Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword or section
Like this
110Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Mcnaught Judith - Un Reino De Ensueño

Mcnaught Judith - Un Reino De Ensueño

Ratings:

5.0

(1)
|Views: 9,750 |Likes:
Published by alexandra

More info:

Published by: alexandra on Dec 11, 2009
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

03/01/2014

pdf

text

original

 
 UN REINO DE ENSUEÑOJUDITH McNAUGHT
http://www.librodot.com 
 
 
Librodot Un reino de ensueño Judith McNaught
Librodot
22
CAPÍTULO 1
-¡Un brindis por el duque de Claymore y la novia!En circunstancias normales este brindis de boda habría producido sonrisas y vítores entrelas damas y caballeros elegantemente ataviados que se habían congregado en el gran salón delcastillo de Merrick. Se habrían levantado las copas y ofrecido más brindis para celebrar laboda de uno de los principales nobles del reino, como la que en breve tendría lugar en el sur deEscocia.Pero no fue eso lo que sucedió en aquella boda.En aquella boda nadie vitoreó, nadie levantó su copa de vino. En aquella boda lospresentes, nerviosos, se observaban. La familia de la novia estaba tensa, así como la familiadel novio. Los invitados, los criados y hasta los perros que había en el salón estaban tensos.Incluso el primer conde de Merrick, cuyo retrato colgaba sobre la chimenea, parecía estartenso.-Un brindis por el duque de Claymore y la novia-pronunció de nuevo el hermano del novio,y su voz resonó como un trueno en el silencio antinatural y funerario que reinaba en elatestado salón-. Que disfruten juntos de una larga vida larga y fructífera.Normalmente esa clase de brindis producen una reacción predecible: el novio sonríeorgullosamente porque está convencido de haber logrado algo maravilloso; la novia sonríeporque ha logrado convencerlo de que es así; los invitados sonríen porque un matrimonio entremiembros de la nobleza supone la unión de dos familias importantes y de dos grandesfortunas, algo en sí mismo motivo suficiente para una gran celebración y un estado de júbilofuera de lo común.Pero no fue así en aquella boda. No en aquel 14 de octubre de 1497.Tras el brindis, el hermano del novio levantó su copa y sonrió inexorablemente al novio.Los amigos de éste levantaron sus copas y sonrieron fríamente. El novio, que parecía ser elúnico inmune a la hostilidad reinante en el salón, levantó su copa y sonrió serenamente a lanovia, aunque la sonrisa no se vio reflejada en sus ojos.La novia ni siquiera se molestó en sonreír a nadie. Mantenía una expresión furiosa yrebelde.En realidad la furia de Jennifer era tal que apenas se daba cuenta de la presencia de nadie.En esos instantes hasta la última fibra de su ser se hallaba concentrada en un desesperadoruego a Dios, quien por falta de atención o de interés había permitido que ella llegara a esalamentable situación. "Señor-gritó en silencio, tratando de controlar el terror que le atenazabala garganta-, si vais a hacer algo por detener este matrimonio, tendréis que hacerlo ya, puesdentro de cinco minutos será demasiado tarde. Seguramente me merezco algo mejor que estematrimonio a la fuerza con e hombre que me robó la virginidad. De sobra sabéis que no se laentregué voluntariamente."Al darse cuenta de la estupidez de reprender al Altísimo, se apresuró a cambiar el tono desu súplica: "¿Acaso no he intentado serviros siempre bien?-susurró en silencio-¿No os heobedecido siempre?"No siempre, Jennifer", resonó la voz de Dios en su mente."Bueno, casi siempre-rectificó Jennifer al punto-. Asistí cada día a misa, excepto cuandoestuve enferma, algo que sucedía muy raras veces. Y rezaba mis oraciones cada mañana ycada noche, Bueno, casi cada noche- volvió a rectificar apresuradamente, antes de que su
 
Librodot Un reino de ensueño Judith McNaught
Librodot
33conciencia la contradijera-, excepto cuando me quedaba dormida antes de terminar. Y hacíaverdaderos esfuerzos por ser todo lo que las buenas hermanas de la abadía deseaban que fuese.¡Sabéis muy bien lo mucho que lo he intentado! Señor-concluyó desesperadamente-, si meayudarais a escapar de esto jamás volvería a ser caprichosa e impulsiva"."Eso no me lo creo, Jennifer", resonó con tono de dudad la voz del Señor.«De veras, os lo juro -replicó ella con toda seriedad, tratando de llegar a un acuerdo-. Haríatodo lo que desearais. Regresaría directamente a la abadía, dedicaría toda mi vida a la oracióny...»-El contrato matrimonial ha sido debidamente firmado. Traed al sacerdote-ordenó LordBalfour.Jennifer tragó con dificultad e intentó ahuyentar de su mente cualquier pensamiento desacrificios potenciales. «Dios mío- rogó en silencio-. ¿Por qué me hacéis esto? No vais apermitir que esto me suceda, ¿verdad? »Sea abrieron las puertas y en el gran salón se hizo el silencio.«Sí, Jennifer, lo permitiré»La multitud se apartó para dejar paso al sacerdote y Jennifer tuvo la sensación de que suvida acababa en aquel momento. Su novio se adelantó y se situó a su lado, y Jennifer no pudoevitar apartarse un poco, resentida y humillada por tener que soportar su proximidad. Si ellahubiera sabido que un acto descuidado podía terminar en tanto desastre y tanta desgracia. ¡Sino hubiera sido tan impulsiva e imprudente!Jennifer cerró los ojos e intentó olvidar los rostros hostiles de los ingleses y las miradassanguinarias de sus parientes escoceses y, en el fondo de su corazón, afrontó la desgarradoraverdad: la impulsividad y la imprudencia, sus dos mayores defectos, los mismos que laindujeron a cometer sus más desastrosas estupideces, la habían conducido a la situación en quese encontraba. Aquellos mismos defectos que, combinados con el desesperado anhelo deobtener el cariño de su padre, que amaba a sus hijastros, fueron los responsables del fracaso desu vida.Cuando tenía quince años, esos dos defectos la indujeron a tratar de vengarse de su astuto ydespreciable hermanastro dela forma que le pareció más correcta y honorable, que consiguióen ponerse secretamente la armadura de Merrick y luego enfrentarse a él en el torneo. Aquellaestupidez fue merecedora de una buena azotaina por parte de su padre, allí mismo, en elcampo del honor, y sólo le proporcionó la ínfima satisfacción de haber derribado limpiamentedel caballo a su malvado hermanastro.El año anterior, esos mismos rasgos de su carácter le habían hecho comportarse de talforma que el viejo Lord Balder retiró la solicitud de petición de su mano y, al hacerlo,destruyó el más querido sueño de su padre, que consistía en unir a las dos familias. Debido aello la confinaron en la abadía de Belkirk donde, siete semanas atrás, había sido presa fácil delas mesnadas del Lobo Negro.Y ahora, debido a todo ello, se veía obligada a casarse con su enemigo, un brutal guerreroinglés cuyos ejércitos oprimían a su país, un hombre que la había hecho prisionera, y trasarrebatarle su virginidad, había destruido su reputación.Pero ya era demasiado tarde para plegarias y promesas. Su destino quedó sellado en elmomento en que siete semanas antes se vio arrojada a los pies dela arrogante bestia que ahorase encontraba a su lado, ofrecida como una perdiz en día de fiesta.Jennifer sintió que le faltaba el aire. No, antes de que eso sucediera ella misma preparó elcamino que la condujo hacia el desastre cuando, ese mismo día, hizo caso omiso de las

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->