Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword or section
Like this
87Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Beattie Melody - Ya No Seas Codependiente

Beattie Melody - Ya No Seas Codependiente

Ratings: (0)|Views: 5,046 |Likes:
Published by DmEnTAl

More info:

Published by: DmEnTAl on Jan 04, 2010
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

12/09/2013

pdf

text

original

 
Material distribuido gratuitamente con fines didáctico-terapéuticos por elCentro de Atención y Servicios Psicológicos VivirLibre.org
www.vivirlibre.org
 
 YA NO SEASCODEPENDIENTE
Melody Beattie
Cómo dejar de controlar a los demás y empezar aocuparse de uno mismo.
Centro VivirLibre.org Av. Petróleos Mexicanos 40 Col. Petrolera Taxqueña, Deleg. Coyoacán, México, 04400 D. F.Teléfonos 01 (55) 55.44.43.82 y 55.44.84.09 e-mail:vivirlibre.org@hotmail.comWeb: www.vivirlibre.org 
 
Material distribuido gratuitamente con fines didáctico-terapéuticos por el114Centro de Atención y Servicios Psicológicos VivirLibre.org
No es fácil encontrar la felicidad en nosotros mismos, y no es posible encontrarla en ninguna otra parte. Agnes Repplier, The Treasure Chest.Por ayudarme a hacer posible este libro, le doy las gracias: A Dios, a mi madre, a David, a mis hijos, a Scott Egleston,a Sharon George, a Joanne Marcuson y a toda la gentecodependiente que ha aprendido de mí y que me ha permitido aprender de ella.Este libro me lo dedico a mí.
Índice
Centro VivirLibre.org Av. Petróleos Mexicanos 40 Col. Petrolera Taxqueña, Deleg. Coyoacán, México, 04400 D. F.Teléfonos 01 (55) 55.44.43.82 y 55.44.84.09 e-mail:vivirlibre.org@hotmail.comWeb: www.vivirlibre.org 
 
