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INFORME COMISION DE TRANSPARENCIA Y VERDAD ANGOSTURAPREÁMBULO
El Ecuador es una República que cuenta en su patrimonio irrenunciable con soberaníaque radica en el pueblo y es la base de toda autoridad; con lucha por su respeto, comovoluntad de autodeterminación en su territorio y con sentimientos de igualdad y respetoen la relación con otros Estados. Ha hecho de su seguridad nacional un elemento esencialde. supervivencia digna. Comprometida con la observancia de los derechos humanos ylas libertades fundamentales, se fortalece en la beúsqueda de la verdad y la justicia, en elejercicio del poder público legítimo y en la participación democrática cada vez másamplia- de su sociedad civil.Liberado con sacrificios desde hace más de dos siglos de los despotismos, el Ecuador rechaza toda forma de intromisión de la violencia en la política y la política de laviolencia.Con estos valores como ideario, entendimos el alto honor que diversas instituciones nosdispensaron al proponer nuestros nombres al gobierno nacional, para constituir unaComisión encargada de investigar y esclarecer lo acontecido en Angostura el 1° de marzode 2008 "cuando el ejército colombiano irrumpió en territorio ecuatoriano; los supuestosvínculos de funcionarios del gobierno con las Fuerzas Armadas Revolucionarias deColombia, y de éstos con redes del narcotráfico", en clave de obligación inexcusable.Recibimos la designación que por Decreto Ejecutivo Nº 1646 del 25 de marzo de 2009hiciera el Presidente, economista Rafael Correa Delgado, como un mandato a orientar múltiples ratificaciones y rectificaciones necesarias: las del derecho individual ycolectivo a la verdad; la defensa del respeto al territorio, elemento esencial de un Estadosoberano; la seguridad del mismo; la dignidad de los seres humanos, de su vida, de suhonor y su imagen; la garantía del ejercicio de libertades conquistadas con sacrificio; ytambién para combatir la desmemoria colectiva, que extrañamente suele acompañar a losrencores no sanados.Por tanto, esas responsabilidades se asumieron en el contexto del ideario y los derechos, ya partir del sereno análisis de lo acontecido. El derecho a la verdad estaba vulnerado por mentiras, por acciones y omisiones, por silencios cómplices, por manipulacionesinteriores y exteriores; por invocación de causas de justificación inaplicables; por distorsiones interesadas de motivación política.El respeto al territorio, pilar de una soberanía innegociable, estaba violentado por unaincursión armada, gestada a partir de desconfianzas; y también por visiones empañadas por miedo y sufrimiento de años de violencia. Territorio vulnerado igualmente por la presencia de narco-guerrilla colombiana, ésa que en otro tiempo fuera en el imaginariocolectivo ecuatoriano, “la romántica” guerrilla de las FARC.La seguridad nacional, al interior de la nación, puesta en riesgo décadas atrás, por estrategias trasnochadas y deshumanizadas de búsqueda de poder, corrompidas por elnarcotráfico y el espectro de Judas.El derecho a la vida, negado por fumigaciones arbitrarias y ajusticiamientos, por actos de barbarie que ni siquiera encuentran asidero en una retorcida doctrina de guerra preventiva;. por el asesinato como pena sorpresiva. Sí, pena de muerte al despoblado y en plena madrugada: acción siempre reprochable, venga de la autoridad de un podeinstituido o de quienes pretenden tomarlo por la fuerza. Mientras tanto crecía ladesmemoria y con ella el encono y la polarización.
 
