INTRODUCCIÓN
MARGUERITE YOURCENAR O LA FORMADE LA HISTORIA
Con la historia sucede algo muy curioso: no se hace cuando seproduce, sino siempre después, no pasa sino que se fabrica, no sucedesino que es algo que se inventa una vez que haya sucedido. Esto es,que la historia es la forma que luego damos a lo que pasó, noexactamente aquello que pasó y que cuando pasaba pocas vecesparecía ser historia. Esto es algo que se hace mucho más evidente ennuestros días, cuando la simultaneidad de los acontecimientos y de sutransmisión, con la increíble expansión de los medios de comunicacióny de las técnicas informáticas, ponen a cada instante en las manos delhombre todo lo que sucede en el universo entero. Pero estamultiplicación de la información, seguida de la instantaneidad y de lasimultaneidad de toda ella, no provoca una sensación de historiaestructurada, ni mucho menos, sino la de un desorden esencial, uncaos: lo contrario precisamente de la sensación que produce lahistoria, intento desesperado de los historiadores por implantar unorden en el caótico devenir de la humanidad.Pero para implantar un orden es preciso establecer un sentido,cosa a la que pocos historiadores llegan, pues suele ser patrimonio delos pensadores, de los creadores y de los artistas. Se suele decir que elarte de la literatura reside en la memoria, lo que es verdad en granmedida; y también que la literatura consiste en un ir y venir entre lamemoria y la historia, expresando con palabras dispuestas para sermás intensamente recordadas y repetidas —esto es, sentidas— esteconstante viaje de ida y vuelta. La literatura nació con la rima, el ritmoy el verso, y luego se multiplicó en todas las direcciones para llegar aser «la máxima lengua posible», según las teorías del académicoFrancisco Rico. Y esta lengua con la que expresan de la máxima manera posiblelas idas y venidas entre la memoria y la historia la crean los artistas,los escritores. De ahí la vigencia del género histórico, que es algo tan3
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