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EN REBELDEFIDELIDAD
diario dePEDRO CASALDALIGA1977/1983DESCLÉE DE BROUWERPRESENTACIÓNEl lector de este Diario va a contemplar cómo vive las luchas de su pueblo, de todos lospueblos, y cómo siente las angustias de los hombres-hermanos y los problemas de la Iglesia, deallá y de acá, este hombre llamado PedroCasaldáligaque es obispo en el Tercer Mundo, en eldoliente MatoGrossodel Brasil.Se asomará el lector a la «pasión» con que un creyente trata de ser, día a día, fiel a Jesucristo y a su Evangelio, al pueblo de los pobres (peones, labradores, emigrantes, indios,negros), a la Iglesia, a la tierra y al cielo, a la vida y a la muerte, a la cruz, al Reino del Dios de la justicia y de la paz en nuestro mundo cruel e injusto. Y como nadie es fiel en este mundo si no se rebela contra la injusticia y la crueldad, ynadie en la Iglesia es fiel si no se rebela también contra todo lo que en ella falsea el Evangelio de Jesús, el lector de estas páginas va a presenciar los combates diarios deCasaldáligay suscompañeros por la fidelidad a la justicia y a la esperanza, las rebeldías de un pueblo fiel.A lo largo de los años, yo he visto crecer la rebeldía en la fe de Pedro como una flor de sufidelidad. Y ahora, al preparar con él para la imprenta los siete cuadernos de su Diario de 1977 a1983, he visto a Pedro, con su Iglesia y su pueblo, vivir en rebelde fidelidad, arriesgándose, paralograr la eficacia transformante de la justicia y de la fe cristiana. Cómo viven los justos frente a latiranía y se alzan los pueblos contra la opresión. Cómo vivieron los primeros discípulos de Jesús,los de la fidelidad primera, los subversivos frente al Imperio, aquellos ungidos de Pentecostés.Como Jesús mismo vivió el amor de Dios a los marginados de este mundo, hasta ser élcrucificado como rebelde por los poderes religiosos, económicos, políticos y militares de sutiempo. Tal rebeldía no es desobediencia sino obediencia a la fe, obediencia a Dios. SolamenteDios es Dios... Y en las sociedades conformadas con la organización injusta de la vida y de lamuerte, como en una Iglesia conformada con la mediocridad, esirrenunciableelinconformismo de la fe cristiana. Para los creyentes, esa rebeldía es una condición de su fidelidad. Pero suprecio es alto, no se puede rebajar el precio que Jesús pagó por ella.Amortiguar esa rebeldía es hacer el juego al poder de las tinieblas. Suprimir en la Iglesia larebeldía de la fidelidad cristiana es amordazar la profecía y cortarle alas al Espíritu. Es detener elviento y apagar la luz y el fuego, lo que nos hace ver y respirar, lo que nos quema, lo que noslimpia, la lumbre que nos enciende en el amor eficaz de Jesús, el Cristo.Lo dejaba ver, PedroCasaldáliga,en su primer libro autobiográfico,
Yo creo en la justicia y en la esperanza
. Y lo decía claramente en
La muerte que da sentido a mi credo,
su Diario de1975 a 1977.En los últimos años, el obispo Casaldáliga ha dicho repetidamente que «es hora de
 
martirio en América Latina». Y ahora, en las páginas de su Diario, escribe estas certidumbres: «Elmartirio se torna una eventualidad normal de la fidelidad cristiana». «Los sufridos rebeldes sehacen mártires». «Somos esperanza en la medida en que somos fidelidad». Claro, y en la medidaen que somos fidelidad, somos cruz (somos rebeldes) y somos crucificados.Parafraseando a Santa Teresa, habla Pedro de tragarse la muerte y tragarse diariamentela vida «sin huirla, sin desperdiciarla, sin acomodarla al propio reino egoísta, sin permitir que lamonopolicen los reinos de este mundo. En ascética fidelidad. Rebeldes según el Evangelio».Esarebelde-fidelidades la que da nombre a este Diario de PedroCasaldáliga,porque es una constante clara en la mucha vida que cruza por sus páginas. Podría, sin embargo, llevarotros títulos este libro, muy legítimamente. Porque contiene también otras constantes, otrassíntesis vitales; y todas ellas danzan por estas páginas en una lógica profunda, en dramáticaarmonía. Así por ejemplo:- Pobreza y libertad. Contemplación y lucha. Un amor solidario. «Engendrando pueblo seengendra Reino». La crueldad y la ternura. «Justicia amada»...