Y nosotros también, no queremos omitir el señalarlo, asumimos el compromiso como unaoportunidad de contribuir -por la vía del trabajo a cumplir- al restablecimiento de lanormalidad en las relaciones entre hermanos; entre pueblos vinculados por la historia y elafecto y que han tenido una cultura común, pasado que obliga a la construcción de un presente y futuro de paz.Ahora y permítaseme usar el singular por un momento, dejo un agradecimiento cordial por la designación de Coordinador y Vocero de la Comisión, que tuvieron la generosidadde otorgarme mis compañeros. Hicimos promesa de unidad de acción para sustento a unaconducción ética de las investigaciones, apoyada en el viejo aforismo primum non nocere(primero no hacer daño) ni a las personas ni a las instituciones. No hacer daño a la honra,al derecho al buen nombre y sin dejar por ello de pensar en la salud de la N ación, asabiendas de que una investigación puede dar lugar a verdades incómodas referidas ahechos dolorosos, que solo traicionando esa salud pueden ser ocultadas.Establecido el compromiso de unidad antes referido, se enfatizó en la bondad de lasmiradas diferentes concebidas como oportunidad y en el disenso como garantía detransparencia. No buscamos objetividad, sí transparencia. Transparencia: ese ir más alláde lo evidente dando cuenta del camino, es -bien se sabe- la única objetividad posible enel presente.Asimismo, sellamos otros compromisos: primero, con el respeto a la “verdad,sabiéndola inasible. Por ello, en este informe se entregan las razones para afirmar o negar hechos. Se evidencian las sospechas, las dudas que han surgido y se explica elfundamento, sin filosofar sobre “la verdad”, mencionando tan solo qué pudimos conocer;se clarifican las razones para creer que lo que se afirma, fue; pero también para -conhonestidad- negar con fundamento, o intentando hacerlo, “verdades” construidas a golpede discurso reiterado y con mayor voluntad, las verdades a medias. Así, igualmente semarca espacio para esos hechos que se estiman probables, y se publican los sustentos.Ello ha sido parte del acuerdo. Hasta allí nos atrevemos.Ocasiones se han dado en que cada uno de los Comisionados ha obtenido una percepcióndistinta de los acontecimientos investigados. Conscientes de lo frágil. que pueden ser lasinferencias a partir, incluso, de hechos comprobados, hemos asumido en común solo lasreflexiones de consenso. Necesario ha sido reconocer lo fácil que es someterse a la esclavitud de “verdades populares” publicitadas abundantemente con pretensión de únicas y lo ridículo einsensato de sentirse dueño de ellas. Por eso hemos buscado enfatizar en hechos, sucesos,acciones comprobables: nada más, pero tampoco nada menos.Especial atención se ha puesto en tejer las concordancias a partir de documentos,versiones e inspecciones; y, por supuesto, en exponerlas de encontrarse discrepancias enlas voces declarantes. La Comisión estuvo siempre atenta a no dejarse seducir por elriesgo de los intereses de cooperantes espontáneos; ni caer en la tentación de arribar aconclusiones rápidas a partir de soportes temerarios. Se invitó a la sociedad a aportar datos, informes, todo aquello que pudiere ser hilo conductor, garantizando la protección yreserva necesarias. Ello dio lugar a “hallazgos” no buscados al inicio. No tenemos la fortuna de contar con información oficial de Colombia, según lasolicitamos reiteradamente. Esperamos que cuando se la reciba, coincida con la quehemos manejado.A las personas e instituciones que han respaldado este trabajo, gracias. Por supuesto, aquienes nos ayudaron a elaborarlo. También a los medios, en especial a esos que noscubrieron con la sospecha inicial de parcialidad, porque ello sirvió a cada uno paraexplorar en lo más íntimo sobre compromisos y creencias y poner en la palestra toda
 
 potencial causa de invalidación interna por afectos o desafectos, y buscar en la fuerza deun grupo heterogéneo como el nuestro, el puntal de soporte a la actuación.Así, la Comisión ojalá haya logrado ser mucho más que la suma de sus miembros.El informe pretende ser un relato fidedigno al estar soportado en extenuantes actividadesde búsqueda de indicios y vestigios y también digno de fe, de confianza, en cuanto producto de la articulación honesta de los elementos aprehendidos como evidencia de pasado y de presente. Elementos a los que se ha llegado, dicho sea de paso, por ladecisión de aportes de versiones, siempre voluntarias, al haber carecido la Comisión de poder para forzar declaraciones. Mejor así. Mejor aún.El segundo pacto fue de respeto al para qué de investigar. La Comisión fue llamada ainvestigar sobre hechos y posibles relaciones; y no a explicar los mismos. Por ello laComisión se comprometió a centrarse en la búsqueda de la confirmación o negación dehechos afirmados y de otros que fueron tomando vida en el camino. Entendimos comoriesgo el incurrir en explicar, pues una forma usual de asumir verdaderos a hechos no probados, es justamente el explicarlos. Por ende, nos limitamos a analizar temas ycontextos de referencia indispensable, pero no a especular sobre causas posibles.Parafraseando a un recién galardonado, el poeta mexicano José Emilio Pacheco, podemosdecir que en cuanto a vidas se refiere, nuestra obsesión se llama lo perdido y nuestro punzante estribillo es NUNCA MÁS. Amamos como él el cambio, el que se hace encompromiso por la vida, el que deja espacio a la memoria que edifica y que exigeacciones con miras a un futuro. Miramos atrás para no convertimos en estatuas de sal.El tercer pacto fue el dar a conocer nuestros marcos conceptuales y los compromisosadquiridos; cumplimos ahora lo acordado. Todo ello, conviene recalcarlo, con plenaautonomía y con un solo temor: ofender y un solo propósito: el interés superior delEstado ecuatoriano, sin cálculo de ninguna naturaleza; solo con los deseos que vienen deantes de Angostura y seguin después siendo que algunos ya han comenzado arealizarse: el Presidente Colombiano Álvaro Uribe ha pedido perdón y ha reiterado sucompromiso de respeto a la soberanía de nuestro Estado. Las relaciones comienzan arestablecerse.Ciertos hechos han sido esclarecidos, en base al trabajo realizado por la Comisión. Por supuesto queda mucho por delante, nunca se pretendió ser exhaustivos.En todo caso, aquí está el producto del esfuerzo colectivo.Se ha dado para que nunca más se ensangrente el suelo americano y los traficantes de lamuerte desparezcan de la faz de la tierra. Para que la siembra de la justicia hagafructificar la paz. Para que las fronteras sean un puente fraterno y no el nido de las peoresespecies. Para seguir siendo hermanos de Colombia -nombre con el que Alfaro bautizó auna de sus hijas- y Vargas Vilas siga cantando al Cóndor; para que Espejo vuelva a darsela mano con Nariño y Manuela sonría olvidando la nefanda noche septembrina; para queel alto sueño de la integración de nuestros pueblos se convierta en madura realidad, enhomenaje eterno a la memoria de BoJívar, el Libertador americano.Francisco Huerta MontalvoComisionado Coordinador INTRODUCCIÓN

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