Poder Judicial de Honduras
Centro Electrónico de Documentación e Información Judicial
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Lo anterior, sin menoscabo de reconocer la enorme importancia histórica quesignificó y que ciertamente tuvo para nuestro país el vigente Código deProcedimientos de 1906, cuyas instituciones más importantes de hecho han sidoconservadas por el Dictamen, pues ciertamente la experiencia acumulada durantecasi un siglo no puede ser desaprovechada. Pero debemos reconocer que éste hacumplido ya, y dignamente, su papel histórico, y que en la actualidad no responde alos retos derivados de la evolución social y económica del Derecho privado que sesuceden del desarrollo al que debe aspirar toda sociedad progresista, tanto en loreferente a la protección efectiva de los Derechos constitucionales individuales, comomuy especialmente, a las exigencias del moderno tráfico jurídico mercantil.Comprendido debidamente lo anterior, resulta evidente que el exceso de formalismosque todo proceso escrito lleva consigo favorece la burocracia y la lejanía entre el juezy el ciudadano, dando lugar a una justicia impersonal y, en último término, autoritariapor ser poco transparente, difícilmente comprendida y por todo ello de difícilaceptación por parte de la ciudadanía a la que va dirigida.Debe destacarse que la propuesta de reforma contenida en el Dictamen ha sido elproducto de profundas y amplias discusiones y reflexiones jurídicas, en cuyo procesode elaboración y en su consecución por una Justicia pronta y efectiva, ha sido unaconstante, como no podía ser de otra manera, la estricta observancia a las garantíasconstitucionales, así como a principios y prácticas del Derecho Internacionalcontenidos en tratados y convenios internacionales suscritos por nuestro país;mismos que deben informar un debido proceso, procurando no solamente el debidorespeto de las mismas, sino más allá de esto, promoviendo a través de su articuladoel fortalecimiento y promoción efectiva de Derechos fundamentales como sin duda loson los de petición, defensa, igualdad, a un juicio sin dilaciones indebidas, así comola garantía a una obligada imparcialidad judicial.
2. VALORACIÓN SOCIAL.
La Justicia civil se caracteriza sustancialmente porque, por regla general, la iniciativade poner en marcha el proceso se hace depender del propio ciudadano a través delprincipio de justicia rogada o principio dispositivo, lo que obliga a que su regulaciónnormativa, como marco necesario para el ejercicio de su Derecho fundamental depetición, este inspirado en una propuesta informada por la sencillez y que resulteamistoso, procurando la materialización de una justicia efectiva por oportuna, perosin que ello se traduzca en el desconocimiento de las garantías constitucionalesasociadas con un proceso debido. Lo anterior, independientemente que éstos