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Modos de producción en la sociedad actual (PyS 4, 1989)

Modos de producción en la sociedad actual (PyS 4, 1989)

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El concepto de modo de produccion fue utilizado por Marx y el marxismo de forma reduccionista, pero ofrece amplias posibilidades para una interpretación compleja y pluralista de la economía y la sociedad. El autor postula la coexistencia, atendiendo a la combinación de distintas formas de producción y distribución, de varios modos de producción. Tan importante o más que la dinámica interna de cada uno es su espacio relativo y el conflicto entre ellos por ocuparlo.
El concepto de modo de produccion fue utilizado por Marx y el marxismo de forma reduccionista, pero ofrece amplias posibilidades para una interpretación compleja y pluralista de la economía y la sociedad. El autor postula la coexistencia, atendiendo a la combinación de distintas formas de producción y distribución, de varios modos de producción. Tan importante o más que la dinámica interna de cada uno es su espacio relativo y el conflicto entre ellos por ocuparlo.

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Published by: Mariano Fernández Enguita on Dec 14, 2009
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07/12/2013

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79
Modos de producciónen la sociedad actual
A pesar de que pocos conceptos han sido utili-zados con tanta profusión ni, con toda probabili-dad, tan fructíferamente en el análisis de las so-ciedades actuales como el concepto de
modo deproducción,
lo cierto es que está muy lejos de seruna categoría clara o de funcionar como un ins-trumento cómodo y no problemático. Aunque enla obra de Marx son constantes las alusiones alos modos «de producción», «de distribución»,«de cambio», «de intercambio» o «de circula-ción», los únicos intentos de definición, si es quepuede llamárseles así, de la categoría son, que yosepa, los que se encuentran en dos obras tempra-nas del autor,
La ideología alemana y
la
Contribu-ción a la crítica de la economía política.
La primeradice bien poco:
(...) El hombre mismo se diferencia de los animalesa partir del momento en que empieza a
producir sus
medios de vida (...). Al producir sus medios de vida, elhombre produce indirectamente su propia vida mate-rial.El modo como los hombres producen sus medios devida depende, ante todo, de la naturaleza misma de losmedios de vida con que se encuentran y que se trata dereproducir. Este modo de producción no debe consi-derarse exclusivamente en cuanto es la reproducciónde la existencia física de los individuos. Es ya, másbien, un determinado modo de actividad de estos indi-viduos, un determinado modo de manifestar su vida,un determinado
modo de vida
de los mismos. Tal ycomo los individuos manifiestan su vida, así son. Loque son, coincide, por consiguiente, con su produc-ción, tanto con lo
que
producen como con el modocomo producen. Lo que los individúos son depende,por tanto, de las condiciones materiales de su produc-ción (Marx y Engels, 1972: 20-21).
Más que explicar lo que es un modo de pro-ducción, lo que Marx hace en la cita anterior esargumentar su importancia. La
Contribución es
más explícita:
(...) En la producción social de su existencia, loshombres entran en relaciones determinadas, necesa-rias, independientes de su voluntad; estas relacionesde producción corresponden a un grado determinadode desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El,conjunto de estas relaciones de producción constituyela estructura económica de la sociedad, la base real,sobre la cual se eleva una superestructura jurídica ypolítica y a la que corresponden formas sociales deter-minadas de conciencia. El modo de producción de lavida material condiciona el proceso de vida social,política e intelectual en general (Marx, 1976: 37).
En resumen: el modo de producción está cons-tituido por las relaciones de producción y lascondiciones materiales y técnicas de la misma, osea las fuerzas’productivas.Hoy en día, la utilización acrítica de este con-cepto puede producir más ‘problemas de los que
Mariano Fernández Enguita, Dpto. de Sociología III, Uni$ Complutense, Madrid
F’o/ltica
y
Socredad
4 (1989). Madrid (pp. 79-100)
 
