Y nosotros también, no queremos omitir el señalarlo, asumimos el compromiso como unaoportunidad de contribuir -por la vía del trabajo a cumplir- al restablecimiento de lanormalidad en las relaciones entre hermanos; entre pueblos vinculados por la historia y elafecto y que han tenido una cultura común, pasado que obliga a la construcción de un presente y futuro de paz.Ahora y permítaseme usar el singular por un momento, dejo un agradecimiento cordial por la designación de Coordinador y Vocero de la Comisión, que tuvieron la generosidadde otorgarme mis compañeros. Hicimos promesa de unidad de acción para sustento a unaconducción ética de las investigaciones, apoyada en el viejo aforismo primum non nocere(primero no hacer daño) ni a las personas ni a las instituciones. No hacer daño a la honra,al derecho al buen nombre y sin dejar por ello de pensar en la salud de la N ación, asabiendas de que una investigación puede dar lugar a verdades incómodas referidas ahechos dolorosos, que solo traicionando esa salud pueden ser ocultadas.Establecido el compromiso de unidad antes referido, se enfatizó en la bondad de lasmiradas diferentes concebidas como oportunidad y en el disenso como garantía detransparencia. No buscamos objetividad, sí transparencia. Transparencia: ese ir más alláde lo evidente dando cuenta del camino, es -bien se sabe- la única objetividad posible enel presente.Asimismo, sellamos otros compromisos: primero, con el respeto a la “verdad” ,sabiéndola inasible. Por ello, en este informe se entregan las razones para afirmar o negar hechos. Se evidencian las sospechas, las dudas que han surgido y se explica elfundamento, sin filosofar sobre “la verdad”, mencionando tan solo qué pudimos conocer;se clarifican las razones para creer que lo que se afirma, fue; pero también para -conhonestidad- negar con fundamento, o intentando hacerlo, “verdades” construidas a golpede discurso reiterado y con mayor voluntad, las verdades a medias. Así, igualmente semarca espacio para esos hechos que se estiman probables, y se publican los sustentos.Ello ha sido parte del acuerdo. Hasta allí nos atrevemos.Ocasiones se han dado en que cada uno de los Comisionados ha obtenido una percepcióndistinta de los acontecimientos investigados. Conscientes de lo frágil. que pueden ser lasinferencias a partir, incluso, de hechos comprobados, hemos asumido en común solo lasreflexiones de consenso. Necesario ha sido reconocer lo fácil que es someterse a la esclavitud de “verdades populares” publicitadas abundantemente con pretensión de únicas y lo ridículo einsensato de sentirse dueño de ellas. Por eso hemos buscado enfatizar en hechos, sucesos,acciones comprobables: nada más, pero tampoco nada menos.Especial atención se ha puesto en tejer las concordancias a partir de documentos,versiones e inspecciones; y, por supuesto, en exponerlas de encontrarse discrepancias enlas voces declarantes. La Comisión estuvo siempre atenta a no dejarse seducir por elriesgo de los intereses de cooperantes espontáneos; ni caer en la tentación de arribar aconclusiones rápidas a partir de soportes temerarios. Se invitó a la sociedad a aportar datos, informes, todo aquello que pudiere ser hilo conductor, garantizando la protección yreserva necesarias. Ello dio lugar a “hallazgos” no buscados al inicio. No tenemos la fortuna de contar con información oficial de Colombia, según lasolicitamos reiteradamente. Esperamos que cuando se la reciba, coincida con la quehemos manejado.A las personas e instituciones que han respaldado este trabajo, gracias. Por supuesto, aquienes nos ayudaron a elaborarlo. También a los medios, en especial a esos que noscubrieron con la sospecha inicial de parcialidad, porque ello sirvió a cada uno paraexplorar en lo más íntimo sobre compromisos y creencias y poner en la palestra toda
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