Para darlo al mundo, primero lo ha recibido. La vida de la Virgen no es llamativa enactividades exteriores. Al contrario, su vida fue totalmente sencilla. Y, sin embargo,ella está en el centro de la historia. Con ella la historia ha cambiado de rumbo. Alrecibir a Cristo y darlo al mundo, todo ha cambiado.Nuestra vida está llamada a ser tan sencilla y a la vez tan grande como la de María.No hemos de discurrir grandes planes complicados. Basta que recibamos del todo aCristo y nos entreguemos plenamente a Él. Entonces podremos dar a luz a Cristo paralos demás y el mundo tendrá salvación.
Natividad del Señor
Hemos visto su gloria
Mt 1,1-25; Lc 2,1-14.15-20; Jn 1,1-18Grande es la riqueza de la liturgia de Navidad, con cuatro misas diferentes. He aquí una pincelada de cada uno de los cuatro evangelios.«Jacob engendró a José, el esposo de María». La misa vespertina de la vigilia recogela larga genealogía de Jesús. El Hijo de Dios ha asumido la historia de Israel y, en ella,la historia entera de la humanidad. En ella hay de todo, desde hombres piadosos hastagrandes pecadores. Así, Cristo ha redimido esta historia desde dentro, haciéndolasuya.«La gran alegría». La misa de medianoche está marcada por ese estallido de júbilo:ha nacido el Salvador. Un año más la Iglesia acoge con gozo esa «buena noticia» delabios de los ángeles, se deja sorprender y entusiasmar por ella y, de ese modo, secapacita para ser ella misma mensajera de esa gran alegría para todos los hombres.«Fueron corriendo». La misa de la aurora está marcada por las prisas de lospastores para ver lo que el ángel anunció. Es la reacción ante la maravillosa noticia:nadie puede quedar indiferente. Menos aún después de ver a Jesús: «Se volvierondando gloria y alabanza a Dios».«Hemos contemplado su gloria». Tras la reacción inicial, la actitud contemplativa delevangelista Juan. Se trata de acoger la luz que irradia de la carne del Verbo. Y deacoger toda la abundancia de vida que de Él brota: «de su plenitud todos hemosrecibido», «da poder para ser hijos de Dios»...
La Sagrada Familia
(domingo después de Navidad)
Iglesia doméstica
Col 3,12-21El Concilio Vaticano II presenta a la familia cristiana como «Iglesia doméstica» (LG11; GS 48; AA 11). La comunidad familiar formada por los padres y los hijos es unacomunidad eclesial. Es una comunidad de bautizados que viven con gozo su condiciónde hijos de Dios y su condición de miembros de la Iglesia, unidos en la misma fe y enel mismo Espíritu (Ef 4,4-6). La segunda lectura de hoy nos presenta algunos rasgosque definen esta iglesia doméstica:«Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticosinspirados». La familia es el lugar natural donde se ora, donde se alaba a Dios. Con lamisma naturalidad con que se enseña al niño a leer o se le da de comer, se le debeenseñar a orar orando con él. La familia es una comunidad orante. Es necesario
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