Baranger: Lecturas de Bourdieu
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prolongarían hasta la actualidad, gravando todo el desarrollo del pensamiento deBourdieu en su cuarta fase actual, definida como «una variante de la teoría cultural neo-marxista» (Alexander, 1995: 199)
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. Wacquant insiste en el antimarxismo/anticomunismogrosero del que hace gala Alexander, y apela a argumentos variados. Esto es: 1)Alexander, más que un fracasado neo-parsoniano, es un neo-macartista (lo que es unamuestra más de «la extraordinaria perduración de la invocación del "marxismo" como
táctica de descalificación académica
»); 2) en sí misma, la pregunta por el marxismo deBourdieu carece de sentido («es el arquetipo mismo de la pregunta escolástica»); 3)Bourdieu no es más marxista que durkheimiano o weberiano (1996b: 84-85)
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.Coincidimos básicamente con el punto de vista de Wacquant: la hipótesis de unBourdieu althusseriano es apenas menos disparatada que la que refería a la influencia deSartre, pero no es menos cierto que se trata de un argumento recurrente que ha devenidocasi en un lugar común. No está de más, por ende, concederle alguna atención. Comoveremos, hay varios elementos para refutarla.En primer lugar, no hay que perder de vista la propia trayectoria de Bourdieu dentro delcampo intelectual. Así, sería un althusseriano por lo menos extraño aquel que optara porconvertirse en colaborador dilecto de Raymond Aron, autor de
El opio de losintelectuales
, en el Centro Europeo de Sociología Histórica y en la Sorbona
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,abandonando a su maestro de la
rue d'Ulm
. Esta opción que, si se quiere, podría serinterpretada como una movida estratégica de Bourdieu, se habría iniciado tan tempranocomo en 1961, y se prolongó hasta 1968
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. Por cierto, esto no le impidió a Bourdieucolaborar con su ex-condiscípulo Passeron en el dictado de un seminario de sociología enla
École Normale
en 1963, época en la que Althusser se proponía incorporar a lasciencias sociales, lo que indica que sus relaciones con éste no eran tan malas, después detodo. Que Bourdieu pensaba diferentemente a Aron, es más que probable. Sin embargo,era su principal colaborador en la época de sus cursos en La Sorbona cuando Aron
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Según Alexander, en la tercera etapa de un «marxismo cuasi-althusseriano, más ortodoxo » (1995: 197),Bourdieu alcanza a desarrollar «una perspectiva teórica de trabajo que en importantes aspectos no cambiarádurante el resto de su carrera» (198). Los problemas de la periodización de Alexander se hacen evidentes en susdificultades para situar el corte entre las fases tres y cuatro: «la cuarta fase inicia alrededor de 1970 y parecehaber alcanzado total claridad solo con la publicación en inglés de
Outline of a Theory of Practice
en 1977»(199).
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Sería un error evocar aquí el argumento del caldero de Freud: las tres afirmaciones son sostenibles sin caer encontradicción, ya que se sitúan en diferentes planos. Sin duda, en cuanto al primer punto, Wacquant tiene razónen indignarse por el aspecto de requisitorio ideológico manifiesto en el texto de Alexander.
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Desde el althusserismo, aparentemente Nicos Poulantzas (1968) fue el primero en criticar a Bourdieu comoejemplo de la vinculación entre economicismo y humanismo (Lane: 31).
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Raymond Aron en 1962 escribe el prólogo a la edición norteamericana de
The Algerians
de "su amigo PierreBourdieu" en tanto éste le dedica uno de sus primeros libros (
Un art moyen
, 1965). Luego de la ruptura,iniciada con la publicación de
Les héritiers
y consumada en 1968 en ocasión del mayo francés, Aron llegó adescribir a Bourdieu como «un jefe de secta, seguro de sí mismo y dominador, experto en intrigasuniversitarias, despiadado con los que pudieran hacerle sombra» (Aron, 1985:350). Ello no fue óbice para queen 1981 Aron apoyara, junto con Lévi-Strauss y con Braudel, el ingreso de Bourdieu al Collège de France, encontra del otro candidato: Alain Touraine (cf. Swartz, 1997: 21 ss.).
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