Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
47Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Redacción Académica

Redacción Académica

Ratings:

4.83

(12)
|Views: 10,696 |Likes:
Published by César A. Chávez
Texto publicado en la Universidad de Navarra por Marta Torregrosa
Texto publicado en la Universidad de Navarra por Marta Torregrosa

More info:

Published by: César A. Chávez on Mar 31, 2008
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

07/12/2013

pdf

text

original

 
 
http://www.unav.es/
 
I. Estrategias de investigación
Marta TorregrosaLa investigación es en gran medida escribir.Por esta razón, mejorar la escritura para expre-sar nuestro pensamiento es una de las prime-ras necesidades como investigadores. Estasección sugiere algunas ideas útiles para mejo-rar la escritura, así como algunos consejosacerca de cómo, cuándo, dónde y cuánto escri-bir.
1. Cómo mejorar la escritura
Al escritor, y en gran medida al investigador, sele juzga por lo que escribe, tanto por el conteni-do como por su forma. "La mitad de la buenafilosofía es buena gramática (...): la buena es-critura filosófica es escritura gramatical. Quienescribe una serie de frases gramaticalmentecorrectas sobre un tema filosófico probable-mente tiene una idea coherente de lo que estáhaciendo. (...) En contra de la opinión en bogaentre muchos estudiantes, un lenguaje vago yverboso denota confusión, no sutileza o habili-dad. (...) Como el lenguaje es expresión delpensamiento, un lenguaje claro es expresión deun claro pensamiento. La manera de escribir hade facilitar la comprensión de la filosofía. Elestilo ha de favorecer la claridad". Aloysius P.Martinich,
Philosophical Writing 
, Prentice Hall,Englewood Cliffs, NJ, 1989, xiii-xiv.Para escribir bien, hay que escribir despacio.Para poder escribir despacio y avanzar en eltexto se precisa disponer de tramos de cuatro ocinco horas, sin interrupciones, sin distraccio-nes. Quien se dedique a la filosofía trabajará deordinario durante el día en la biblioteca o des-pacho donde tenga la bibliografía que necesita,pero siempre resultan indispensables los espa-cios amplios de tiempo y sobre todo la paz,exterior e interior.El pensar en el lector ayuda a lograr esa con-centración de la atención. Si no tuviéramos almenos un lector para quien escribimos, hay quebuscarlo. Cuando se escribe la tesis doctoral vamuy bien recordar que sus lectores son, enprimer lugar, los miembros del tribunal que va-yan efectivamente a juzgarla y calificarla.Siempre que sea posible hay que escribir con elordenador. Algunos piensan que a mano puedeescribirse con más soltura, o con más concen-tración, pero no es así. El ordenador ha sidopara los escritores "un regalo de Dios", porquelo esencial de la escritura es la reescritura y elordenador facilita enormemente esa tarea quetanto aumenta la calidad del resultado (Cfr. W.Zinnser,
On Writing Well. An Informal Guide to Writing Nonfiction 
, Harper Perennial, NuevaYork, 1990, 225). El ordenador aligera muchí-simo la ejecución de los aspectos más mecáni-cos de la escritura y pone en primer plano loselementos más creativos de la escritura quehasta ahora eran habitualmente pasados poralto: el esbozo o planificación inicial de un textoy la corrección o revisión final.El uso del ordenador para escribir tiene al me-nos tres riesgos. El primero es que uno se ponemás solemne y lo escrito puede adoptar enocasiones un tono excesivamente formal. Elsegundo inconveniente, más relevante sin du-da, es que al escribir con ordenador los textosse alargan y crecen. El tercer riesgo, y másimportante todavía, es la lamentable posibilidadde perder el texto que tanto tiempo y trabajonos ha costado. Se dice a veces que hay dostipos de usuarios de ordenador, aquellos quehan perdido ya algo valioso y aquellos otrosque están a punto de perderlo. Por esta razónconviene prestar cierta atención a esta cuestióntécnica, de forma que en la práctica se minimi-ce este peligro que siempre se cierne sobrequienes escriben con ordenador haciendo lascopias de seguridad oportunas.De entre las muchas ventajas que tiene el es-cribir en ordenador respecto del escribir a manoquizá la mejor sea la facilidad de revisar y co-rregir una y otra vez los textos. Entre las cosasmás elementales pero más útiles que los pro-cesadores de textos tienen incorporados sonlos diccionarios ortográficos que detectan las
 
