• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
Download
 
1
LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS Y LA EDUCACIÓN (ENTRE LA TECNOUTOPÍA
Y
LAHETEROTOPÍA)
“La utopía mediática, en el momento de realizarse
y
a pesar de la algarabía posmoderna, nomuestra el rostro de la armonía sino que revela un mundo desdichado”.
Hector Schmucler El mundo nos, ha sido poblado de dispositivos.
Dispositivos frente a los cuales el significadohabitual puede ocultar otros significados de su disposición. Acaso el significado habitual dela
tecnología
o de la “revolución tecnológica” no sea más que un dispositivo: un mecanismo deobtención de un resultado automático, dispuesto a la manera de una institución imaginariasocial. De tal modo que frente a la
tecnología
prive el significado que se le ha anudado desdeel horizonte de la
tecnoutopía,
y que perfectamente señala Armand Mattelart: el anudamientomítico y utópico (también instituyente) entre las redes tecnológicas y la democracia directa(Mattelart, 1995; 1997), o entre la
tecnología
y un
mundo mejor.
A través de sus estudios,Mattelart muestra cómo existe un significado “preferente” de la tecnología, que es el que
religa
(y este término utilizado con su carga “religiosa”, o ilusoria) la técnica con la felicidad.Pero la algarabía por este re
ligioso
anudamiento ha chocado prematuramente con eldesencanto (o al menos con la duda fundada).
1. LOS LÍMITES DE LA REPRESENTACIÓN TECNOUTÓPICA
Y
DE LATECNOUTOPÍA EDUCATIVA -
El develamiento del carácter ideológico de la representación tecnoutópica (como“dispositivo) puede hallarse en dos tipos de rastros: unos que se refieren al contextomacrosocial y otros que remiten a las concretas experiencias microsociales educativas.
1.1. La tecnoutopía, la guerra
y
la sociedad depredadora.
La transparencia, en el sentido de una comunicación centrada en el “acuerdo” o elcontrato armonioso entre partes, en base a la información que ellas disponen, ha hallado sulímite. Las fronteras han sido colocadas, en primer lugar, por las escenas de la “guerra” delfinal del siglo XX. La política global de representación de la guerra se anuda con dos indicios.El primero va de la Guerra del Golfo a la Guerra de Yugoslavia, sostenidas en unapropaganda masiva que permite la carnavalización de la catástrofe, con una exhibiciónelectrónica de armas de destrucción masiva acicaladas para el espectáculo y donde hay
 
2
cuerpos “duros” y cuerpos “blandos” (distinción que conecta la ficción con la tecnoutopía,como narrativa del “nuevo orden mundial”, cfr. Norris, 1991). El segundo es la metaforma del“entretenimiento” como valor tecnoutópico, que permite atenuar el dramatismo del conflictobélico y desdramatizar los antagonismos y las violencias ejercidas sobre los cuerpos, por unlado, y convertir en simétricos niveles de relaciones jerárquicamente distintos, en el mismomovimiento en que se convierten en absolutamente diversos los cuerpos que son igualmentehumanos.Otras fronteras de la armonía tecnoutópica han sido colocadas por el mercado. Asícomo Foucault, reformulando la idea de Von Clausewitz, expresa que
“la política
es
lacontinuación
de
la guerra por otros
medios”, el mercado se entiende como escenario global quees la continuación, por otros medios, de la hobbesiana “guerra de todos contra todos”. Elfuturo adviene sorprendiéndonos: nuestro desdichado mundo marcha al encuentro con supropio origen. y, en el medio, el “pacto socia!>, (formulado en las múltiples direcciones deuna política contractual) ha demostrado su absoluta incapacidad humanizadora de lasrelaciones, de los encuentros, de la comunicación. Guerra para la cual el mercado global izadoaporta nuevos mecanismos de saqueo, sometimiento y colonización de las regiones y lospueblos más débiles.Lejos de la armonía esperada, nos encontramos con el límite impuesto por una sociedad“depredadora” (McLaren, 1997). Una sociedad en la que las identidades se forjanviolentamente, al rededor de los excesos en el marketing y en el consumo. Una depredaciónque se funda en el despertar del largo sueño de civismo y lirismo cultural de la sociedadburguesa que, finalmente, muestra su modo de ser, su obsesión voraz por el poder, supretensión desmedida de acumulación emparentada con su primitivismo. Una sociedad quese desenvuelve geométricamente como depredadora porque ya no necesita proclamar su justicia y su bondad y puede sobrevivir sin su camuflaje, porque se instala sobre unaimaginación deshidratada que pierde su capacidad de soñar.
1.2. Interrogando a la “tele-educación”
El interés por hacer más visible la apropiación de los avances tecnológicos en el campoeducativo, pensando que esto lleva automáticamente a un mejoramiento en la calidad de laeducación, ha contribuido a conformar una modalidad que, en general, sigue loslineamientos básicos de la “tele-educación” (aunque se reformulen a través de otrastecnologías o aparatos más modernos). Este tipo de estrategia puede caracterizarse, enprincipio, como de televisión de “enseñanza directa” o “a distancia” (cfr. Pérez Tornero,1994) que, sustituyendo al aula, introduce la autonomía de la televisión como medioeducativo organizado según una lógica curricular capaz de establecer interacciones con los“tele-alumnos”.Con la “tele-educación” han proliferado las “tele-clases”, que ponen una significativacentralidad en las acciones televisadas del docente. En el caso de la “tele-clase” irrumpe esaforma de la reproducción técnica donde la diferencia entre el actor de teatro y el actor de cine,que señalara Benjamin (1989), se produciría entre el docente presencial y el “tele-docente”,
 