80
Mariano
Fernández
Enguita
resuelve,
mientras la renuncia
al
mismo nos
pri
-
vade
una
categoría
esencial
para
el
análisis
de la
sociedad
actual.
Y es
que,
si se
acepta
el
con
-
cepto,
o
bien
se
admite
a
continuación
que
una
parte
creciente
de la
sociedadescapa
al
modo
de
producción
o a la
esfera
de la
producción
propia
-
mente
dicha
(el
Estado,
el
trabajo
improducti
-vo,
la
familia,los
«residuos-de-modos-de-pro
-
duceción-anteriores»),
con
lo
cual
el
concepto
pierde
sus
funciones
explicativas,
o
bien
se
pasa
a
considerarlocomo
una especie
de
poderoso
enano
que,
comprendiendo
cuantitativamente
cada
vez menos,
significaría
cualitativamente
ca
-
da
vez más
(al
desempeñar
un
papel
«determi
-
nante»
y,
quizá,
«dominante» en
relación
a
ellas).
En
todo
caso,
la
producción
y
el
«modo’>
de
llevarla
a
cabo— parece
representarcada
vez
me
-
nos
en
el
conjunto
de la
vida social,
por
mucho
que
se le siga
asignando
un
papelpredominante
o
simplemente
privilegiado.
Se
admite que
es
producción
aquello
que
sólo
es
producción, pero
no
lo
que
se
solapa
conotras
relaciones
sociales,
como
las del
poder
político
o
el
parentesco.
En
contra de
este
criterio
restrictivo,
aquí 
postulare
-
mos
la
existencia
o,
mejor,
la
coexistencia
de
dis
-
tintos
modos
de
producción:
el
capitalista,
porsupuesto;
el
mercantil
simple
o
mercantil
a
secas,
al
que
se
suele
considerarcon
demasiada
frivoli
-
dad periclitado;
el
doméstico, que
podemos
in
-
dentificar de momento
con
la
esfera
del
hogar
fa
-
miliar;
y
el
burocrático,
que
comprende lo
que
normalmente llamamos
sector
público
—exclui
-
das
las
empresas
públicas,
que son empresas
capitalistas
de
propiedad
pública.
El
legado
de
Marx
~nstt*s*satg45ra»c5stsattv=tFtttatttt+1*t-vt=t$
451v
4
s s s
unque
Marx
nos
legó
un análisis
ini
-
gualado
del
modo
de
producción
capi
-
talista,
su
obra
hasidouna
rémora
pa
-
ra
el
análisis
de
los restantes
modos
de
produc
-
ción.
En
primer
lugar,
nos
presenta
una
imagen
del
modode
producción
mercantil
como
un
mo
-
ribundo
al
que
le
quedan
pocas
horas
de
vida
antes
de
ser
definitivamente
devorado por
el
Mo
-
loch
capitalista,
imagen
a la
que
la
realidad
sólo
ha respondido
parcialmente. Marx,
lo
mismoque
posteriormente
la
mayoría
de
sus
seguidores,
cometió
el
error de
confundir
la
dinámicade
la
concentración
de
los
medios de producción
sec
-
tor
a
sector
con
una dinámica
general
y,
por
idén
-
ticosmotivos,
lo
que
es
un
proceso
permanente
y
recurrente
con
un
proceso
a
plazo
fijo,
con
prin
-
cipio
y
fin. Según
esto.
la
historía
discurrida
máso
menos
del
siguiente modo:
una
vez que
la
pro
-
ducción
se
(ibera
de los
lazos
de
dependenciapersonales
y
se
somete
al
único
criterio
del
mer
-
cado.
es
decir,
una
vez que
deja
de
ser
produc
-
ción
familiar
para
la
autosubsistencia
y/o
pro
-
ducción
feudal,
y
una
vez que
se
eliminan
las
regias
que
obstaculizan
el
libre
desarrollo
de
la
competencia
—o
sea,
que
se
suprimen
los
gre
-
mios
y
sus
reglamentaciones—>
los
pequeños
productores
se ven
forzados
a
competir entre
si
y
con
los
grandes
capitalesproducto
de la
llamada
«acumulación
primitiva’>
—de la
que
Marx,
co
-mo
es
sabido,tenía
una
visión
muypoco
bucó
-lica—.
Más
tarde
o
más
temprano, los
pequeños
productoressucumben
frente
a la
mayor
produc
-
tividad
de
los
grandes,
con
lo
que
el
modo
de
pro
-
ducción
mercantil
es
progresiva
e
inexorable
-
mente
sustituido
por
el
modode producción
ca
-
pitalistasector
a
sector,
mercado
a
mercado,
país
a
país, iniciándoseuna
evolución que
culminará
con
el
dominio
indiscutido
del
capitalismo,
salvoque
la
revolución socialista
se
interponga
en
el
camino.
El
surgimiento
de
muchos
capitalistas
—escribeMarx—
sólo es
posible
mediante una
acumulación
multilateral,
pues
el
capital,
en
general, sólo
mediante
la
acumulación
surge.
y
la
acumulación
multilateral
se
transforma
necesariamente
en
acumulación
unila
-teral. La
acumulación,
que
bajo
el
dominio
de la
pro
-
piedad
privada
es
co,tcenrraciórt del 
cap/ra! 
en
pocas
manos>
es
unaconsecuencia necesariacuando
se
deja
a los
capitales
seguir
su
curso
natural (Marx.
1977:
7475).
En la
secuencia
quehizoclásica
el
marxismo
oficial,
al
modo
de
producción
feudal
(?)
seguía
casi
de
inmediato
el
modo
de
producción
capita
-lista. En
medio
apenas
podía localizarse
un
efí 
-
meromodo
de
producción
mercantil.
En
reali
-
dad,
Marx
evitó
incluso
aplicarle
el
apelativo
de
«modo
de
producción’>,
aludiendo
siempre
a él
como
la
producción
mercantil simple
o la
pequeña
 producción.
Estaba
llamado
a
desaparecer
y,
con
él, su
clase
social
característica,
la
pequeña
bur
-
guesia.
La
pequeña
burguesía
era
consideradauna clase de
transición,
condenada
inexorable
-
mente
a
desaparecer,cayendo
sus
miembros
a lasfilas del
proletariado
o
elevándose
a
las de la
burguesía.Peor
suene
todavía
le
estaba
reservada,
en los
escritos
de
Marx,
al
modo
de
producción
domés
-tico.
«(,..)
La
gran
industria
había
disuelto,
junto
~PM1Jfi.&
ó
 
