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las prepago-madame rochy

las prepago-madame rochy

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05/08/2014

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text

original

 
1
YO
 
SOY
 
MADAME
 
ROCHY
A mediados del
mes
de julio de 2007, atiendo una llamada de un personaje que se presentó
como
Matías
Romero,
“El Pelícano”, y en forma ligera
me
expresó:
Soy
un
convicto
de uno de los
 pabellones
de
máxima
seguridad
de
la
 
Cár 
cel de Cómbita en Boyacá.
Mira
 
 periodista,
te va
a
 
llamar 
a
tu
celular 
 
una
mujer quetiene un tema bomba.
Ella
va
a
 
 poner 
al
 
 país
 
 patas
 
ar 
riba,
 
yo
no sé qué vaya
a
 
 pasa
,
 per 
o lo
cierto,
esque
esa
sí es
la
mujer que conoce
secr 
etos de
algunas
de
las
muchísimas
 
Pr 
epagos
que hay
ahora
en
Colombia”.
El interlocutor no
me
dio
tiempo
a formularle pregunta alguna,
cómo
por lo
menos,
 
¿quién
le entregó
minúmero
de celular? Sólo
me
dijo:
Mijo,
 
hablamos
después,
aquí
 
las
 
llamadas
valen
or 
o,
ella
te
timbra,
 
adiós
”.“Un
tema
 
 bomba,
 
¿que
será?”. Pensé, es algo relacionado con revelaciones de políticos vinculados con la parapolítica. “Será esperar”,
me
dije.Días después, el viernes 13 de julio de 2007, recibo la famosa llamada que
me
profetizó el recluso deBoyacá. Al otro lado de la línea
me
saluda
muy
cordialmente una
mujer 
que, por su tono de voz yamabilidad, dejaba entrever su formación académica universitaria, e inclusive su elevado lenguaje quedenotaba señorío y elegancia.
Madame
 
Rochy:
 
Periodista
 
mucho
gusto,
yo
 
soy
 
la
 
 persona
de
la
que te
habló
el
señor 
 
Romer 
o
hace
dos
días
desde Cómbita.
Me
excusa el
atr 
evimiento
 
y
 
la
molestia,
 per 
o deseo
hablar 
contigo
 personalmente
sobr 
e un tema que te va
a
 
gustar 
”.
Con el
mayor 
gusto señora, le repliqué,
¿cómo
supo usted de
mí?
Madame
 
Rochy:
 
“Seño
,
 por 
su
libr 
o LaBatalla Final de Carlos Castaño.
E
so sí, no
me
 
 pr 
eguntes quién
me
dio tu número
telefónico
”.
 No obstante que la llamada de “El Pelícano”
me
daba ya pistas sobre el
tema
a tratar con la extraña
mujer 
,le dije: “Bueno señora, pero,
¿me
puede usted adelantar algo, entretanto nos reunimos?”.
“Periodista
 
yo
 
soy
Madame
Rochy
,
la
 
elacionista
de
Alberto
 
Giraldo,
 
y
 
tuve
 
alr 
ededor 
de 5.000mujeres
 bellas
en
mi
 
catálogo
de
modelos,
 
algunas
de
la
 
cuales
él ofreció
a
la
mafia
y
 
a
 
otr 
os
 poder 
es”,
me
dijo a secas y con autoridad. Luego acordamos sitio, fecha y hora de la reunión.El lunes siguiente llegué a la
T
ienda de Café Gourmet OMA de la carrera 15 Nº 82 - 58, en el norte deBogotá, quince minutos antes de las tres de la tarde y un cuarto de hora previa a la cita con Madame.
T
engo por costumbre llegar a
tiempo
para ubicarme en un sitio
cómodo,
reservado y con visión panorámica del lugar  para tener dominio de la situación. Ello
me
permitiría observar y así descubrir el ingreso en OMA de MadameRochy.Mientras aguardaba el ingreso de la señora, ordené una botella con agua, revisé una vez
más
el periódico El
T
i
empo
del día y de reojo leí una publicidad de la
T
ienda de café que decía: OMA significa cariñosamenteabuela en alemán. Y
me
dije: “Por Dios,
¿esta
señora cuantos nietos tendrá?”.“Estoy de vestido negro, uso gafas, llevo una corbata rosada y
mi
cabello es de color negro”, le indiqué aMadame para ubicarnos bien a la hora del encuentro. Si algo sale
mal,
por favor 
me
timbra al celular, lecomuniqué.Pasados 10 minutos después de la hora convenida, arribó la
mujer 
de esta historia. Venía elegantementevestida, la vi llegar con un
hombre
quien la acercó hasta el umbral de OMA, esperó a que ingresara en el sitioy se regresó en dirección norte. Supe que era ella por que
me
dijo con antelación, que traería una chaquetanegra de cuero y
“mi
 
