Inundaciones y reducción de riesgos en el Litoral Argentino: aportes y experiencias desde la comunicación socialTéc. Verónica Viduzzi | Octubre de 2009
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Lo físico: el río y la ocupación del suelo
El río Paraná
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Padre de las aguas
en la lengua guaraní
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es el más importante de laRepública Argentina. Tiene su origen en Brasil y se extiende a lo largo de 2.570kmhasta llegar a su desembocadura, en el Río de la Plata. Si se agrega el río Paranaíba,su mayor afluente, la longitud de este curso de agua llega a ser de unos 3.770km.Para imaginar sus dimensiones vale decir que la suma de las aguas de todos los ríosdel país no alcanza a ser la mitad del caudal que lleva el río Paraná, que regularmentees de unos 16.000 m
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/s y puede superando los 50.000 m
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/s durante las crecidasmáximas).Las localidades en las que se centra este ensayo son San Javier y Santa Fe. Laprimera es una ciudad pequeña, ubicada en el centro este de la Provincia de Santa Fe,que tiene una población de aproximadamente 15.000 habitantes. La segunda es lacapital provincial, ubicada unos 170 km al sur de la anterior, y viven en ella unas390.000 personas.Ambas ciudades se sitúan en el tramo llamado Paraná Medio, donde el río se extiendeentre meandros, bañados y lagunas, en un amplio valle de inundación. Suscaracterísticas son las típicas de un río de llanura; pendientes mínimas, ciclos decrecidas y bajantes periódicas, cambios en su morfología, entre ellas. Ambasciudades, además, están rodeadas por dos sistemas hídricos: el del Paraná hacia eleste y el sistema de los Saladillos en San Javier o el río Salado en Santa Fe hacia eloeste.Sin embargo, estas condiciones no han sido suficientemente consideradas en laplanificación y el crecimiento de estas ciudades costeras. En efecto, la ocupación delsuelo se ha basado en la pretensión de dominar las características del territorio paradar lugar a las necesidades ciudadanas, sin atender a las restricciones ypotencialidades propias del entorno natural. La urbanización fue avanzando sobreterrenos inundables y zonas expuestas a la acción del agua, subestimando los peligroso intentando controlarlos.Simultáneamente, a lo largo de la historia y ante cada crecida, se improvisaronbarreras para impedir el paso del agua, antecediendo a los terraplenes queposteriormente se consolidaron como obras de
defensa contra
inundaciones. Lapresencia de estas obras modificó el drenaje natural, entre otros aspectos, dificultandoel escurrimiento de agua de lluvias; por ello debieron ser complementadas concomplejos sistemas para dar salida artificial a las aguas.Como resultado de estos procesos, las ciudades de San Javier y Santa Fe estánasentadas en territorios expuestos a daños por inundaciones de origen fluvial y pluvial.Los eventos hidrometeorológicos que las amenazan pueden desencadenar desastresy, lo que es quizás más importante, limitan sus posibilidades de desarrollo. No sólo seproducen pérdidas millonarias ante la ocurrencia de emergencias y desastres; tambiénen ausencia de ellos se requiere una inversión permanente y cuantiosa de recursosmateriales, humanos y tecnológicos que mantengan el buen funcionamiento de lasobras de protección (recursos que dejan de destinarse a mejorar la calidad de vida dela población).
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