al
fundamento económico de
la
familia
tradicio
-
nal
y al
trabajo
correspondiente
a ésta,
incluso
los
antiguos
vínculos
familiares’>
(Marx,
1975a:
1/2,
595).
«(...)
El
sistema
fabril
(...)
se
encargó
de
minar
el
último
vestigio
de
los
intereses
comunes,
la
comunidad familiar
de
bienes, que
se
halla
ya
(...)
en
trance de
liquidación’> (Engels,
1970:
124).
En
ningún
momento
se le
pasó
por
la
cabeza
al
critico
del
capitalismoque,de puertasadentro
del
hogar
familiar,
pudiera haber
algo
susceptí 
-
ble
de
ser calificado como
un
modo
de
produc
-
ción
o
digno siquiera
de
análisis.
No
por
casuali
-
dad
escribía
Marx
a
Kugelmann,
en un
alarde
de
menosprecio
de la
problemática de
la
mujer:
¿Acaso
su
esposa
participa
en la
gran
campaña
de
emancipación
de
las
mujeres
alemanas?
Creo
que
las
mujeres
alemanas
deberían
comenzar
por
impulsar
asus
maridos
a
emanciparse
ellos
mismos (Marx.
1975b:
119).
Desde
la
perspectiva
de
Marx,
la
familia
per
-
tenecía
al
campo
de
las
superestructuras
que
se
levantan
sobre
la
base
de la
producción
material
y
solamente
pueden cambiar
como
efecto
de lo
sucedido en
ésta. En
todo
caso,
hay
que
tener
encuenta que,
entonces,
no
parecía
descabellada
la
idea
de
una absorción
creciente
de las
funciones
familiares
por
el
capitalismo,
tal
como
se
apuntaindirectamenteen
el texto
citadode
Engels.
Por
último, tres
cuartos
de
lo
mismo
ocurriría
con
el
modo
de
producción
burocrático. Entre
la
concepción
engelsiana
del
Estado
como un
gru
-po
de
hombres
armados
(Engels:
1977)
y
la
mar
-
xíana
que
loidentificaba
con
unaabstracción de
la
sociedad
civil
(Man,
1970,
1975c),
por
distintas
y
contrapuestas
que fueran,
no
había
lugar
paraconsiderar
la
existencia
de
un modo
de
pro
-
ducción
específicocrecido
al
amparo
del
poder
político.
El
Man(fiesto
Comunista
era
tremenda
-
mente
explícito
al
respecto:
Hoy.
el
poderpúblico
viene
a ser,
pura
y
simple
-
mente,
el
consejo
de administración
que
rige los
inte
-
reses colectivos
de la
clase
burguesa (Marx
y
Engels.
1 9 7 4 :
74).
Va
de
suyo que esta
omisión
revestía
menorimportancia
entonces,
cuando
el
Estado
desem
-
peñabauna
función económica
ínfima,
los
libe
-
rales querían reducirla
a
cero
y
la
sociedad
civil
parecía
comerle
el
terreno
de
manera
sustancial,
que
ahora, cuando
hemos
conocido
un
creci
-
miento
sin precedentes
de las
actividades
econó
-
micas
directas
del
Estado.
Puede
verse
que
a
Marx
y
Engels
les
resultaba
fácil reconocer
la
existencia
de modos
de
pro-ducción
estrictamente económicos,
como
el
capi
-
talista
y el
mercantil
simple, pero
