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29964 Jueves 12 julio 2007 BOE núm. 166
Para el ejercicio de las potestades previstas en lasletras b) y d) del artículo 12.1 de esta Ley, la Delegacióndel Gobierno recabará el previo informe de la ComisiónEstatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y laIntolerancia en el Deporte, acerca de la proporcionalidade idoneidad del establecimiento de esta medida.Disposición adicional octava.
Delimitación de compe- tencias.
Tendrán la consideración de autoridades, a los efectosde la presente Ley, las correspondientes de las Comunida-des Autónomas con competencias para la protección depersonas y bienes y para el mantenimiento de la seguri-dad ciudadana, con arreglo a lo dispuesto en los corres-pondientes Estatutos y en las Leyes Orgánicas de Fuerzasy Cuerpos de la Seguridad y de Protección de la Seguri-dad Ciudadana, y podrán imponer las sanciones y demásmedidas determinadas en esta Ley en las materias sobrelas que tengan competencia.En todo caso, la vigente Ley será de aplicación respe-tando las competencias que las Comunidades Autónomaspuedan tener en el ámbito del deporte y, específicamente,sobre la regulación en materia de prevención de la violen-cia en los espectáculos públicos deportivos. A su vez, laaplicación de las medidas de seguridad previstas en lapresente Ley se ejecutará respetando las competenciasen materia de seguridad pública conferidas a las Comuni-dades Autónomas, de conformidad con lo dispuesto en lanormativa de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.Disposición adicional novena.
Remisiones normativas.
Las referencias realizadas en cualquier norma a lasdisposiciones sobre prevención de la violencia en losespectáculos deportivos contenidas en la Ley 10/1990, de15 de octubre, del Deporte, se entenderán referidas, entodo caso, a las disposiciones de la presente Ley.Disposición adicional décima.
Modificaciones legislati- vas sobre responsabilidad civil.
El Gobierno remitirá, en el plazo de un año, a las Cor-tes Generales, los proyectos de ley o de modificación delas leyes ya existentes que convengan para regular demodo específico la responsabilidad civil en el ámbito pro-pio del deporte y de los espectáculos deportivos, asícomo del aseguramiento de la misma y su consiguienterepercusión en el sistema de compensación de seguros.Disposición transitoria única.
Régimen orgánico hasta lacreación de la Comisión contra la Violencia, el Racismo,la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte.
La actual Comisión Nacional para la Prevención de laViolencia en los Espectáculos Deportivos ejercerá todassus funciones hasta la creación y efectiva puesta en fun-cionamiento de la Comisión contra la Violencia, elRacismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, pre-vista en esta Ley.Disposición derogatoria única.
Derogación de determi- nados preceptos de la Ley 10/1990, de 15 de octubre,del Deporte.
1. Quedan derogados los siguientes artículos y apar-tados de la Ley 10/1990, de 15 de octubre, del Deporte:Artículos 60 a 69
.
Artículo 76.1, apartados e), g) y h).Artículo 76.2, apartado
 
g).2. Quedan derogados, asimismo, todos los precep-tos de normas de igual o inferior rango que se opongan alo dispuesto en esta Ley.Disposición final primera.
Títulos competenciales.
La presente Ley se dicta al amparo de los títulos com-petenciales que corresponden al Estado en relación con laorganización del deporte federado estatal en su conjuntoy, asimismo, del artículo 149.1.29.ª de la Constitución,excepto la disposición adicional sexta que se dicta alamparo del artículo 149.1.3.ª de la Constitución. Todo ellosin perjuicio de las competencias atribuidas a las Comuni-dades Autónomas por sus Estatutos de Autonomía enmateria de deporte.Disposición final segunda.
Entrada en vigor.
La presente Ley entrará en vigor al mes de su publica-ción en el Boletín Oficial del Estado.Por tanto,Mando a todos los españoles, particulares y autorida-des, que guarden y hagan guardar esta ley.Madrid, 11 de julio de 2007.JUAN CARLOS R.
El Presidente del Gobierno,JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO
13409
LEY 20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del tra- bajo autónomo.