- La palabra y la sangre. Confesión subversiva de la fe. La nueva santidad. El pan y elmartirio. «El pueblo de los pobres frente al poder de las tinieblas». Silencio y profecía. («Aquí laprofecía y la política engendran innumerables mártires y los mártires nos llevan a una nuevacontemplación»).«Una paz militante». La exasperación y la esperanza...«No sé si es paz o es esperanza —me decía Pedro— la palabra que más nombro en esteDiario». No sé si no será «Dios», añado yo. «Nostalgia de Dios», podría ser, tal vez, el título deeste Diario, si todos viésemos en «Dios» los valores que su autor ve, busca, espera y vive en Elya en este mundo. Tiene un poema, Pedro, en el que dice, como quien canta coplas de picadillocontra dos bandos parciales:Donde tú dices ley,yo digo Dios.Donde tú dices paz, justicia, amor,¡yo digo Dios!Donde tú dices Dios,¡yo digo libertad,justicia,amor!Nostalgia de paz, de vida, de libertad y justicia, de tierra y de fraterna igualdad.NostalgiadeDios «que nos acompaña como unsobreinstintomayor que el sexo, más fuerte que la vida: La apetencia más universalmente humana».Certifico aquí, que en los 15 días que estuve con Pedro leyendo y copiando este Diariosuyo, me vi asomado a un inmenso horizonte indescriptible de cumbres y de abismos, de tierra,dolor y gloria, de cruces y de gozos, de crueldades, ternura y esperanzas, de poesía, de vida ymuerte y resurrección. Al ritmo africano del carnaval brasileño que envolvía en su músicatelúrica nuestro trabajo, día y noche, desde las plazas coloniales deGoiás Velho. Ahí , en ese horizonte (en estas páginas), el pueblo y los pueblos con sus sufrimientos, susprocesos, sus luchas y sus heridas, o sus intereses y sus abusos, con sus conquistas. Ahí Brasil,España, Guinea,Camboya,Irán, Irak, Israel y el pueblo Palestino. Ahí Polonia, Rusia, los EstadosUnidos, la Gran Bretaña y las Malvinas (Argentina) todos los pueblos de América Latina y, condramática insistencia, los pueblos en cruz deCentroamérica.Entre las pequeñas y grandes cosas del «día a día», los hechos de la Iglesia en los últimosaños se entrecruzan ahí con el acontecer político.Ahí están, impactantes, los cruciales problemas de siempre y los nuevos problemas. Viejosy nuevos rompecabezas. Desde la tierra y la alambrada a la renovada amenaza de expulsión, alos atentados y a las muertes, a la crisis y la represn en medio de la actual apertura«democrática». Los antiguos y los nuevos proyectos multinacionales. La insistente e injustadivisión de los pueblos y los hombres en dos linajes, en dos clases, en dos frentes: los ricos y lospobres. Las olas depentecostalismoque el coloso del norte lanza a este continente valoradocomo la gran reserva mundial de católicos, con los consabidos intereses políticos y lasconsecuencias religiosas que arrojan esas olas sobre el pueblo(«... Yo le decía al chileno, ni enbroma ni en serio sino todo lo contrario: ¿Y si América Latina terminara por ser, dentro de unos20 años, un continentepentecostal? »). Todas las personas queridas o admiradas (familiares e íntimos, amigos, compañeros,visitantes y seres añorados o leídos), transitan por el Diario de Pedro como en su propio reino.(En escena, también, algunos personajes emperrados en ser los enemigos del pueblo). Héroes,escritores, poetas, cantantes, políticos, teólogos, sacerdotes, obispos y Papas, muchos nombresfamosos, así como los Santos, los Padres de la Iglesia, los recientes mártires y las Madres de la
 
Plaza de Mayo («parturientas de la esperanza para toda América Latina»), alternan en el Diariode Pedro con la pequeñaMaíra,la vieja Amanda, Consuelo la subnormal, el viejo buscador deoro, el muchacho epiléptico del circo que se ahogó en el río, el pobre Pará y los indios anónimosque se resisten
 