cabello
es
castaño
 
clar 
o,
soy
alta,
mor 
ena
 
y
 
 br 
onceada”,
enfatizó.Cuando alcé
mi
 
mano
para indicarle
mi
ubicación en el restaurante, ella levantó su
mano
derecha a la alturade su barbilla,
me
saludó con una leve sonrisa y se dirigió hacia donde yo estaba en su espera. En el
camino
la
miré
disimuladamente de arriba abajo y pensé: “Esta
mujer 
puede ser de una familia con alto nivel”.
 
Llegó,
me
saludó
como
si nos conociéramos hacía
mucho
tiempo; yo traté de saludarla de la
misma
forma,mientras algunas
damas
que compartían sus pasabocas cerca de nuestra
mesa,
no disimulaban al observar aMadame, mientras yo sentía una leve inquietud e incomodidad. – 
Hola
 
 periodista,
qué
alegría
 
conocer 
te.
T
e cuento que
soy
 
lectora
 
histórica
de los
libr 
os
y
amo
la
lectura,
¿me imagino que
er 
es un
gran
 
lector?
Mientras en forma rápida pedía un capuchino deslactosadoal mesero que se acercó a la
mesa
en forma simultánea con el arribo de Madame Rochy.
 –Sí
 
señora
–le contesté–, es
mi
 
trabajo.
Luego de un seguido intercambio de temas triviales y de poca
monta,
la señora se queda
mirándome
fijo,
toma
el periódico que tenía en su
mano
y
me
dice:
“Periodista
 
yo
 
quier 
o
hacer 
un
libr 
o de
mis
memorias.
T
rabajé
 
como
 
elacionista
 
 personal
 
 para
el
 periodista
Alberto
 
Giraldo,
 
aquel
 
famoso
 
 por 
el
Pr 
oceso 8.000
y
poco
a
poco
a
su
sombra
 
y
 
animada por 
él,
me
convertí en
 pr 
omotora
de
modelos
 
y
 
einas
 
hasta
 
llegar 
 
a
 
tener 
 
alr 
ededor 
de 5.000
 bellas,
que
muchos
hombres
adinerados
 
y
 
 pr 
estantes
se
las
 
solicitaban
 
a
 
Alberto
 
Giraldo;
 
y
en
algunos
 
casos
les
daban
 
grandes
 
cifras
de
diner 
o
a
 
ellas.
 
Así
 
viví
20
años
 
como
elacionista
 
contratada
 
 por 
 
Alber 
to
Giraldo, per 
o
hace
cinco
años
 
consideré
que este ciclo de
mi
vida
había
 
terminado
 
y
ahora
 
quier 
o
evelarlo
 por 
que en este
 país
hay mucha
hipocr 
esía
 
y
tema oculto.
Y
lo que más le
conviene
 
a
 
la
 
nación
es no
ocultar 
más
tantas
ver 
dades
que los
medios
de comunicación
saben
 
y
no
evelan.
 No
 
obstante,
si usted
me
 
 pr 
egunta
 
 por 
qué no
doy
 
mi
nombre ver 
dader 
o, es
 por 
 
miedo
 
a
que
mi
vida
cor 
ra
 
 peligr 
o, po
que en este
 país
 
hablar 
de nombres
y
 
 personas,
 
contar 
las
 
actuaciones
que uno conoceo
escucha
de los políticos, n
a
cos,
 paras,
empr 
esarios
 
