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"Lecturas de Bourdieu: acción y estructura en la teoría de la práctica"
 Denis Baranger 
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«La lógica misma del comentario, que somete el
opusoperatum
, totalidad definitivamente totalizada ysiempre como póstuma, a una sincronización y unadescontextuali-zación artificiales, conduce a ignorar ohasta a anular el movimiento y el esfuerzo mismo de lainvestigación, con sus titubeos, sus esbozos, suspesares, y la lógica específi-ca de un sentido prácticode la orientación teórica (o, si se quiere, de un habituscientífico) el cual, a cada momento, avanza, con unamezcla de intrepidez y de prudencia, conceptosprovisorios, destinados a construirse al precisarse ycorregirse a través de los hechos que permitiránproducir; y ello, insensiblemente, mediante retoques yrevisiones sucesivas, y sin que sea necesario proceder aautocríticas tan espectaculares como los errores queestán destinadas a corregir» (Bourdieu, 1992: 77-8)
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¿Cuáles son los conceptos de acción y de estructura en la obra de Pierre Bourdieu? Talesson los interrogantes a los que quisiéramos dar respuesta en este trabajo. Aparentementela cuestión es sencilla: mediante la dupla conceptual habitus/campo, y la "complicidadontológica" entre sus términos, Bourdieu consigue superar todas las antinomias entreindividuo y sociedad, entre individualismo y holismo, entre micro y macro. Se llega poresta vía a una síntesis superadora de los aportes de Durkheim y de Weber. Ambos, juntocon Marx, compartirían en efecto una común teoría del conocimiento sociológico, tal esal menos la tesis que estaba en la base misma del
Oficio del sociólogo
(1968), y de la queBourdieu no renegó en lo sucesivo
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.Al recorrer la obra de un autor tan prolífico como Bourdieu, que se extiende durante unperíodo que ya supera los cuarenta años, resultaría por lo menos sorprendente noencontrarse con cambios, o incluso con contradicciones. Sin duda las hay, pero lo queimporta es más la notable fidelidad de un pensador a sí mismo, sin que su pensamientohaya dejado de evolucionar, de cuestionarse y de plantearse nuevos desafíos. El deBourdieu continúa siendo un pensamiento vivo, en un proceso de continua rectificación.De ningún modo es nuestra intención reducir o destruir la originalidad de esta obramediante el remanido recurso a las fuentes, «estrategia hermenéutica que no es de lasmejores», al decir del propio autor (1992: 252n5). Pero también es cierto que es tan
 
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Dirección electrónica: baranger@arnet.com.ar.
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Todas las citas de textos que figuran en francés o inglés en las referencias son de nuestra traducción. En elcaso de algunos términos realmente imposibles de traducir en todos sus significados, optamos por hacerfigurar entre paréntesis la palabra en francés o,excepcionalmente, por el uso del término francés. Las itálicas,salvo especificación en contrario ("db"), pertenecen a los autores de los textos originales.
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Nadie puede creer seriamente en la existencia de una teoría del conocimiento sociológico que hubiera sidocomún tanto a Marx, como a Weber y a Durkheim, como algunas formulaciones de los coautores del
Oficio
podrían darlo a entender (cf. Ipola, 1970: 26). Lo que sí tiene sentido, pero es muy distinto, es el intento dereconstrucción de los principios generales de una epistemología de la ciencia social a partir del estudio de lasrealizaciones de estos “padres fundadores”.
 
Baranger: Lecturas de Bourdieu
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natural como inevitable que una obra exhiba los rastros de la distintas coyunturasteóricas a través de las cuáles se ha venido constituyendo: los sucesivos estados delcampo de las ciencias sociales
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forman parte —¿cómo ponerlo en duda?— de lascondiciones sociales de producción del dispositivo teórico bourdieuano. En este sentidola discusión acerca de la influencia eventual de ciertas fuentes cumplirá más bien el papelde mostrar como pudieron constituirse algunos equívocos reduccionistas en base a estaatribución de fuentes.
 Lectura althusseriana: el economicismo
Jeffrey Alexander , en
Fin de Siècle Social Theory
(1995) desarrolla básicamente elargumento de que Bourdieu es, en última instancia, un economicista, destacando lacontinuidad con el pensamiento de Marx, y en especial con la interpretación de éste porparte de Althusser. Algunos años antes, en 1986 Alain Caillé, fundador del MAUSS,había publicado en su revista un artículo de crítica a Bourdieu, en el que condenaba suutilitarismo, evidente en el uso de la noción de interés
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. Caillé reconoce una coincidenciaen cuanto al fondo de sus planteos con Alexander, y éste manifiesta haber leído el trabajode aquél (Caillé, 1994: 27; Alexander, 1995: 171).Estas críticas no son respondidas directamente por Bourdieu sino por quien puede serconsiderado como uno de sus voceros más autorizados: Loïc Wacquant. Caillé esliquidado rápidamente, junto con algunos otros, en
 Respuestas
(Bourdieu y Wacquant,1992: 29, 237). Alexander, en cambio, es objeto de todo un artículo (Wacquant, 1996b).Aunque Alexander hizo bien los deberes —es difícil negar que "leyó" con alguna atencióna Bourdieu— no es menos cierto que algunas de sus conclusiones parecen algofantasiosas, por decirlo suavemente. Así, por ejemplo, luego de una fase estructural-funcionalista inicial, nos dice Alexander, Bourdieu habría atravesado en 1961-62 por unafugaz "fase sartreana", hipótesis que no cuenta con muchos más elementos en su favorque los artículos publicados en esa época por Bourdieu en la revista de Sartre
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. Esta ideaparece bastante irrelevante: el eventual período sartreano de Bourdieu habría sido tanbreve, y en todo caso de tan escasas consecuencias, que optamos por no detenernos enél.Empero, distinta consideración debe merecernos la hipótesis de la mal superada fiebrealthusseriana, manifiesta en su tercera fase estructuralista-marxista, cuyos efluvios se
 