3
con las mismas dos consecuencias que aparecían en la reproducción técnica de la obra de arte:primero, la actuación del actor (del docente) pasa por el tamiz de la cámara y el montaje(enriquecida con escenografías e imágenes que, sin embargo, conservan la secuencialidad deuna clase presencial, acaso para hacerla más entretenida y eficaz); y, segundo, el actor (o eldocente) se ve imposibilitado de acomodar su actuación al público durante la función (laclase).El lastre de esta visión analógica es que, sin embargo, el aura de “lo culto” no se pierde,sino que la reproducción técnica imita, de paso, el nicho escolar. Aún cuando la “tele-clase”no esté centrada en la actuación del “tele-docente”, queda atrapada en la lógica de laescolarización. El mero uso de las tecnologías, en estos casos, puede simplemente reproduciry reforzar perpetuando justamente aquello que ha puesto (entre otras cosas) en crisis dehegemonía a la escuela y a la escolarización. Esto es lo que hace de las tecnologías y losmedios una nueva forma de “libro”, que mantiene el esquema tecnocrático y disciplinario detransmisión de conocimientos. Por lo que lo importante no es tanto cómo transponer la claseen formato audiovisual o cibernético, sino qué ocurre en la cultura, qué desafíos oprovocaciones hacen a la escuela y cómo la escuela responde frente a esa revoltura cultural.
1.3. La impugnación de la tecnoutopía educativa en las “trayectorias prácticas”.
En las experiencias de utilización de la microcomputadora o computadora personal eneducación evaluadas por una autoridad en la materia, como lo es Clifton Chadwick (1997), enlas que ha tenido mayor éxito su uso es en las que estimula a los alumnos a escribir más ymejor en términos de caligrafía y presentación, con lo que se refuerza la lógica escrituraldesprovista de la desprolijidad del borroneo. Los programas
(software)
generalmente utilizadosson los que están centrados en la repetición y la aplicación, de base conductista. Incluso, losCD Rom más utilizados son los que hacen las veces de un “libro en pantalla”, con algunaspequeñas variaciones en las secuencias. Según dice Chadwick, después de más de 15 años deusos diversos de las microcomputadoras en situaciones educativas, no se han demostradoevidencias claras de que pueda cambiar significativamente la educación. De acuerdo con uninforme luego de 8 años del uso de computadoras Apple en el aula (con el importante gastoque esto significó), los puntajes en pruebas indican que los alumnos estaban logrando tantocon las computadoras como sin ellas, y que los pocos que alcanzaban significativas mejoras,las hubiesen alcanzado del mismo modo sin las computadoras. El problema (sobre todo en laescritura y las ilustraciones con utilidades gráficas) parece ser que la técnica -además desecuestrar los horizontes educativos, anudando los avances tecnocomunicacionales con unaeducación mejor- está asociada con un mecanismo instrumental notablemente despojado depoiesis (como asegura Héctor Schmucler: la
tejné 
dejó de ser poiesis, dejó de ser “producciónque adviene” para convertirse en “dominio planificado”: el hombre empezó el camino de serinstrumento de los instrumentos; Schmucler, 1994) y que, de paso, refuerza una confusiónclásica en educación: la confusión entre técnica y práctica, lo que avala el afán de controlartodo, jugando a favor del tecnicismo educativo articulado con los modelos económico-políticos neoliberales, y en contra de la autonomía.Por otra parte, en algunas experiencias de Universidad virtual, el
campus virtual
está
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...