y
 
militar 
es puede
traer 
 
la
muerte, pues
 pr 
efieren
silenciarla
 
a
 
una
 
 para
siempre, con
tal
de
ocultar 
ellos sus hechos, ya
sea
 
ante
 
la
 
Justicia
o
ante
susfamilias
y
 
a
 
la
 
sociedad
 
misma,
donde
 posan
siempre de
mansas
 
 palomas
que no
ompen
un pocillo,
cuando
en
ealidad
se
 pasan
 
 por 
 
la
 
faja
este
 país
todos los
días.
Mire
 periodista,
 
abra
 
una
 
evista,
lea
un
 periódico,
 
 pr 
enda
un
televiso
, todos ellos,
las
 
agencias
de
 publicidad
 
y
sus
anunciantes
 
y
fotógrafos, explotan
a
 
la
 
muje
,
la
 
desvisten,
 
las
llaman
 
Chicas
 
Águila,
 
la
desnudan
 
y
 
a
 
la
que más se
desnuda
más
contratos
le
salen.
 
Y
los hombres con
diner 
o
“caliente,
enfriado
o
limpio”
se mueren
 por 
 
 pasar 
 
una
 
velada
con
ellas.
Y
 
a
 
 partir 
de
allí
les
hacen
continuamente
‘r 
egalos’,
les
financian
sus
cir 
ugías,
 
las
 
apoyan
en sus
carr 
eras
o
las
hacen
 
elegir 
 
einas.
Hoy
todo aviso de
 publicidad
es
“usando
 
y
p
ovocando”
 
al
comprador 
con
una
mujer 
sensual,
p
ovocativa
y
esto
ha
suscitado
un
 pr 
oceso de
m
a
y
o
explotación de
la
 
muje
,
y
poco
a
poco
fue
sur 
giendo un
nuevo
 
géner 
o de mujer exitosa en
Colombia:
Las
Pr 
epago.
 
Son
 
decenas
de
miles.
 
Y
o
soy
sólo
la
 punta
del
iceber 
g, se conoce que hay
decenas
 
y
 
decenas
de
señoras
 
espetables,
de
estilistas
 
y
 peluquer 
os en
diversas ciudades
que utilizan sus negocios
 para
 
tomar 
 
teléfonos
de
las
 bellas;
Spas
y
 
Gym
’sque se
volvier 
on sitios de
exhibición
 
y
contacto
de
Pr 
epagos;
fotógrafos de
modelos
 
y
 
einas,
en
fin…
este esun
ru
 b
o de
la
economía que
mueve
 
miles
de
millones
de pesos
cada
 
mes.
 
Y
 
nadie
se
atr 
eve
 
a
 
habla
, pueseste es un negocio que en
voz
 
 baja
se dice dame el número de tu
teléfono,
que te va
a
 
llamar 
un
señor 
 
muy
importante
 
y
 
generoso,
 
y
tú luego
me
 
reconoces
 
algo…
 
y
tranquila
que
yo
no se lo cuento
a
 
nadie,
no
seas boba,
 
esta
es
una
 
gran
 
oportunidad
 para
ti...
Ellas
 
actúan
 
como‘decentísimas’
 
ante
los
medios
que
las
entr 
evistan
y
 
cotizadas
 
 para
los
señor 
es políticos,
generales,
empr 
esarios
 
y
 
medios
de comunicación.
Son
 
a
 
las
que se les
 paga
p
eviamente
 
 por 
 
“adornar”
una
 
eunión de
una
empr 
esa,
 
 por 
 
hacer 
calendarios,
 
fotos
sensuales
 
 para
sus
anuncios
de p
oductos
y
 
 por 
 
salir 
 
como
“damas
de
Compañía”
de los más
 poder 
osos.
Y
,
 por 
supuesto, si se
acuestan
con estos
 potentados
ellos suelen
ser 
“muy
gener 
osos”.
 
