo diferente a la “Educación por el arte” sino que forma parte de ella, como unaparte más “especializada” pero igualmente “educativa”.Cuando un maestro “enseña” arte (en cualquier nivel educativo), incluyendo losaspectos técnicos y las particularidades del lenguaje específico no deja de “formar”, nodeja de “educar”, de sensibilizar, por el contrario, lo hace desde el arte como unadisciplina digna de estudio. Sin embargo, “educar a través del arte”, propiciar el arte enla escuela o en cualquier nivel, no implica necesariamente “enseñar” arte. El profesorde historia, por ejemplo, puede valerse de una obra de arte y partir de ella paragenerar conocimientos, el de filosofía puede partir de una película, el de cienciaspropiciar una creación a partir del estudio de las células. En estos casos no estarán“enseñando” arte o por lo menos no será ese su objetivo pero estarán “educando a
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Al usar el término “terapia” estoy recogiendo la palabra tal como ha sido mencionada. No me refiero a lacomplejidad que encierran las terapias artísticas.
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