 
http://www.unav.es/
 
erratas y errores ortográficos que nosotros, porresultarnos transparentes, con mucha dificultadhubiéramos llegado a descubrir. También sonde utilidad los contadores de palabras, de for-ma que cuando una oración alcance las veinti-cinco o treinta nos aprestemos a poner un pun-to y a comenzar otra. Además de estos adelan-tos técnicos, la corrección más simple, y quizála de mayor importancia, es la relativa al ordende las palabras dentro de cada oración. Nuncase insistirá lo suficiente en la claridad de la ora-ción y en la ordenación de las palabras que lacomponen para lograr esa finalidad. Quienesescriben tienden con frecuencia a infravalorareste trabajo de revisión final que decide muchomás de lo que suele creerse la calidad efectivade nuestro trabajo: los escritos son mejores opeores en función del tiempo que sus autoresdedican a corregirlos (Cfr. W. Dubie, "Net-words: The Impact of Electronic Text-Processing Utilities in Writing",
Journal of Social and Evolutionary Systems 
17, (1994) 152-154;M. C. Levy y S. Randsell, "Is Writing as Difficultas it Seems?",
Memory and Cognition 
23,(1995), 767).Sin duda, en esta tarea de corrección hay uncierto peligro de perfeccionismo informático,pero contra ese peligro ayuda aquello de que"en arte lo que no suma resta" (R. Senabre,
ABC Literario 
, 26 noviembre 1993, 11). Estaregla práctica se aplica a cada palabra, y conello se conjura el riesgo del alargamiento des-mesurado de los textos, y también a cada es-pacio de tiempo que se dedica a un texto con-creto. Después de trabajar a fondo un texto enel ordenador, es necesario siempre corregirlosobre el papel poniéndonos en el lugar del lec-tor; si fuera posible, al día siguiente de la escri-tura en la pantalla, pues eso confiere una dis-tancia mayor respecto de lo escrito. Esta revi-sión obliga luego a imprimir de nuevo el texto, yuna vez impreso, invita a una nueva lecturapara comprobar la mejora en calidad. Cuandovemos que un texto ya no mejora con nuestrarevisión, hay que dejarlo; es como un bordadoo como un soneto, que cuando está terminado,está terminado. Se podrá escribir otro soneto ohacer otro bordado, pero no mucho más.Casi siempre, la corrección más importante esla de limar excesos y eliminar redundancias.Hemos de tachar sin piedad alguna. El enemigomás difícil de vencer somos nosotros mismos, ysobre todo una especie de conmiseración conuno mismo que lleva a mantener un párrafo,una cita o una referencia bibliográfica por elsimple hecho de que nos supuso un gran es-fuerzo redactarlo o conseguir la cita o la refe-rencia. Aunque resulte doloroso, hay que ta-char, eliminar párrafos enteros, masas de texto,tal como hace el escultor para que aparezca laobra de arte. No hacer esto, sugiere Dillard, espasar factura al lector del esfuerzo que nos hasupuesto escribir aquel texto; como hacemoscon los regalos, y eso es lo que hemos escrito,hay que arrancarles siempre la etiqueta delprecio (Cfr. A. Dillard,
The Writing Life 
, Harper& Row, Nueva York, 1989, 7). (Cfr. J. Nubiola,
El taller de la filosofí 
a, Eunsa, Pamplona, 1999,119-125).La primera regla de la redacción es la de man-tener el orden natural de la oración castellana:sujeto + verbo + complementos. Luego podre-mos ir alterando este esquema básico enrique-ciéndolo y modificándolo de acuerdo con lamateria que estemos tratando y con nuestrogusto personal, pero será siempre utilísimorecordar esa estructura elemental cuando nosatasquemos en el
cómo 
decir algo. Cuando nosepamos cómo expresar algo viene muy bienpararse un momento y preguntarse uno a símismo: "¿Qué quiero decir? Lo que quiero decir-nos respondemos- es que ... tal autor sostienetal interpretación (o lo que sea)". Pues bien,eso -y no algo más complicado u oscuro es loque tenemos que escribir, el nombre del autorcomo sujeto, el verbo que proceda, y despuéslos complementos por el orden que nos parez-ca más sencillo y claro en cada caso.Una vía para descubrir algunas claves del artede escribir es la dedicar tiempo y atención atraducir textos pensados y escritos originalmen-te en otro idioma. La traducción -ha escrito Car-los Pujol- es la "gimasia del escritor, el puroejercicio de las palabras que hace ser máshumildes y exactos" (C. Pujol,
Cuaderno de escritura 
, Pamiela, Pamplona, 1988, 11). Tra-ducir bien es muy difícil, pero enseña mucho. El
 