JUAN CARLOS I
REY DE ESPAÑA
A todos los que la presente vieren y entendieren.Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado y Yovengo en sancionar la siguiente Ley.PREÁMBULOIEl trabajo autónomo se ha venido configurando tradi-cionalmente dentro de un marco de relaciones jurídicaspropio del derecho privado, por lo que las referenciasnormativas al mismo se hallan dispersas a lo largo detodo el Ordenamiento Jurídico.
En este sentido, la Constitución, sin hacer una referen-cia expresa al trabajo por cuenta propia, recoge en algu-nos de sus preceptos derechos aplicables a los trabajado-res autónomos. Así, el artículo 38 de la Constituciónreconoce la libertad de empresa en el marco de una eco-nomía de mercado; el artículo 35, en su apartado 1, reco-noce para todos los españoles el deber de trabajar y elderecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio,a la promoción a través del trabajo y a una remuneraciónsuficiente para satisfacer sus necesidades y las de su fami-lia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminaciónpor razón de sexo; el artículo 40, en su apartado 2, esta-blece que los poderes públicos fomentarán una políticaque garantice la formación y readaptación profesionales,velarán por la seguridad e higiene en el trabajo y garanti-zarán el descanso necesario mediante la limitación de la jornada laboral, las vacaciones periódicas retribuidas y lapromoción de centros adecuados; finalmente, el artículo 41
 
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encomienda a los poderes públicos el mantenimiento deun régimen público de Seguridad Social para todos losciudadanos, que garantice la asistencia y prestacionessociales suficientes ante situaciones de necesidad.
Estas referencias constitucionales no tienen por quécircunscribirse al trabajo por cuenta ajena, pues la propiaConstitución así lo determina cuando se emplea el tér-mino «españoles» en el artículo 35 o el de «ciudadanos»
en el artículo 41, o cuando encomienda a los poderes públi-
cos la ejecución de determinadas políticas, artículo 40, sinprecisar que sus destinatarios deban ser exclusivamentelos trabajadores por cuenta ajena.En el ámbito social podemos destacar, en materia deSeguridad Social, normas como la Ley General de la Seguri-dad Social, el artículo 25.1 de la Ley Orgánica 1/2004, de 28de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra laViolencia de Género referido a las trabajadoras por cuentapropia que sean víctimas de la violencia de género, elDecreto 2530/1970, de 20 de agosto, que regula el RégimenEspecial de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autóno-mos, y otras disposiciones de desarrollo. En materia deprevención de riesgos laborales hay que referirse a la Ley dePrevención de Riesgos Laborales y al Real Decreto 1627/1997,de 24 de octubre, por el que se establecen las disposicionesmínimas de seguridad y salud en las obras de construcción,así como otras disposiciones de desarrollo.
La Unión Europea, por su parte, ha tratado el trabajoautónomo en instrumentos normativos tales como la Direc-tiva 86/613/CEE del Consejo, de 11 de diciembre de 1986,
 relativa a la aplicación del principio de igualdad de tratoentre hombres y mujeres que ejerzan una actividad autó-noma, incluidas las actividades agrícolas, así como sobrela protección de la maternidad, que da una definición detrabajador autónomo en su artículo 2.a), o en la Recomen-dación del Consejo de 18 de febrero de 2003 relativa a lamejora de la protección de la salud y la seguridad en eltrabajo de los trabajadores autónomos.El derecho comparado de los países de nuestroentorno no dispone de ejemplos sobre una regulación deltrabajo autónomo como tal. En los países de la UniónEuropea sucede lo mismo que en España: las referenciasa la figura del trabajador autónomo se encuentran disper-sas por toda la legislación social, especialmente la legisla-ción de seguridad social y de prevención de riesgos. Eneste sentido, cabe resaltar la importancia que tiene el pre-sente Proyecto de Ley, pues se trata del primer ejemplode regulación sistemática y unitaria del trabajo autónomoen la Unión Europea, lo que sin duda constituye un hitoen nuestro ordenamiento jurídico.Se trata de una Ley que regulará el trabajo autónomo,sin interferir en otros ámbitos de nuestro tejido produc-tivo, como el sector agrario, que cuenta con su propiaregulación y sus propios cauces de representación.Los Colegios Profesionales tampoco verán afectadassus competencias y atribuciones por la aprobación deeste Estatuto.II