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Aunque Bourdieu pueda hacer ocasionalmente uso de categorías como "ciudad" científica (Bachelard) o"comunidad" (Kuhn), desde 1975 ha venido hablando —ventajosamente, de acuerdo a nuestra apreciación— de
campo(s) científico(s
).
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MAUSS significa
 Mouvement anti-utilitariste pour les sciences sociales
—Movimiento anti-utilitarista paralas ciencias sociales. El artículo pasó posteriormente a integrar el libro que Caillé publicó en 1994 bajo eltítulo de
 Don, intérêt et désintéressement 
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En 1962 Bourdieu publicó dos artículos en
 Les temps modernes
. De los 38 artículos publicados por Bourdieuentre 1962 y 1966, cinco lo fueron en
 LTM 
(dos de ellos en co-autoría con J.-C. Passeron).
 
Baranger: Lecturas de Bourdieu
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prolongarían hasta la actualidad, gravando todo el desarrollo del pensamiento deBourdieu en su cuarta fase actual, definida como «una variante de la teoría cultural neo-marxista» (Alexander, 1995: 199)
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. Wacquant insiste en el antimarxismo/anticomunismogrosero del que hace gala Alexander, y apela a argumentos variados. Esto es: 1)Alexander, más que un fracasado neo-parsoniano, es un neo-macartista (lo que es unamuestra más de «la extraordinaria perduración de la invocación del "marxismo" como
táctica de descalificación académica
»); 2) en sí misma, la pregunta por el marxismo deBourdieu carece de sentido («es el arquetipo mismo de la pregunta escolástica»); 3)Bourdieu no es más marxista que durkheimiano o weberiano (1996b: 84-85)
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.Coincidimos básicamente con el punto de vista de Wacquant: la hipótesis de unBourdieu althusseriano es apenas menos disparatada que la que refería a la influencia deSartre, pero no es menos cierto que se trata de un argumento recurrente que ha devenidocasi en un lugar común. No está de más, por ende, concederle alguna atención. Comoveremos, hay varios elementos para refutarla.En primer lugar, no hay que perder de vista la propia trayectoria de Bourdieu dentro delcampo intelectual. Así, sería un althusseriano por lo menos extraño aquel que optara porconvertirse en colaborador dilecto de Raymond Aron, autor de
El opio de losintelectuales
, en el Centro Europeo de Sociología Histórica y en la Sorbona
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,abandonando a su maestro de la
rue d'Ulm
. Esta opción que, si se quiere, podría serinterpretada como una movida estratégica de Bourdieu, se habría iniciado tan tempranocomo en 1961, y se prolongó hasta 1968
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. Por cierto, esto no le impidió a Bourdieucolaborar con su ex-condiscípulo Passeron en el dictado de un seminario de sociología enla
École Normale
en 1963, época en la que Althusser se proponía incorporar a lasciencias sociales, lo que indica que sus relaciones con éste no eran tan malas, después detodo. Que Bourdieu pensaba diferentemente a Aron, es más que probable. Sin embargo,era su principal colaborador en la época de sus cursos en La Sorbona cuando Aron
 
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Según Alexander, en la tercera etapa de un «marxismo cuasi-althusseriano, más ortodoxo » (1995: 197),Bourdieu alcanza a desarrollar «una perspectiva teórica de trabajo que en importantes aspectos no cambiarádurante el resto de su carrera» (198). Los problemas de la periodización de Alexander se hacen evidentes en susdificultades para situar el corte entre las fases tres y cuatro: «la cuarta fase inicia alrededor de 1970 y parecehaber alcanzado total claridad solo con la publicación en inglés de
Outline of a Theory of Practice
en 1977»(199).
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Sería un error evocar aquí el argumento del caldero de Freud: las tres afirmaciones son sostenibles sin caer encontradicción, ya que se sitúan en diferentes planos. Sin duda, en cuanto al primer punto, Wacquant tiene razónen indignarse por el aspecto de requisitorio ideológico manifiesto en el texto de Alexander.
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Desde el althusserismo, aparentemente Nicos Poulantzas (1968) fue el primero en criticar a Bourdieu comoejemplo de la vinculación entre economicismo y humanismo (Lane: 31).
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Raymond Aron en 1962 escribe el prólogo a la edición norteamericana de
The Algerians
de "su amigo PierreBourdieu" en tanto éste le dedica uno de sus primeros libros (
Un art moyen
, 1965). Luego de la ruptura,iniciada con la publicación de
 Les héritiers
y consumada en 1968 en ocasión del mayo francés, Aron llegó adescribir a Bourdieu como «un jefe de secta, seguro de sí mismo y dominador, experto en intrigasuniversitarias, despiadado con los que pudieran hacerle sombra» (Aron, 1985:350). Ello no fue óbice para queen 1981 Aron apoyara, junto con Lévi-Strauss y con Braudel, el ingreso de Bourdieu al Collège de France, encontra del otro candidato: Alain Touraine (cf. Swartz, 1997: 21 ss.).
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