público
Domingo, 30 De septiembre De 2007
2
El gbenadcvl que llegóal TbunalCnsttucnal
En portadaUn magistrado polémico
La sombra del franquismosigue en el Constitucional
Zapatero se juega la le-gislatura en el Tribunal Cons-titucional. El Estatuto de Cata-luña, los matrimonios gays, laley de dependencia... depen-den de la decisión de los do-ce magistrados. Y un solo votopuede inclinar la balanza. Ro-berto García-Calvo (La Bañe-za, León, 1942) es uno de los juristas que tendrán en su ma-no la decisión. Antiguo gobernador civil enla etapa de Arias Navarro, en Almería su recuerdo se asocia alas actitudes más ultra conser- vadoras del régimen franquis-ta. El historiador Rafael Quiro-sa recuerda que muchos altoscargos aprovecharon los nue- vos aires para abrazar el cam-bio político que se intuía. Nofue su caso. Entre sus compe-tencias estaba la de mantenerla seguridad y no tuvo conce-siones con la oposición políti-ca. Estuvo en el cargo menosde un año, entre abril de 1976 y marzo de 1977 pero le bas-tó para dejar varias huelgas re-primidas sin miramientos y unhomicidio sin resolver.
3
Arturo DíAz/Luis CALvo
AlmeríA
El juez García-Calvo fue nombrado por Arias Navarro gobernador civil de Almería // En sumandato se produjo el asesinato de Javier Verdejo, un joven que estaba haciendo una pintada
Según el informe ocial, a
Javier Verdejo le mató un acci-dente a los 19 años. La madru-gada del 14 de agosto de 1976el disparo de un guardia civille abatió entre la playa y la ciu-dad, mientras pintaba un le-ma político armado de un es-pray. Cuando le dieron el aviso,García-Calvo estaba de cenaen Cabo de Gata y allí perma-neció. Los críticos con la ges-tión del hoy magistrado man-tienen que se limitó a tomarotra copa.
Frenar as rtestas
Su reacción pública llegó aldía siguiente. La noticia de lamuerte del joven había pues-to patas arriba a la ciudad, queentonces contaba con 121.000habitantes. Almería se vuelcaen el entierro. Ocurre lo nunca visto aquí desde 1939. Miles depersonas acompañan el féretroen un cortejo que desborda eldispositivo de seguridad esta-blecido: las consignas de la iz-quierda resuenan en los tres ki-lómetros que separan la iglesiade San Pedro del cementerio. Vuelan los claveles rojos desdelos balcones sobre el ataúd.El Gobierno Civil intenta pa-rar las protestas. Funcionarioscercanos a García-Calvo trans-miten su inquietud a la oposi-ción clandestina. Amalia, hijadel entonces líder socialista enla provincia, José Tesoro, ya fa-llecido, cuenta que en el fune-ral su padre recibe un mensa- je claro del Gobierno Civil: “A nadie le gusta lo que ha ocurri-do, pero ya está hecho. El presi-dente Suárez está en la provin-cia y se va a imponer la calma.Lo mejor es que los líderes con-trolen a los militantes más jó- venes. Así que tonterías las jus-tas”, recuerda Amalia.Horas más tarde se difundeuna nota por la radio. La ma-nifestación convocada parael día siguiente es ilegal y seaconseja no pasear cerca dellugar. El Gobierno Civil no du-da en amenazar con el uso dela fuerza y la utiliza cuando lagente empieza a reunirse. Sedetuvo a diez personas, cuatrode ellos menores de edad. Ante la rabia de muchos,García-Calvo ordenó una in- vestigación por la muerte del joven, y la causa recayó en el juzgado militar de la plaza.Nunca más se supo del finalde este proceso. El mutismofue completo y el guardia ci- vil fue apartado. Martirio Teso-ro, otra de las hijas del dirigen-te del PSOE, recuerda que antela convocatoria de una mani-festación de la izquierda, el go-bernador llamó a su padre “pa-ra advertirle seriamente delriesgo que supondría acusar aun guardia civil sin pruebas yaque en las octavillas se hablabade asesinato”.
prósts fraasads
En julio de ese mismo año Al-mería había vivido una durí-sima huelga de pescadores,una pequeña guerra en el de-primido barrio de La Chanca.En este dédalo de callejas deorigen andalusí, pervivía unapobreza descarnada. La pren-sa de la época recogió en múl-tiples ocasiones los deseos deGarcía-Calvo de “mejorar lascondiciones de vida de la pro- vincia”, propósito en el queaquí fracasó.La policía había cercado unade las asambleas del gremio depescadores, de los más reivin-dicativos de la ciudad. Cuan-
Manuel
riCo
C
uando Roberto Gar-cía-Calvo compa-reció en el Congre-so en 2001, antes deser nombrado magistrado delTribunal Constitucional, reali-zó una encendida defensa del
derecho a recticar de los pre
-bostes franquistas. Y pidió queno se le tachase de ultra. “Enmis resoluciones, que es dondese conoce lo que hace un juezo un magistrado, es donde es-tá plasmada la asunción pormi parte, sin discusión alguna y desde el primer momento demi ejercicio profesional, de los valores constitucionales quese imponen a partir de nuestraCarta Magna de 1978”, sostu- vo García-Calvo.Creo que es de justicia to-marle la palabra al magistra-do. Es evidente que la transi-ción a la democracia fue prota-gonizada por antiguos dirigen-
e a aad
opnón
tes del régimen franquista, em-pezando por Adolfo Suárez,que ahora están en los altaresde la consideración social. Y loestán precisamente por los he-chos que protagonizaron conposterioridad a 1978.El problema en el caso deGarcía-Calvo no es el pasado,es el presente. Desde que go-bierna José Luis RodríguezZapatero, se ha convertido encabecilla de un grupo de ma-gistrados empeñados en tirarabajo las principales reformaslegislativas. Poco importa quesea la Ley de Igualdad, la Ley contra la Violencia de Género,el reconocimiento de los ma-trimonios homosexuales o elEstatut catalán, García-Calvosiempre está en contra.Claro que lo más grave esque no haya tenido la decen-cia de abstenerse en el debatesobre la prórroga del manda-to de la presidenta del Consti-tucional, María Emilia Casas,después de haber pedido su di-misión por escrito. Parece uncaso de libro de contaminación y pérdida de imparcialidad a lahora de resolver el recurso pre-sentado por el PP.Por supuesto que nadie leniega a García-Calvo su dere-
cho a recticar. Pero él parece
seguir empeñado en utilizaruna doble vara de medir.
ABRIL DE 1976
Acata, adllad,la legaldadfanqusta
Roberto García-Calvo jura, arro-dillado, como gobernador civil de Almería, el 10 de abril de 1976,cuando la legalidad franquistaseguía en vigor. En la imagen dela derecha, su juramento como vocal del Consejo General del Po-der Judicial, en marzo de 1989.
oCTAViLLAS//
cm ésta se reartern en Amería tras a muerte deVerdej. Su nmre fue rerdad en mítnes y reunnes r tdaEsaña, segn rege a rensa de ss días. En as gesas rerasde Madrd, en a atedra de burgs en Mtr.
Leave a Comment