Maurice Ravel (1875-1937)
Une barque sur l’ócéan
Al mismo tiempo que Debussy colocaba las últimas notas en supartitura de
La Mer
, el joven Ravel componía
Una barca en elocéano
dentro de la serie de piezas para piano agrupadas bajoel título de
Miroirs
. Ravel diría de su obra
Miroirs
que “marcótal cambio en mi evolución armónica que desconcertó incluso alos más aconstumbrados a mi estilo musical”. El pianistaRicardo Viñes, a quien va dedicada una de las piezas,estrenaría la obra completa en enero de 1906.Ese año, mientras se producía el estreno de
La Mer
, Ravelorquestó su obra, reinventándola de nuevo a partir del juego tímbrico orquestal. Sin embargo, nofue un éxito. Pierre Lalo escribiría en
Le Temps
del 19 de marzo: “una colección de ejemplos paraun tratado de orquestación, con varias demostraciones de cómo alterar el timbre de uninstrumento. En la orquesta de Ravel ningún instrumento conserva su sonido narural: según él, noexisten las trompetas a no ser con sordina”. Las críticas y la reacción del público hicieron queRavel retirara la obra hasta 1926, que reestrenaría una revisión de la misma en Paris. Aún así, lapartitura no vería la publicación hasta 1950, más de una década después de la muerte del propioRavel.
Una barca en el océano
es un “cuadro sonoro” de un pequeño bote surcando tranquilas aguas, olascrecientes que se van transformando entre la amenaza de tormenta y momentos de calma, hastadesaparecer en el lejano horizonte. Algunos autores recuerdan la pasión que Ravel sentía por lospequeños juegutes de cuerda: uno de sus favoritos, un pequeño barco sacudido por las olas,serviría de inspiración para esta obra. No es extraño que Ravel dedicara esta obra a Paul Sordes,pintor miembro del grupo de artistas “Los Apaches” (al que perteneció Ravel): la obra parecepintar con breves trazos sonoros y ricos colores tímbricos la escena, hasta el punto que la melodíaparece desdibujarse entre arpegios y saltos interválicos. La versión orquestal re-inventa de nuevola obra pianística utilizando una increíble gama de efectos orquestales y técnicas compositivas: losarpegios iniciales reforzados por
tremolandos
y
pizzicatos
ascendentes sobre el acorde sostenidode clarinetes y fagotes, los innumerables detalles tímbricos como los sutiles destellos de la celesta,los sutiles arpegios de las arpas, o el sonido de las las trompetas en sordina y corno inglés sobrelos armónicos de las cuerdas. De la misma forma que, en la obra pianística, Ravel advertía alintérprete que debía “variar” el original para prevenir el aburrimiento del oyente, su orquestaciónparece obsesionada por conseguir la máxima variedad, la riqueza de matiz. Incluso uno de lospocos elementos repetidos a lo largo de la pieza, la idea inicial, tiene diferentes orquestaciones encada aparición (2 flautas al inicio, dos clarinetes despúes y los primeros violines al final).La pieza está basada sobre un deslizante arpegio sobre fa sostenido menor/la mayor sobre el quese superponen pequeños motivos y melodías en el registro superior y medio de la orquesta: motivodescendente de las flautas y la llamada del oboe (que se va desplegando en entradas sucesivas)serán los elementos recurrentes de la obra.
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