 
http://www.unav.es/
 
propio Don Quijote afirma que "es como quienmira los tapices flamencos por el revés, queaunque se veen las figuras, son llenas de hilosque las escurecen, y no se veen con la lisura ytez de la haz" (M. Cervantes,
El ingenioso Don Quijote de la Mancha 
, Castalia, Madrid, 1978,II, LXII, 519). Efectivamente un buen traductorha de llegar a ver la parte de detrás del texto,cómo está urdido, su trama y su propósito. Paraeso ha de pensar en el idioma propio el asuntoque traduce hasta que lo entienda del todo, yluego ha de poner esmero en la elección de laspalabras y quizá sobre todo en su orden.Al traducir, la dificultad mayor radica en lograrun texto literariamente fiel al original y que ten-ga al mismo tiempo su frescura y naturalidad.Sólo así la traducción renueva la espontanei-dad que logró expresar con tanto trabajo el au-tor primero. Muchos escritores profesionalesson excelentes traductores. En temporadas enque la creatividad parece haberse agotado, latraducción de obras literarias -o de lo que sea-resulta siempre una fuente estupenda de traba- jo en la que puede renovarse incluso la perso-nal inspiración.El último consejo para quien comienza a escri-bir es el de no acobardarse ante la dificultad delos primeros pasos, de las primeras puntadasde la aguja sobre la tela. Al contrario, comoescribir es vivir hay que empeñarse en que laescritura propia siga creciendo día a día encalidad. (Cfr. J. Nubiola,
El taller de la filosofía 
,Eunsa, Pamplona, 1999, 132-134).
2. Cómo, cuándo, dónde y cuánto escribir
Hay quienes piensan que escribir es algo muypersonal y, quizá mediante esa afirmación, seresisten a dar consejos que puedan ser deayuda a quienes se inician en esa tarea. Real-mente escribir es algo tan personal como pen-sar, comer o enamorarse, pero todos los sereshumanos hacemos esas cosas más o menosde la misma manera. Se trata de actividadesque nadie puede hacer por nosotros y queaprendemos en nuestra comunicación con losdemás.En este apartado se proporcionan algunas su-gerencias para mejorar la eficacia de la escritu-ra en relación a cómo, cuándo, dónde y cuántoescribir.
2.1. Cómo escribir 
Para ponerse a escribir hace falta no sólo que-rer escribir, sino que se precisa también unacierta planificación previa de lo que queremosescribir. Se trata de definir a qué género que-remos que corresponda nuestra escritura, conqué plazo contamos o qué tiempo en horaspodemos dedicar a su preparación, qué exten-sión total va a tener, y sobre todo qué quere-mos decir en ese texto y cómo vamos a organi-zarlo para que diga eso, esto es, qué índice vaa tener. De ordinario, no hace falta que el índi-ce sea muy detallado, pero sí que indique laspartes del trabajo y su articulación, la tesis prin-cipal que sostiene, el orden en el que van apresentarse los diversos aspectos o partes deltema y el material que vamos a emplear. A ve-ces este índice sale en cinco minutos, en otrasocasiones requiere horas o días de prepara-ción. Es como el trabajo del pintor que preparala tela y dibuja en ella con el carboncillo la figu-ra que quiere retratar, y luego pone los coloresen su paleta. Todo eso hay que hacer tambiéna la hora de escribir, pues de esa tarea de pre-paración depende en muy buena medida lacalidad del resultado final. De la misma maneraque no se puede comenzar una carta sin sabera quién se escribe, ni qué se le quiere decir, demodo semejante para escribir filosofía hacefalta antes de ponerse a la tarea haber precisa-do todo eso antes. Sólo puede ponerse uno aescribir "a la que salga" cuando lo que escribi-mos son las anotaciones de algo que nos hapasado o las reflexiones personales de ese día.En todos los demás casos en los que el escribirno es distracción o descanso, sino trabajo,hace falta siempre planificar en sus líneas ge-nerales nuestra escritura y preparar el índiceprovisional de lo que se quiere escribir y en elque se indique la extensión en número aproxi-mado de palabras que queremos dedicar a ca-da parte.Una norma práctica de extraordinaria utilidad esla de comenzar a escribir por el principio; esto

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->