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El Beso de la Mujer Araña - Guy Thibaut

El Beso de la Mujer Araña - Guy Thibaut

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EL BESO DE LA MUJER ARAÑA,
 NOVELA COMPROMETIDA
1
GUY THIEBAUTA modo de introducción, quisiera hacer una aclaración previa acerca del título de la ponencia:
 El beso…” 
,
novela comprometida
. El sentido generalmente admitido de la palabra “compromiso” se refiere sobre todo al carácter ideológico, político, testimonialde una obra. Indudablemente existe ese aspecto, y veremos con qué matices en la última parte de este trabajo. Sin embargo me parece demasiado reductor por lo que toca a la obrade PUIG. Nos apareció también comprometida esa novela bajo otros dos aspectosfundamentales, que desarrollaremos en las dos primeras partes: son el compromiso con laescritura, o mejor dicho con el arte de contar y de escribir; y el compromiso con lalectura, o, si quieren, con el lector y su libertad de leer.
Novela comprometida con el arte de contar y de escribir:
Ese es el aspecto sin duda más estudiado por la crítica y remito a los estudios excelentesy exhaustivos que todos conocen. O sea que no repetiré los análisis tocantes a losdiversos tipos de discursos y a las diversas formas tipográficas de escritura. Únicamentequiero centrar mi propósito en la forma dialogada utilizada por Manuel Puig en sunovela. Al leer la primera página de la obra, nos damos cuenta de que dos voces estánhablando; la primera hace la relación de lo que algunas páginas más lejos resultará ser larelación de una pecula. También observamos que la ausencia de nombres, quedeterminarían a los protagonistas-oradores, no nos impide seguir, convenientemente, eldiálogo, en la medida en que cada voz se expresa en estilo propio, muy reconocible yque, por lo menos, al principio, la una hace de narrador principal y la otra de oyente,atento e impaciente, deseoso de conocer la continuación de la historia y poco a pocodeseoso tambn de intervenir, desde un punto de vista crítico (ideológico y psicoanalítico), en la discusión. La estructura narrativa principal es la del diálogo o mejor dicho la del coloquio, como lo confirma la intervención de Valentín:“Pero, si no te parece mal, me gustaría que fuéramos comentando un poco la cosa, amedida que vos avanzás…” (p.22)Inevitablemente esa forma dialogada, coloquial, nos remite al precursor másfamoso que fue CERVANTES, y hasta me atreveré a hacer un juego de palabras —que nocarece de fundamento a mi modo de ver— hablando de
 El beso…” 
como de “Elcoloquio de los presos”. Y sin tratar de forzar similitudes, quisiera ahora apoyar mi juicio,subrayando ciertos paralelismos entre la obra de Cervantes y la de Manuel Puig. Una primera observación a propósito de los nombres de los personajes: en Cervantes, los perros se llaman Cipión y Berganza; en Puig, tenemos Valentín y Molina. Lo que mellamó la atención es cierta correspondencia entre Cipión y Valentín (última sílabaacentuada; connotación de carácter determinado, seguro de sí, digamos, masculino) yentre Berganza y Molina (connotación más femenina con la vocal final “a”). Otra
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Ponencia leída en el Coloquio Internacional sobre la obra de Manuel Puig y Mario Vargas Llosa en juniode 1982 en el Anfy Liard de la Sorbona.
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similitud s evidente se sia en el papel desempado por ambas parejas:Berganza/Molina son los que narran; Cipión/Valentín, los que escuchan. El propósito dela actitud de Cipión se relacionan con los de Valentín, según la cita anterior, cuando diceCipión:“Habla hasta que amanezca, o hasta que seamos sentidos; que yo te escucharé de muy buena gana, sin impedirte sino cuando viere ser necesario”
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Otra similitud se sitúa al nivel del ambiente propicio al coloquio; pasa de noche yen un lugar apartado (claro que en el caso de Puig, se trata de una soledad impuesta),como lo dice Cipión al iniciarse el diálogo:“Berganza amigo, dejemos esta noche el Hospital en guarda de la confianza yretirémonos a esta soledad y entre estas esteras…”
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Debemos notar, además, que Cipión insiste varias veces en el hecho de que“hablan con discurso”, es decir con razón y lógica, lo que recuerda la voluntad deValentín de siempre discutir las cosas con un “planteo” coherente.Claro que de ahí no saco la conclusión de que Manuel Puig tuvo presente en lamente la obra de Cervantes. Sin embargo me pareció interesante y divertido subrayar esassimilitudes para afirmar que Puig parece haber recordado la gran lección de Cervantes,según la cual el diálogo es la mejor forma de dar a conocer sus personajes: Berganzacuenta su vida y experiencias; Molina se cuenta, revela sus gustos y su personalidadnarrando películas, prefiguración o espejos de su propia vida y la de Valentín.Siguiendo, pues, el consejo cervantino, Manuel Puig nos presenta en
“El beso…”,