Material distribuido gratuitamente con fines didáctico-terapéuticos por elCentro de Atención y Servicios Psicológicos VivirLibre.org
Introducción.
Mi primer encuentro con codependientes fue a principios de la década de los sesenta. Esto sucedantes de que a la gente atormentada por la conducta de otras personas se le llamara
codependiente
, y antesde que a la gente adicta al alcohol y a otras drogas se le etiquetara como
dependiente químico
. Aunque yo nosabía
qué
eran los codependientes, generalmente sí sabía
quiénes
eran. Siendo yo alcohólica y adicta,pasaba como una tormenta por la vida, haciendo a otros codependientes.Los codependientes eran una molestia necesaria. Hostiles, controladores, manipuladores, indirectos,productores de sentimientos de culpa, era difícil comunicarse con ellos, en ocasiones resultabanverdaderamente odiosos y constituían un obstáculo para mi compulsión de “elevarme”. Me detenían, meescondían las pastillas, hacían gestos de desagrado, me tiraban el alcohol por el fregadero, trataban de impedir que consiguiera más drogas, querían saber por qué les estaba haciendo esto a ellos y me preguntaban qué mepasaba. Pero siempre estaban ahí, listos para rescatarme de los desastres que yo me fabricaba. Loscodependientes en mi vida no me entendían, y yo tampoco los comprendía a ellos.Mi primer encuentro profesional con codependientes ocurrió años después, en 1976. Para eseentonces en Minnesota, los adictos y alcohólicos se habían vuelto
dependientes químicos
, a sus familiares yamigos se les llamaba
los otros significativos
y yo era
una adicta y alcohólica en recuperación
. En esa época,trabajaba también como consejera en el campo de la dependencia química, esa vasta cadena de instituciones,programas y agencias que ayuda a que la gente con dependencias químicas se alivie.Como soy mujer y la mayoría de los otros significativos en ese tiempo eran también mujeres, y comotenía menos antigüedad y ninguno de mis compañeros de trabajo quería hacerlo, mi jefe en el centro detratamiento de Minneapolis me pidió que organizara grupos de apoyo para las esposas de los adictos queestaban participando en el programa.Yo no estaba preparada para esa tarea. Todaa encontraba a los codependientes hostiles,controladores, manipuladores, indirectos, provocadores de sentimientos de culpa, me era difícil comunicarmecon ellos, y más.En mi grupo, veía personas que se sentían responsables del mundo entero, pero que se rehusaban aasumir la responsabilidad para conducir y vivir sus propias vidas.Vi personas que constantemente daban de sí a los demás pero que no sabían recibir. Vi a otros dar hasta sentirse iracundos, exhaustos y vacíos del todo. Vi algunos dar hasta darse por vencidos. Lleguéincluso a ver a una mujer dar y sufrir tanto que murió de “vejez” y por causas naturales a los 33 años. Eramadre de cinco niños y esposa de un alcohólico que había sido enviado a prisión por tercera vez.Trabajé con mujeres expertas en cuidar a todo el que se encontraba a su alrededor, y aun así estasmujeres dudaban de su capacidad para cuidar de sí mismas.Vi personas que eran tan sólo cascarones, que corrían sin pensar de una actividad a otra. Vi a lossiempre complacientes, a los mártires, a los estoicos, a los tiranos, vi personas como enredaderas marchitas,enredaderas colgantes, y, tomando una línea de H. Sackler en su obra
The Great White Hope
(La granesperanza blanca), vi “rostros arrebatados que denotaban miserias”.La mayoría de los codependientes estaba obsesionada con otras personas. Con gran precisión ydetalle, podía recitar largas listas de los actos y transgresiones de los adictos: lo que pensaban, hacían ydecían; y lo que no pensaban, no hacían o no decían. Los codependientes sabían lo que el alcohólico o adictodebía o no debía de hacer. Y se preguntaban una y otra vez por qué lo hacían o por qué no lo hacían.Sin embargo, estos codependientes que tan bien podían ver dentro de los demás no podían verse a símismos. No sabían lo que estaban sintiendo. No estaban seguros de lo que pensaban. Y no sabían qué era,si acaso había algo, lo que podían hacer para resolver sus problemas; si, en efecto, tenían algún otro problemaque no fueran los alcohólicos.Era un grupo formidable el de estos codependientes. Molestaban, se quejaban y trataban de controlar todo y a todos menos a sí mismos. Y, excepto por unos cuantos pioneros de la terapia familiar, muchosconsejeros (incluyéndome a mí) no sabían cómo ayudarlos. El campo de la dependencia química prosperaba,pero la ayuda estaba centrada en el adicto. La bibliografía y el entrenamiento para terapia familiar eranescasos. ¿Qué necesitaban los codependientes? ¿Qué querían? ¿Qué no eran tan sólo una extensión delalcohólico, un visitante del centro de tratamiento? ¿Por qué no podían cooperar, en vez de buscar problemassiempre? El alcohólico tenía una excusa para estar tan loco: estaba borracho. Estos otros significativos notenían excusa. Actuaban así estando sobrios.Pronto me suscribí a dos creencias populares. Estos locos codependientes (los otros significativos)estaban más enfermos que los alcohólicos. Y no resultaba extraño que el alcohólico bebiera: ¿quién no loharía con un cónyuge así?Para entonces, ya tenía tiempo de permanecer sobria. Estaba empezando a comprenderme a mímisma, pero no comprendía la codependencia. Lo intenté, pero no pude hasta años después, cuando me
Centro VivirLibre.org Av. Petróleos Mexicanos 40 Col. Petrolera Taxqueña, Deleg. Coyoacán, México, 04400 D. F.Teléfonos 01 (55) 55.44.43.82 y 55.44.84.09 e-mail:vivirlibre.org@hotmail.comWeb: www.vivirlibre.org 

Activity (87)

You've already reviewed this. Edit your review.
alejandrazzzz liked this
Marisa Taichi Mulan added this note
mama codepediente
1 thousand reads
1 hundred reads
piramyd liked this
Bibeloot liked this
Celiza Brid liked this
Marlene Torres liked this

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->