Les
 
“obsequian”
 
diner 
o
 para
sus c
a
rr 
eras,
 
einados
 
y
sus
necesidades.
En
la
 
sociedad
 
colombiana
 
tradicional,
 
mi
mamá
conmigo,
 
y
 
a
 
mis
 
amigas
también sus mamás,siempre nos
decían:
Mija no
salga
con ese
mechudo
que lo único que
quier 
e es
divertirse
contigo,
sal
con
alguien
que te dé
una
 posición
social
 
y
un buen futuro
económico,
mija no
sea tonta
que
la
 juventud
se
 pasa
 
rápido,
 
y
usted es
muy
linda…asegur 
e su
 por 
veni
.En el
trasfondo
de
esta
 
cultura
 
occidental,
 
tan
 
distinta
de
la
musulmana, donde el
cuerpo
de
la
mujer esun
templo
sagrado
 
y
 
 por 
eso se
la
 
ecubr 
e con
la
 
 burka,
 
 para
que
nadie
la
 
 pr 
ofane ni
siquiera
con
la
mirada.
En
contraste
con
esta
sociedad
 
nuestra
 
occidental,
donde
la
mujer se convirtió en un objeto de
 
negocio
y
su
cuerpo
se
usa
 
eiterativamente
como
objeto comer 
cial
 
 para
venta de
 pr 
oductos,
 para
 por 
tadas
de
evistas que
venden
más
evistas
y
más
anuncios publicitarios
 
desnudando
 
a
 
la
 
muje
.
T
odos ellos,
han
contribuido,
 
cada
quien con su
cuota,
 
a
 
cr ear 
Las
Pr 
epago.
Y
en este
libr 
o
me
 
 pr 
opongo
apenas
 
levantar 
un poco
las sábanas
 
y
 
cobijas
de
esta
 
ealidad
 
colombiana
y
 
existente
también en
muchos
 
 países.
Me
 
caerán
encima
todas
 
las
 
agraciadas
 
niñas
que
figuran
en el
libr 
o, pues
ellas
 
dirán
 
“yo
no
fui”,
“jamás”,
 
 per 
o
ellas
saben
en lo
 pr 
ofundo
de su
conciencia
que todo lo dicho en este
libr 
o es ver 
dad,
 
y
queincluso,
me
he
quedado
 
corta
con
ellas
 
 para
no
hacerlas
 
quedar 
 
tan
mal.
Además,
 
ecibir dádivas,
 por 
 
salir 
 
como
 
“Damas
de
compañía”,
 
 por 
desnudarse,
 
 por 
 
hacer 
 
strip-tease
o
 por 
 
acostarse
conun
gener 
oso mecenas, no es ningún delito,
y
 
 para
 
algunas
son
simples
 
escalones
que les permite
subir 
más
rápido
en sus
car 
eras”.
Madame
me
parece bien, pero eso no lo defino yo. Debo consultar con los editores,
me
cuentas el
tema,
yolo transmito y si les interesa seguramente te contactarán directamente a tu celular. Por ahora cuéntame dequé se trata.
MI
 
BAUTIZO
 
COMO
 
MADAME
 
ROCHY“Mir 
e seño
,
yo
tengo el hono
,
y
no niego que es un
honor 
y
de
ente lo digo
aunque
 
a
 
muchos
 
fariseos
les
incomode,
de
conocer 
 
a
los
Rodríguez
 
Or 
ejuela
 
hace
 
cer ca
de dos
décadas,
 
gracias
 
a
 
una persona
que
llevo
en
la
mitad de
mi
corazón,
si bien es
cierto
 
las
 
 personas
se mueren,
las
 
ideas
no se vancon ellos.
Esa
 
 persona
se
llama
 
Alberto
 
Giraldo
López,
 
fue
un
gran
 
 periodista
 
y
militante del
Partido
Conser 
vado
,
una
 
 persona
 
muy
 
culta,
 
querida
 
 por 
todo el
mundo,
amigo
 personal
de Ministros,
Generales,
 
Director 
es de
Periódicos,
de
una
 
calidad
 
humana
inmensa. De ese
señor 
nadie
en el
 país
puede
decir 
que puso un
gramo
de
coca
en ningún
luga
, ni
menos
 
 portó
un
arma.
“El
 
Loco”
 
Giraldo,
 
como
lo conoció Colombia,
era
amigo de sus amigos, un tipo bueno, de
gran
humo
, con olfato político,
gener 
oso
y
 
cr 
eyente
en Dios.
Además
de un
 periodista
que se
“lucró”
con su
 pr 
ofesión
 
y
 
amistades,
 
 per 
o que no lo negó
como
lo
hacen
 
tantos
 
ahora
 
al
servicio de los
“dueños
del
 país”.
 