Desde el punto de vista económico y social no puededecirse que la figura del trabajador autónomo actual coin-cida con la de hace algunas décadas. A lo largo del siglopasado el trabajo era, por definición, el dependiente y asa-lariado, ajeno a los frutos y a los riesgos de cualquier activi-dad emprendedora. Desde esa perspectiva, el autoempleo
 o trabajo autónomo tenía un carácter circunscrito, enmuchas ocasiones, a actividades de escasa rentabilidad,de reducida dimensión y que no precisaban de una fuerteinversión financiera, como por ejemplo la agricultura, laartesanía o el pequeño comercio. En la actualidad la situa-ción es diferente, pues el trabajo autónomo prolifera enpaíses de elevado nivel de renta, en actividades de altovalor añadido, como consecuencia de los nuevos desarro-llos organizativos y la difusión de la informática y lastelecomunicaciones, y constituye una libre elección paramuchas personas que valoran su autodeterminación y sucapacidad para no depender de nadie.Esta circunstancia ha dado lugar a que en los últimosaños sean cada vez más importantes y numerosas en eltráfico jurídico y en la realidad social, junto a la figura delo que podríamos denominar autónomo clásico, titular deun establecimiento comercial, agricultor y profesionalesdiversos, otras figuras tan heterogéneas, como losemprendedores, personas que se encuentran en una faseinicial y de despegue de una actividad económica o profe-sional, los autónomos económicamente dependientes,los socios trabajadores de cooperativas y sociedadeslaborales o los administradores de sociedades mercanti-les que poseen el control efectivo de las mismas.En la actualidad, a 30 de junio de 2006, el número deautónomos afiliados a la Seguridad Social asciende a3.315.707, distribuidos en el Régimen Especial de los Tra-bajadores por Cuenta Propia o Autónomos, en el RégimenEspecial Agrario y en el Régimen Especial de Trabajadoresdel Mar. De ellos, 2.213.636 corresponden a personas físi-cas que realizan actividades profesionales en los distintossectores económicos.Partiendo de este último colectivo, es muy significativoseñalar que 1.755.703 autónomos no tienen asalariados yque del colectivo restante 457.933, algo más de 330.000sólo tienen uno o dos asalariados. Es decir, el 94 porciento de los autónomos que realizan una actividad profe-sional o económica sin el marco jurídico de empresa notienen asalariados o sólo tienen uno o dos.Estamos en presencia de un amplio colectivo que rea-liza un trabajo profesional arriesgando sus propios recur-sos económicos y aportando su trabajo personal, y queen su mayoría lo hace sin la ayuda de ningún asalariado.Se trata, en definitiva, de un colectivo que demanda unnivel de protección social semejante al que tienen los tra-bajadores por cuenta ajena.A lo largo de los últimos años se han llevado a caboalgunas iniciativas destinadas a mejorar la situación deltrabajo autónomo. Entre ellas, cabe destacar la elimina-ción del Impuesto de Actividades Económicas para todaslas personas físicas, así como las introducidas por la Ley36/2003, de 11 de noviembre, de Medidas de ReformaEconómica, que recoge la cobertura de la IncapacidadTemporal desde el cuarto día de la baja, la posibilidad detener la cobertura por accidentes de trabajo y enfermeda-des profesionales y la minoración para quienes se incor-poraran por vez primera al Régimen Especial de los Traba- jadores Autónomos, siendo menores de treinta años o
mujeres mayores de cuarenta y cinco. En la Ley 2/2004,de