un largo diálogo —integrando diversos tipos de discursos— entre dos personajes aparentemente muy distintos, que se encuentran encerrados en la misma celdade una cárcel argentina. Los rasgos distintivos de ambos aparecen precisamente en el juego de narración —discusión a propósito de películas. Diría que esos personajesaparecen como doblemente encerrados: físicamente, en la celda y psicológicamente, ensu dogmatismo respectivo. El uno, Valentín, activista de izquierda, quiere cambiar elmundo según un plan de revolución social que postula el rigor, el análisis y el abandonode los placeres de los sentidos. El otro, Molina, homosexual pasivo, de ninguna maneraquiere cambiar el mundo, conformándose con la imagen social-burguesa de la mujer, conquien se identifica plenamente. Al principio, las posiciones radicales de cada uno nisiquiera permiten pensar en un encuentro posible. Narrar es narrarse, darse a conocer al tratar de conocer al otro. Pero ese esquematradicional está vinculado (pero sólo lo sabremos en el capítulo VIII, es decir al final de la primera parte del libro): hablar con el otro está basado en una impostura ya que consistesobre todo, al iniciarse la novela, en tratar de hacer hablar al otro.En apariencia, o mejor dicho a primera lectura, el diálogo entre esos dos seres tanopuestos no se reduce a un choque violento. Parecen haber establecido ciertas reglas devida en común, haber recreado las “normas” de la vida en sociedad, donde la libertad del
2
Miguel de CERVANTES,
 Novelas Ejemplares
, “Cipión y Berganza”, Col. Austral No.29, Buenos Aires,1961, p.173
3
Ibid., p.171
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uno acaba con el empezar de la libertad del otro. Sin embargo, y eso lo considero comouna gran fuerza del autor, la segunda lectura, la re-lectura (aspecto que analizaremos máslejos), permitirá revelar el nivel oculto de esa impostura reforzando así la tensióndramática que sostiene el diálogo: conocer al otro, “abrir” al otro, como diría OctavioPaz, para abrir las puertas de la celda hacia la libertad. Es lo que mejor comprendemoscuando conocemos la existencia de un mercado, de un pacto de Molina con el Director dela cárcel.La convivencia de los dos personajes se basa aparentemente en el respeto mutuo:es decir en el descubrimiento progresivo, luego el reconocimiento de sus diferencias, loque otorga a la celda, por ironía del autor, la dimensión de único lugar de libertad total posible. Hasta Valentín expresa esa idea, afirmando que nadie en la celda explota al otro,afirmación que, pienso, se debe matizar. Microcosmo de una sociedad ideal, que vive enautarquía casi completa (las diversiones, la comida preparada, el ritmo de vida diferentedel de la prisión, la sexualidad…), también esta visión cobra una dimensión dramáticacuando se nos revela el pacto, la mentira, el chantaje.Pero lo que ni Molina, ni el Director, ni las fuerzas opresivas exteriores pudieronaprehender de antemano e el carácter dialéctico de ese tipo de relaciones entre sereshumanos: la seducción es un arma doble; también el seductor se deja atrapar y lostérminos del juego se van a invertir. Esos caracteres tan opuestos, el homosexualsentimentalista y el joven guerrillero, polos extremos de la sociedad argentina, seacercarán en una síntesis cargada de sentidos, sentido revolucionario a mi modo de ver enla medida en que realizan una
unión
contra el poder represivo. Asistimos, pues, a ungradual descubrimiento de rasgos escondidos de la personalidad de cada uno. Y piensoque podremos llegar a un nivel filosófico de interpretación de la novela: es la búsquedade la identidad mediante la identificación a los personajes de las películas; es larevelación de la ambivalencia del ser humano. Hasta qué punto un guerrillero de extremaizquierda, idealista, combatiendo contra las emociones y el sentimentalismo consideradoscomo flaquezas, viene a ser participante conciente y activo en relaciones homosexualesque su educación machista y burguesa denunciaba como aberraciones de la naturaleza!Por el otro lado, hasta qué punto un puto romántico puede sacar bastantes fuerzas de suhonda naturaleza para portarse como un “hombre”, un héroe, aunque prefiera ser heroínade película! Parafraseando una intervención profética de Molina:“—Un día de estos se va a descubrir que sos más loca que yo” (p.83)Podríamos decir que Molina, un día de estos, se va a descubrir más “guerrillera” queValentín. Sin embargo la inversión no es total, y aquí se necesitan ciertas aclaraciones a propósito de la evolución de los dos personajes, ya que ciertas interpretaciones presentaron a Molina “Homosexual militante”, como optando al final de la obra por laactividad política, integrando las filas de la guerrilla! Del mismo modo que podemosafirmar que Valentín nunca será homosexual —la declaración de su amor por Marta en sudelirio al final es una prueba suficiente—, Molina nunca se lanzará a la acción política; siaceptó servir de contacto con los amigos de Valentín, sólo fue por amor y su sacrificio severificó en el altar de la fidelidad, no en el de la ideología guerrillera.PUIG nos revela la evolución de dos personajes: los personajes de su ficción sehacen a lo largo de la novela, y la novela se hace siguiendo esa evolución. Lo másITINERARIOS Documental – ANEXOShttp://itinerariosdocumentalanexos.blogspot.com/

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