País
 
al
que le
ocultan
sus
negociados,
sus
contratos
con el
Estado
 
a
cambio de
comisiones
 
y
“mordidas”.
 
T
ambién
fue
un
gran
benefacto
, que
aportaba
diner 
o
a
diferentes
obras
benéficas,
a
 
obras
como
el
Divino Niño
del
 bar 
rio
20 de julio de Bogotá.
Y
con el
diner 
o que
yo
ecibía
 
a
manos
llenas
de
Alber 
to
Giraldo,
 
 por 
 
ser 
su
elacionista
 
 personal,
pude
salir 
de
la
 
 pobr 
eza”.
Sí, Colombia conoció con suficiencia al periodista Alberto Giraldo, por el escándalo del Proceso 8.000, el
tema
de los dineros calientes a las campañas políticas de la época. Pero,
¿qué
tiene que ver él con usted?
“Mucho.
 
A
él le debo todo lo que
soy
en
la
vida,
yo
 
tenía
23
años
de
edad,
 
cursaba
 
último
semestre de
der 
echo en
una
 
 pr 
estigiosa
 
universidad
de Bogotá,
cuando
quedé
embarazada
de
mi
 
novio,
 
y
 
tuve
que
abandonar 
 
mis
estudios
superior 
es, pues el hecho
 pr 
odujo un
escándalo
en el seno de
mi
familia que,no
obstante
 
esidir 
en
una
 
 población
de
la
 
Costa
Atlántica
y
de
 pr 
ovenir de genes
caribeños,
no
 per 
donar 
on
deshonra
 
a
 
la
que
yo
los
estaba
 
sometiendo.
Po
que
mi
familia,
muy
 
 pr 
estante,
 
era
 
econocida
en
Barranquilla
 
y
en Bogotá,
lugar 
es donde ya
triunfaban
en
la
vida
 política
 
y
 
financiera
 
algunos
 
miembr 
os mayores de
mi
familia.El
embarazo
le dio vuelta
a
 
mi
vida. El hombre
esponsable
del
embarazo,
 
despar 
eció en forma
 paralela
 
a
la
 
ayuda
de
mis
 
 padr 
es, quedé
sola
 
y
 
fui
 
 parar 
 
a
 
una
pensión de
 poca
 
eputación
del
 barrio
Santa
 
Fe,
en el
centr 
o de Bogotá, donde
alcancé
 
a
 
vivir 
 
como
 
tr 
es
meses,
luego de
mi
traslado
de
la
 pensión del
 barrio
 
T
eusaquillo
donde
esidí
durante
 
mi
 
estadía
en
la
 
Universidad.
En
esa
 
terrible
zonade p
ostitución
 –permitida
 
 por 
 
la
 
ciudad
 
y
sus
leyes– 
conocí
a
 
una
mujer que
me
 
 pr 
esentó
a
un
señor 
muy
 
importante
que
 pagaba
 
muy
bien
a
 
las
 
chicas
 
universitarias
 
y
de
 buena
 p
ocedencia
 
 por 
 
la
 
compañíasocial
 
y
el
sexo.
Ese
esultó
ser 
el
famoso
 
Alberto
 
Giraldo.
Mi
 
amiga
Lucía
Pedraza,
 
una
 
tar 
de
me
llamó
y
 
me
 
dijo;
mija
ar 
réglese,
mire
a
ver quién le
cuida
su niño
y
 
vamos
que el
señor 
 
Giraldo
 
la
 
quier 
e conoce
.
 Nos
dirigimos
a
 
una
oficina
cerca
de
la
 
moderna
zona de
la
 
calle
72 con
car 
era
séptima en el
nor 
te de Bogotá.
Allí
conocí
a
ese
gran
hombre que se
convertiría
en
mi
mecenas
hasta
el
día
de su muerte.
Lo
 
 primer 
o que
hizo
 
Alberto
 
“El
 
Loco”
 
Giraldo,
 
cuando
mi
 
amiga
nos dejó solos,
fue
decirme que
yo
 
era
 
muy
 
linda,
que
cómo
 
era
posible que
andara
 
viviendo
en
esa
zona

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