no
supieronveraquellos
otros que
se
confundían
y
se
confunden
con
instituciones
no
económicas,
o no
meramen
-te
económicas, como
el
modo
de
producción
bu
-
rocrático, que
se
superpone
en
parte
a, o
forma
parte
del
Estado,
o
el
modo
de
producción
do
-
méstico,que
se
desenvuelve
en
la
esfera
de
la
familia
y se
entrecruza
con ella.
Solamente desde
esta
negación
de la
existencia
de
sendos modos
de
producción burocrático
y
doméstico
puede
en
-
viarse tanto
a la
familia
coi~o
al
Estado, sin
car
-go de
conciencia,
a la
esfera
de
las
«superestruc
-
turas”.
Tal
como
ha afirmadobrillante
y
lapida
-
riamente
un
sociólogo
de
la
familia,
(..)
la
teoría
marxiana
(>3
no es
una
teoría
de
tas 
fo
tnaciones 
sociales 
copitalis¡as,
por
indispensableque
pueda
ser
para
su
análisis. Para
decirlo
de
otra
manera,
el
pensamiento
social
marxiano
nos
propor
-
ciona
una
teoría
del
modo
de
produccióncapitalista,
pero
no
nos
brinda
una
sociología
del capitalismo
(Han-is.
1986:
234).
No
debe sorprendernos
que
el
marxismo
pos
-
terior
a
Marx
no fuese
capaz
de
superar
estasdeficiencias,
ni
siquiera
que
las
llevase
al
extre
-mo, tal
como
ha
sucedido
salvo
raras excepcio
-nes. La
persistencia
del
modo
de
producciónmercantil
es,
cuando
menos,molestapor
diver
-sas
razones
para
el
marxismo
oficial.
En
primer
lugar,
porque
desmiente
una
profecía
y
expone
ala
crítica
a los
díscipulos
del
profeta.
En
segundo
lugar,
porque
provoca
la
duda
sobre
la
famosasecuencia
inevitable
de los
modos
de
producciónen
la
historia
—que,
por
lo
visto,parece
exigir
que
nunca haya
más
de uno en
vigor—. En
tercer
lugar,
porque,
si
ese
modo de producción
per
-siste,
tieneque
ser
aceptado,
en
cuyocasoparece
reducirse
la
esfera
que está
llamada
a
transfor
-
mar
la
revolución
socialista
y
cabe
interrogarse,por
ejemplo, sobre
para
qué
era
necesaria
la
li
-
quidación
sistemática
del
campesinado
indepen
-
diente
en
la
URSS;
o
bien tieneque
ser
supri
-
mido,
loque
no se
puede
anunciar,
naturalmen
-te,
sin ganarse
de
inmediato un
buen
número
de
enemigos
(la
incomodidad
del
marxismo
ante
los
pequeños campesinos
no es
cosa
de
hoy).
El
reconocimiento
del
modo
de
producción
doméstico, por otra
parte,
habría
traído tambiénconsecuencias
no
deseadas.
En
primer
ténnino,hablar
demodo
de
producción
doméstico
hace
inevitable
hablar
de
opresores
y
oprimidos.
y los
opresores son
los
varones
y las
oprimidas
las
mu
-
 jeres,
cosa
que
no
resulta fácil
de
reconocer
desde
el
movimiento
obrero
organizado,
predominan-
~PAEifiOsn 

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