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HUELGA DE ARTE 2000 – 2001NEOISMOLUTHER BLISSETT
Artículos publicados en el zine P.O.BOX 1995-2000www.merzmail.net
 
 
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SumarioHUELGA DE ARTE
Comité de Artistas contra el arte 3Las Huelgas de Arte
(Industrias Mikuerpo)
4Por una huelga espectacular 
(Luther Blissett)
9El trabajo en “lo echado a perder”(
Declaraciones de Luther Blissett sobre la Huelga de Arte 2000-2001)
12Sobre la Huelga de Arte Barcelona-Madrid 2000 & 2001
( Luther Blissett & Karen Eliot & Monty Catsin)
16Sobre la Huelga de Arte 1990-1993
(Stewart Home)
17Sobre la Huelga de Arte
(Bob Black)
21Artistas del mundo, abandonad la producción ahora
(Von Beetfarmer, DeBoring, Vanaygum,& Poe)
23Algunas razones para decir a la huelga de arte (J.Seafree) 25Okupación Global
( Karen Eliot)
26La Huelga de Arte
- Clemente Padin
28Arte en el borde
- Salome Plasencia 29
NEOISMO
Neoismo, Plagiarismo y Praxis de Stewart Home 32
LUTHER BLISSETT
Luther Blissett en España (por la viuda de Luther Blissett) 42¿Qué demonios es el Proyecto Luther Blissett? 46Mondo Mitomare 1994-96 50Cómo ataqué a "Chi l'ha visto?" 58La jugarreta:Cómo convertí un asalto corporativo alnombre múltiple en una magnífica burla a Mondadori 62Satán y los pedófilos bailan tecno en internet 70Las películas de Luther Blissett 75¿Todos o nadie?Nombres múltiples, personas imaginarias, mitos colectivos 76Who the fuck is Luhter Blissett 78Ray Johson un zapatista en Greenwich 79Pánico en el ordenador 81Es el momento de sabotear los medios de comunicación 82Luther Blissett Mitologia 84El evangelio según Judas 95¡A cada tiempo su arte! Solidaridad con Piero Cannata 97EntarteteKunst (boletín en castellano) 98Luther Francone 100
 
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 2000-2001: Huelga de arteComité de artistas contra el Arte
Devolver la gestión del capital simbólico al dueño legítimo del deseo es una viejaaspiración de las vanguardias que retorna una y otra vez en nuevos movimientos ymovilizaciones. Una vez enunciado un objeto la historia se apodera de él y lo consume, apesar de los constantes y sucesivos esfuerzos por enterrarlo. Con este propósito, lasuperestructura económica que hoy genera la infraestructura estética y que le impideavanzar y liberarse ha sostenido un sistema de las artes tan aislado de la dialéctica realde las cultura que ha fiado a los medios de masas la generación de significado. Elproceso cultural no ha sido tan frenético ni tan catártico como la experiencia estéticamoderna. Antes bien se diría que la percepción no espectacularizada de la obra de arteaparece bloqueada en el mismo punto en que se empieza a hablar de postvanguardiacomo de una época de concesiones y renuncias, un retorno a los códigos mediatizadosde transmisión simbólica que no suponen ni superan las propuestas entusiastas de lasvanguardias.La convocatoria de una huelga de arte para el tránsito de milenio resulta oportuna porquereclama una moratoria y proclama una ruptura. Ambas cosas van íntimamente trabadasen el proceso de cristalización de las ideas. Nuestro siglo ha sido atravesado por unaradical disolución de los fundamentos de la obra artística, que ha tenido como vectoresprincipales la aplicación liberadora y potenciadora de la tecnología a la producciónestética, por un lado, y por otro la ambigua relación, llena de pasiones y tensiones, entrebelleza y dinero. La muy sobada equiparación entre posesión y estatus que dispara elconsumo banal y estandarizado, la canalización mercantil del componente irracional delas vanguardias a través del pop y la generación de una extraña especie de dinero desaldo con exenciones fiscales, son todas ellas consecuencias de esta relación. Elrespaldo tecnológico al discurso de la apropiación topó de inmediato con la servidumbre alsistema dinerístico, que encontró en la liberación cultural un ámbito de multiplicacióninaudito mediante la generación arbitraria de necesidades no materiales. Quedan circuitosde resistencia fuera de los medios de influencia tan alejados de la dinámica real de lacultura como el sistema institucional de las artes.Para construir una herramienta de liberación social, como se pretende desde ciertasposturas resistentes, el arte debe liberarse a sí mismo. En este fin de siglo, quienes sesientes herederos de sus contradicciones y paradojas, el artista, el crítico o fruidor debenmeditar sobre lo que hizo posible el discurso de la vanguardias y sobre lo que lo hizofinalmente imposible. No se trata, o no debería tratarse, de un registro más en elanecdotario del excentricismo moderno, sino que debe comprenderse en su contextosociocultural, exhibir sus implicaciones política e históricas. Tampoco debe definirse comoacto de violencia contracultural, sino mostrarse como derivación racional de los propioscontenidos de nuestra cultura. Hay que entender la continuidad de la ruptura antes deemprenderla.Finalmente, creemos que hay que entender la huelga no como estrategia de resistenciapasiva, sino como moratoria activa. No hay que alentar actitudes reservistas, sino laparticipación activa de cada uno en la construcción de espacios de expresión en la vidacotidiana y en la búsqueda reflexiva de aperturas. No es el Arte, monumento en ruinas denuestro pasado, el objeto de esta movilización.
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