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Página 1 de 3EL NAVÍO MONARCA SIGUE HUNDIDO EN ARENAS GORDAS
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Los restos del navío Monarca están hundidos en la playa de Arenas Gordas, entre las Torres Vigía de La Higuera y El Asperillo, muy cerca de Mazagón El 21 de octubre de 1805, el Monarca, un navío de la Armada Española, se bate en duelo en la Batalla de Trafalgar con los navíos ingleses Mars y Tonnant, sufriendo muchas bajas y destrozos en el navío. Finalmente se rinde ante el Bellerophon, y una dotación de 55 marineros británicos suben a bordo y apresan a sus tripulantes.

Siete díass tarde, el 28 de octubre, un fuerte temporal de levante lo lleva a naufragar a la playa de Arenas Gordas, quedando tumbado sobre el costado. El 31 de octubre la fragata británica Naid incendia el Monarca para que no pueda volver a ser utilizado. Los restos del Monarca siguen hundidos en Arenas Gordas.

El 10 de noviembre de 1805, el Comandante del Monarca emite un Parte relatando los detalles de la batalla, el número de muertos y heridos, y el estado en el que quedó el navío, motivos suficientes que le hicieron arriar la bandera y rendirse al enemigo para evitar el sacrificio de la tripulacn.

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PARTE DEL COMANDANTE DEL MONARCA D. TEODORO ARGUMOSA

El día 21, al amanecer, se avistó en este navío la escuadra inglesa, y a lo que se percibió, con ánimo deliberado de acercarse a la combinada, y desde este momento este navío puso todo su cuidado en la observacn completa y puntual de la ejecucn de las señales del General Comandante de la combinada, lo que se verificó con toda exactitud en las que se hicieron, hasta que a las once y tres cuartos rompió el fuego el navío Monarca de mi mando

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contra el tres puentes del General Colingut, cabeza de una de las columnas en que venía formada la escuadra enemiga. Desde dicha hora siguió el navío Monarca en fuego sostenido, constante hasta más de las cuatro de la tarde, verificándose desde la una del día hallarse siempre batido por dos navíos o tres, algunos de ellos de tres puentes, excusando los enemigos en lo posible el presentar sus costados, y sí verificando su combate por la popa y mura, como se lo permitían la superioridad del número con que batían; resultando de esta ventaja que a las tres y media pocos o menos, en que yo me retiré a curarme de una terrible contusn en el pecho, quedaba dicho navío Monarca en la más deplorable situación, pues no tenía ningún obenque en sus palos, toda su maniobra cortada, sin verga seca ni de sobremesana, los palos acribillados y amenazando con su pronta caída, la artillería de alcázar y toldilla desmontada, mucha parte de ésta en las baterías en iguales términos, muchos muertos y heridos según los partes verbales de los Comandantes de las baterías, las cubiertas destrozadas y parte de ellas caídas; en esta disposición quedó mi Segundo mandando, pero se deja conocer que siguiendo, como se verificó, batido siempre por dos y tres navíos, no podía ser la resistencia de mucho tiempo, como en efectivo así sucedió, pues estando sangndome me envió a avisar que a más del mal estado en que yo dejé al navío a mi retirada, se hallaba en aquel momento haciendo mucha agua e incendiado por tres partes, siendo una de ellas la santabárbara, muy pocos cañones en las baterías servibles, y que en este concepto que dispusiera; siendo mi contestación que habiendo yo llevado por mi parte las obligaciones de mi honor, esperaba llenase las del suyo, que me era tan conocido, y que se arreglase bajo estos principios para determinar según exigiesen las circunstancias, con cuyo motivo, lleno del mayor sentimiento, pero en la total imposibilidad de hacer otra cosa, arrió la bandera para evitar indefenso el sacrificio preciso de la gente que con tanto gusto, complacencia y honor se habían presentado y sostenido en un combate tan desigual y en un estado cual lo acredita no haber podido los enemigos salvar el navío.

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Me es materialmente imposible determinar a punto fijo el número de muertos y heridos, pero sí puedo afirmar que fue excesivo, particularmente el de los segundos, siendo muchos de éstos de grave consideración. Faltaría en un todo a mi deber si dejase de hacer presente a V. E. el valor, la actividad, celo,

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