al exterminio; con los peones y labradores en lucha, con los negros, los presos,las prostitutas de Sâo Félix, los leprosos de Lago Grande o Santa Rosa...Las evocaciones, homenajes y retratos de Pedro en su Diario son monumentos de amor alo sagrado de la vida y la dignidad humana que se ocultan en la miseria, la desgracia y lamuerte.Se multiplican, a lo largo del Diario, las anotaciones, las resonancias íntimas y las citastextuales, de una amplia gama de lecturas. Desde la Biblia y los Padres de la Iglesia a losteólogos actuales, a pensadores, escritores, poetas y humoristas. Las lecturas y las notas dePedro nos rescatan gran cantidad de frases fecundas de Evangelio o verdades esenciales yclásicas tan olvidadas como urgentes; así, por ejemplo, ésta deBernanos:«Sólo una Iglesiaarrodillada ante Jesucristo viviente en los pobres tiene la fuerza para evangelizar a los ricos». (Loque nos lleva a pensar que una Iglesia sentada cómodamente con los ricos no tiene la fuerzapara evangelizar a los pobres. Y tiene menos aún la necesaria fuerza de fe para dejarseevangelizar por los pobres y arrodillarse ante Jesucristo viviente en ellos).Entre increíbles contrastes, resalta en este Diario la articulación de actitudes y aspectossupuestamente extremos o aparentemente contrarios. Y llaman la atención las formidablesntesis de lo tradicional con lo nuevo. Novaet vetera.«La buena tradición avanza históricamente, con las luchas, las esperanzas y las victorias del pueblo». Vino añejo en odresnuevos.En grandes líneas y en el detalle diario y en los sentimientos íntimos, se ve todo el oficiode pastor del obispoCasaldáliga.Sus visitas pastorales a los viejos poblados («casa por casa»,persona a persona, reanimando laesperanza),a las aldeas de los indios y a los nuevos pueblosque nacen amenazados por la codicia de los grandes latifundios agropecuarios o la explotacióndel oro y los proyectos multinacionales. Son muy iluminadores los encuentros semestrales detodo el equipo de la Prelatura; encuentros de revisión y estudio, con sustanciosas síntesis deanálisis certeros (la religión del pueblo, el capitalismo en el campo, la reforma agraria deseada,etc.). Y el creciente protagonismo del pueblo en la planificación y evaluación pastoral de toda laPrelatura. Y la catequesis, la celebración de los sacramentos, las fiestas patronales, las misionespopulares, toda la pastoral y espiritualidad popular de la liberación, las luchas sindicales ypolíticas, las elecciones. Las cavilaciones del obispo sobre la identidad sacerdotal, loscarismasen la comunidad, las vocaciones al sacerdocio, el celibato. Y el curioso ministerio pastoral de lascartas personales.En este Diario anota el obispo de Sâo Félix algo tan singular como las fiestas de los 10años de«caminhada»de su Iglesia local y la prospectiva pastoral queabre ese jubileo. Como obispo en la Iglesia del Brasil, Pedro también describe su motivación y su prácticade lacolegialidad,de la corresponsabilidad y la solidaridadeclesial.Dimensiones de gran alcance que la Iglesia del Brasil cultiva como ninguna otra. De ahí la abundancia de asambleas,comisiones, intuiciones, proyectos e iniciativas pastorales, encuentros, retiros y cursos deobispos y agentes de pastoral. Inmensa actividad conjunta que nada tiene de burocrática, estérilo rutinaria porque esrenovadamenterealista, sólida, lúcida y eficaz. Hay que ver cómo seorganizan, se reúnen, estudian y rezan, y cómo se revisan y analizan y se pronuncian estosobispos, tanto a nivel regional como a nivel nacional, en su Brasil inmenso. Saludable lecciónpermanente para otras Iglesias y episcopados...Los viajes que exige ese movimiento eclesial, viajes que Pedro suele hacer en autobusesde línea, por largas que sean las distancias («hago unos 4 mil kilómetros mensuales»), nos traenotros paisajes y otras luchas de la misma causa. Nuevos conflictos, nuevos nombres, nuevasexperiencias.En numerosas páginas de este Diario, el lector verá a la muerte. La muerte que llega antesde hora, inhumana e impune. La muerte que se ha presentado puntualmente. Y la muerte queviene hacia su hora -«novia común de todos»- a la que Pedro espera con muy viva esperanza.«La muerte/es, hermano,/el tiro de Gracia/de la vida». Este Diario es como una crónica de la muerte esperada, dentro de las actas de denunciade las muchas muertes que anticipa el egoísmo multinacional capitalista, el cual tiene en el paíssus asociados y alquila ejecutores en todos los estratos, desde los pistoleros y matones de saldohasta las más altas complicidades.Muy real todo.Realísimocomo la muerte y la vida. Crudo y cruel. Pero impregnado todo enluz y ternura, preñado de esperanza. Vivido con seriedad mortal, en fe y en revolucionariarebeldía, todo está contado con esa poesía con que Pedro vive y amasa su fe, su esperanza y su
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