Inmemorian de Jaime Garz\u00f3n, quien nos leg\u00f3 la alegr\u00eda
de re\u00edr pensando;
y quien se muri\u00f3 de "manera singular".
"\u2026Lo repito una vez m\u00e1s: hemos vivido para la alegr\u00eda; por la alegr\u00eda hemos ido al combate y por ella morimos. Que la tristeza jam\u00e1s vaya unida a nuestro nombre."
"... cuando escriban la vida los buenos, al final vencedores, se sabr\u00e1 que no usamos veneno como aroma de flores..."
Al Doctor \u00c1lvaro Pati\u00f1o Pulido, Alcalde de la ciudad, quien crey\u00f3 en la propuesta de Ciudad Educadora como un mecanismo v\u00e1lido para construir ciudad y ciudadan\u00eda, y la elev\u00f3 a la categor\u00eda de proyecto pol\u00edtico;
A Francisco Cifuentes, Jos\u00e9 Ignacio Rojas, Miguel \u00c1ngel Rojas, Mary Isabel Perdomo, Oscar Arango, Henry Gonz\u00e1lez, Gustavo Mej\u00eda, Alpher Rojas y Uriel Salazar, por sus permanentes reflexiones, lecturas, reescrituras e intercambios intelectuales.
Al Dr. David Bersh Escobar y Jairo Ospina Rodr\u00edguez de FUDESCO y la Fundaci\u00f3n Espiral, sin su apoyo no hubiera sido posible la publicaci\u00f3n del libro.
A Dora In\u00e9s, mi esposa, caminante de ideales, en quien elogio su paciencia; le sugiero considerar el resultado, tan suyo como m\u00edo.
A Fabiola, mi madre, mi primera maestra, luchadora sin tregua, por sus magn\u00edficas lecciones de esperanza, y a Fernando, mi padre, por su ejemplo permanente.
Dedico este trabajo a mi ciudad, Armenia -Ciudad Educadora- que, bordada por los infinitos hilos de sus quebradas y sus trazados urbanos, construye nuevos horizontes.
Armenia, la ciudad de mis afectos, en donde ejercer\u00e1n como ciudadanos, Jehiner Andr\u00e9s, C\u00e9sar Augusto y Kristi\u00e1n Camilo, mis hijos: hijos de la alegr\u00eda, el sol y la primavera, payadores de la libertad y el porvenir.