27 de diciembre, de Presupuestos Generales delEstado para el año 2005 se incorporan como medidaspara el fomento del empleo autónomo de jóvenes hastatreinta años de edad y mujeres hasta treinta y cinco, unareducción a las cuotas de la Seguridad Social así como elacceso a las medidas de fomento del empleo estable delos familiares contratados por los autónomos. Asimismo,se mejora el sistema de capitalización de la prestación pordesempleo en su modalidad de pago único para los des-empleados que inicien su actividad como autónomos.El Gobierno, sensible ante esta evolución del trabajoautónomo, ya se comprometió en la sesión de investidurade su Presidente a aprobar durante esta Legislatura unEstatuto de los Trabajadores Autónomos. Como conse-cuencia de ello el Ministerio de Trabajo y Asuntos Socialesacordó constituir una Comisión de Expertos a la queencomendó una doble tarea: de un lado, efectuar un diag-nóstico y evaluación sobre la situación económica deltrabajo autónomo en España y, de otro, analizar el régi-men jurídico y de protección social de los trabajadoresautónomos, elaborando al tiempo una propuesta de Esta-tuto del Trabajador Autónomo. Los trabajos de la Comi-
 
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sión culminaron con la entrega de un extenso y documen-tado Informe, acompañado de una propuesta de Estatuto,en el mes de octubre de 2005.Paralelamente, la Disposición Adicional SexagésimaNovena de la Ley 30/2005, de 29 de diciembre, de Presu-puestos Generales del Estado para el año 2006 incorpo-raba el mandato al Gobierno de presentar al Congreso delos Diputados, en el plazo de un año, un Proyecto de Leyde Estatuto del Trabajador Autónomo en el que se definael trabajo autónomo y se contemplen los derechos y obli-gaciones de los trabajadores autónomos, su nivel de pro-tección social, las relaciones laborales y la política defomento del empleo autónomo, así como la figura deltrabajador autónomo económicamente dependiente.Mediante la Resolución número 15 del debate sobre elEstado de la Nación de 2006, el Congreso de los Diputa-dos insta al Gobierno a presentar durante ese año el Pro-yecto de Ley del Estatuto del Trabajador Autónomo, paraavanzar en la equiparación, en los términos contempla-dos en la Recomendación número 4 del Pacto de Toledo,del nivel de protección social de los trabajadores autóno-mos con el de los trabajadores por cuenta ajena.Finalmente, con la aprobación de la Ley Orgánica 3/2007,de 22 de marzo, para la igualdad efectiva entre mujeres yhombres, a iniciativa del Gobierno, se dio un primer pasoen el cumplimiento a la citada Resolución, al introducirnumerosas medidas para mejorar la situación del trabajoautónomo, especialmente en lo relativo a los derechosderivados de las situaciones de maternidad y paternidad,todo ello en el contexto de avanzar en una política de con-ciliación de la vida familiar con el trabajo, tan demandadapor los trabajadores autónomos.IIILa presente Ley constituye el resultado del cumpli-miento de los anteriores mandatos. Para su elaboraciónse ha consultado a las organizaciones sindicales y empre-sariales, así como a las asociaciones de trabajadoresautónomos.La Ley consta de 29 artículos, encuadrados en cincotítulos, más diecinueve disposiciones adicionales, trestransitorias, una derogatoria y seis finales.El Título I delimita el ámbito subjetivo de aplicación dela Ley, estableciendo la definición genérica de trabajadorautónomo y añadiendo los colectivos específicos inclui-dos y excluidos.El Título II regula el régimen profesional del trabajadorautónomo en tres capítulos. El Capítulo I establece lasfuentes de dicho régimen profesional, dejando clara lanaturaleza civil o mercantil de las relaciones jurídicasestablecidas entre el autónomo y la persona o entidadcon la que contrate. El apartado 2 del artículo 3 introducelos acuerdos de interés profesional para los trabajadoresautónomos económicamente dependientes, novedadimportante creada por la Ley.El Capítulo II se refiere al régimen profesional comúnpara todos los trabajadores autónomos y establece uncatálogo de derechos y deberes, así como las normas enmateria de prevención de riesgos laborales, protección demenores y las garantías económicas.El Capítulo III reconoce y regula la figura del trabaja-dor autónomo económicamente dependiente. Su regula-ción obedece a la necesidad de dar cobertura legal a unarealidad social: la existencia de un colectivo de trabajado-res autónomos que, no obstante su autonomía