pisadas eran desiguales, podía concluir que era cojo; si contemplaba los matorralespodía darse cuenta cuánto y cómo había comido, además de reconocer si tenía buenavista y buen apetito; si las hojas aparecían rasgadas, deducía que le faltaba un diente;si, por el camino por donde el camello pasó, veía abejas y hormigas comiendo a los ladosdel mismo, comprendía que el camello cargaba miel y maíz. El sufí, gracias a sucapacidad para observar, era muy sensible a cualquier estímulo. Para él cada detalleera un dato fiel que le permitía conocer más allá de lo obvio
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. Observar constituye eleslabón principal para
aspirar
el conocimiento.La magia comienza con una suerte de
aspiración
de nuestra realidad, de la lectura dediversos lenguajes artísticos. A través ellos, los niños se sensibilizan con diversos ritmos,colores, volumen, espacio, formas, intensidades, etc. Hay diversas fuentes desensibilización como,
la narración de cuentos, la lectura visual,
la música, la poesía, losvideo-arte, canciones, etc.Si partimos de un cuento, a través de él se puede relatar leyendas sobre los elementosnaturales como por ejemplo el cuento de la Pachamama(la madre tierra), el Riachuelo,la Yunsita, el cuento de la Creación. Cada relato es intimidad y complejidad, es popularpero a la vez es secreto. El secreto es mágico. La historia no debe estar fija en unalámina, debe estar en todas partes, en cada rincón, objeto y experiencia. El niño nodebe escuchar pasivamente sino construir la historia, los silencios, las apariciones, elambiente, los detalles.Si trabajamos a partir de una pintura, el niño puede leer la visión de diversos autorespara representar la naturaleza. Como por ejemplo, la exótica interpretación de Gauginen “Por el mar”, o en “El diluvio” de Kandinsky, en donde el movimiento turbulentoconmueve el espacio. O de pintores peruanos costumbristas que representan diversosrituales de la siembra, la cosecha, la pesca. El niño explora el movimiento de las líneas,la intensidad de los colores, la sensualidad de las formas, la composición y el vacío.
III. INSPIRACIÓN- contextualización
Una vez que el niño ha aspirado del arte y sus autores, y ha elaborado una apreciacióndel mismo, está preparado para componer e inspirarse hasta producir su propiarecreación del mundo.En esta etapa de la inspiración, el niño investiga y profundiza directamente en sucontexto.Si tomamos a la naturaleza como punto de partida, nos acercamos al mar, a lasconchitas, la arena, las piedras redondas, a pintar en la arena, a cantar con el mar. Nosacercamos a los bosques a escuchar el sonido de las hojas, de las plumas, las cañas, elcrujido, las texturas, los olores. Observamos la dirección del viento, las cometas, losmóviles, los avioncitos de papel. En el aula creamos la noche, las luces de bengala, elpalo santo, las velas e inciensos alrededor de las cuales se van creando historias,cuentos sin fin.Se investigan diversos rituales locales creados para perennizar los elementos naturales.Por ejemplo, el canto a la Pachamama, para el cual enterramos semillas en la tierra, la
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HALKA, A.H.D., 1983.
Cuentos de Oriente para niños de Occidente
. Argentina: Ediciones DervishInternacional.
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