El oficio más viejo del mundo es el más criticado:despreciable e inmoral, tal y como gritan las voces másconservadoras. No voy a entrar en el dilema de los trabajosindignos pues existe mucha hipocresía con respecto a esoque llaman “empleo decente” y luego es pura mierda (porejemplo, el “agotador” oficio del político), pero si quieroindagar un poco en el papel de la prostituta, que a mi modode ver, es una mujer valiente que se obliga a utilizar lo quetiene, su cuerpo, para poder sacar adelante unos estudios,llenar una nevera, pagar facturas, ayudar a padres yhermanos que están en el extranjero. ¿Por qué apartar lamirada de una realidad tan aparente? La sociedad, que seda aires de “modernidad” y “progreso”, permanece puritana:el deseo sexual es algo inherente en el ser humano, y comonecesidad que es, se tiene que satisfacer, sea con la pareja,con los amantes de turno, o con estas profesionales delsexo que ejercen su trabajo honradamente, como cualquierpersona de clase obrera. Vamos a desprendernos de la ideacerrada de puta, esto es, como un trozo de carne que sevende por unos miserables billetes para un rato de placer, ocomo la de un ser depravado que convierte en suciaperversión eso que llaman
“la unión más elevada entre dospersonas que se aman y cuyo fin es la procreación”
(siempre topamos con la Iglesia, a ver cuando se enteran deque, como dice el dicho,
“la jodienda no tiene enmienda”
).La dimensión humana de la puta como mujer, como madre,como amante, como superviviente, es la que describe PepePereza en este impactante libro de relatos dónde también
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