funcional,desarrollan su actividad con una fuerte y casi exclusivadependencia económica del empresario o cliente que loscontrata. La Ley contempla el supuesto en que esteempresario es su principal cliente y de él proviene, almenos, el 75 por ciento de los ingresos del trabajador.Según los datos suministrados por el Instituto Nacionalde Estadística, en el año 2004, ascienden a 285.600 losempresarios sin asalariados que trabajan para una únicaempresa o cliente. La cifra es importante, pero lo signifi-cativo es que este colectivo se ha incrementado en un 33por ciento desde el año 2001.A la vista de la realidad anteriormente descrita, la intro-ducción de la figura del trabajador autónomo económica-mente dependiente ha planteado la necesidad de prevenirla posible utilización indebida de dicha figura, dado quenos movemos en una frontera no siempre precisa entre lafigura del autónomo clásico, el autónomo económica-mente dependiente y el trabajador por cuenta ajena.La intención del legislador es eliminar esas zonasfronterizas grises entre las tres categorías. De ahí que elartículo 11, al definir el trabajador autónomo económica-mente dependiente sea muy restrictivo, delimitando con-forme a criterios objetivos los supuestos en que la activi-dad se ejecuta fuera del ámbito de organización ydirección del cliente que contrata al autónomo.El resto del Capítulo III establece una regulacióngarantista para el trabajador autónomo económicamentedependiente, en virtud de esa situación de dependenciaeconómica, sin perjuicio de que opere como norma gene-ral en las relaciones entre éste y su cliente el principio deautonomía de la voluntad. En este sentido, el reconoci-miento de los acuerdos de interés profesional, en elartículo 13, al que se aludía en el Capítulo dedicado a lasfuentes, no supone trasladar la negociación colectiva aeste ámbito, sino simplemente reconocer la posibilidadde existencia de un acuerdo que trascienda del mero con-trato individual, pero con eficacia personal limitada, puessólo vincula a los firmantes del acuerdo.El recurso a la Jurisdicción Social previsto en elartículo 17 se justifica porque la configuración jurídica deltrabajador autónomo económicamente dependiente seha diseñado teniendo en cuenta los criterios que de formareiterada ha venido estableciendo la Jurisprudencia dedicha Jurisdicción. La Jurisprudencia ha definido unaserie de criterios para distinguir entre el trabajo porcuenta propia y el trabajo por cuenta ajena. La dependen-cia económica que la Ley reconoce al trabajador autó-nomo económicamente dependiente no debe llevar aequívoco: se trata de un trabajador autónomo y esadependencia económica en ningún caso debe implicardependencia organizativa ni ajenidad. Las cuestiones liti-giosas propias del contrato civil o mercantil celebradoentre el autónomo económicamente dependiente y sucliente van a estar estrechamente ligadas a la propia natu-raleza de la figura de aquél, de tal forma que las preten-siones ligadas al contrato siempre van a juzgarse enconexión con el hecho de si el trabajador autónomo esrealmente económicamente dependiente o no, segúncumpla o no con los requisitos establecidos en la Ley. Yesta circunstancia, nuclear en todo litigio, ha de ser cono-cida por la Jurisdicción Social.IVEl Título III regula los derechos colectivos de todos lostrabajadores autónomos, definiendo la representatividadde sus asociaciones conforme a los criterios objetivos,establecidos en el artículo 21 y creando el Consejo delTrabajo Autónomo como órgano consultivo del Gobiernoen materia socioeconómica y profesional referida al sec-tor en el artículo 22.El Título IV establece los principios generales en mate-ria de protección social, recogiendo las normas generalessobre afiliación, cotización y acción protectora de la Segu-ridad Social de los trabajadores autónomos. Es de desta-car que se reconoce la posibilidad de establecer reduccio-nes o bonificaciones en las bases de cotización o en lascuotas de la Seguridad Social para determinados colecti-vos de trabajadores autónomos, en atención a sus cir-cunstancias personales o a las características profesiona-
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