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Concepciones de La Inteligencia

Concepciones de La Inteligencia

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Dr. Pedro Ortiz Cabanillas
Dr. Pedro Ortiz Cabanillas

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Revista de Educación Superior, Facultad de Educación, UNMSM., 1999.
CONCEPCIONES DE LA INTELIGENCIA
P. Ortiz C.
Para el docente de todos los niveles del sistema educativo, no escapa que su laborpersonal debe contribuir a la formación de las personas, incluido él mismo. Sin embargo,en el desempeño de su labor podría tener la impresión o la seguridad de que su papel socialprincipal es la formación intelectual de tales personas, puesto que la formación deltemperamento y el carácter apenas se mencionan en el currículo. Por eso, al preocuparsepor el desarrollo intelectual del alumno, sin duda que habrá tomado más en cuenta variosconceptos relacionados entre sí –como mente, pensamiento, cognición, conocimiento,inteligencia, intelecto, destrezas, aptitudes, habilidades, talento– que le servirán paradelimitar el
objeto
con el que tiene que tratar; o mejor, conceptos que debe saber definirpara conocer mejor y explicar los procesos internos del
objeto
que él modifica por mediode su trabajo social. Sabe, entonces, que no sólo cuestión de decir que su función esformar, o contribuir a formar a las personas.El problema es que al tratar de precisar los conceptos básicos mencionados y otrosafines, seguramente que el educador se ha encontrado con una frondosa literatura, con unacontradictoria terminología, y al final haya terminado por usarlos como si fueransinónimos; incluso es posible que al final de su estudio haya intuido o notado con claridadque se trataba de definiciones del sentido común, que los términos se aplican por igual alos hombres y a los animales, muchas veces disfrazados con la jerga estadística o de lasciencias naturales. Más aún, se habrá dado cuenta, o convencido aún más si es que ya se lohabían dicho, que en ausencia de una teoría científica consistente, a veces es más prácticoy honesto guiarse por las propias convicciones; y si uno dispone de una sólida estructuramoral, los resultados serán los esperados por sus discípulos, por su comunidad y por élmismo.En efecto, sabemos que cuanto se haga por la formación de las demás personas seenmarca en una concepción ética y científica de la naturaleza, la sociedad y el hombre, yque por tanto, toda actuación personal efectiva sobre las demás personas debe tenerconsecuencias morales. La cuestión es que la docencia no tiene que ser sólo enseñar aaprender, sino que es o deber ser un trabajo con que el se contribuye efectivamente aformar personalidades, y aunque en los niveles superiores del sistema educativo estemospensando más en contribuir a la formación intelectual, el trabajo de servicio del docenteserá más apreciado e imitado en la vida real si es que se enmarca en una concepciónintegral del hombre. Naturalmente que este tipo de trabajo social orientado a formarindividuos concretos requiere no de una concepción de la inteligencia en abstracto, sino deuna concepción del intelecto concreto como es cada persona en sí. Esto, en realidad, debeobligarnos a replantear nuestros conceptos de personalidad e intelecto, puesto que comotodo el mundo aspira, no creemos que sea el uso de la información en sí el objetivo de lalabor educativa, sino cómo hacer para que esta información forme parte de la estructuramisma de la personalidad en formación. Es pues desafortunado que las teorías vigentessobre la naturaleza humana y la inteligencia hayan contribuido tan poco al desarrollo
 
efectivo de todos los hombres, dejando en plena libertad a la calle, a los medios decomunicación y quienes los financian, para que conformen, deformen y hasta perviertan aquienes deseamos formar con menos recursos, pero con la sana intención de que cuandonos sigan por fin tengan la posibilidad de sobreponerse a las limitaciones que la propiasociedad nos ha llegado a imponer.
 LOS ESTUDIOS SOBRE LA INTELIGENCIA
A fin de facilitar nuestra revisión de las concepciones más actuales que se disponenacerca de la inteligencia, con la finalidad de que el docente tenga una concepciónapropiada acerca de la naturaleza de este aspecto de la actividad personal, mencionaremoslos hitos que a nuestro modo de ver son los más relevantes de la historia del estudio de lainteligencia en este. Versiones más amplias al respecto se puede encontrar en Butcher(1968), Gould (1981), Vernon (1981), Gardner (1987); además, una reimpresión (en laforma de extractos) de los trabajos más importantes de los fundadores de la investigaciónen inteligencia humana ha sido realizada por Weisman (1967).Notaremos de inmediato, que el estudio de la inteligencia no ha sido un campo aparte,sino que ha seguido fielmente uno u otro enfoque de las ciencias del hombre en general: deun lado, se trata de explicar al hombre desde afuera, a partir de su rendimiento efectivo, yde otro, se intenta explicarle desde adentro, a partir de sus procesos internos. Aunque laesperanza era lograr la complementación o el encuentro de los hallazgos y las hipótesispara tener
una
teoría acerca del hombre, los resultados aún no son halagadores; en el mejorde los casos, las distintas hipótesis sobre la inteligencia sólo comparten un cierto aire defamilia.En la historia del estudio de la inteligencia, notaremos entonces, dos líneas deinvestigación y de su conceptuación y explicación. Una, más empirista y pragmática, partede la aplicación de tests para medir las diferencias individuales dentro de la población;otra, más teórica y humanista, parte del estudio clínico experimental del desarrolloindividual, en ambos casos con todo el énfasis en los procesos cognitivos o mentales.Francis Galton (1892) introdujo el concepto de inteligencia en la psicología modernacomo si fuera una aptitud general superior que explica un conjunto de aptitudes especiales,tal como lo había sugerido también Herbert Spencer unas décadas antes (Butcher, 1968).Galton sugirió, además, que se podía diferenciar a los individuos por la variedad de suscapacidades, que él pensó serían de carácter sensorial, aunque más tarde aceptó la idea deque tales diferencias se tendrían que buscar respecto de capacidades más complejas, comola abstracción.Dentro de una vertiente similar, pero con fines netamente pedagógicos, Alfred Binet yTheodore Simon, entre 1905 y 1911, introdujeron la primera escala satisfactoria para medirel grado de desempeño cognitivo de niños con dificultades para aprender en la escuela. Apartir de ellos, la idea de que se podía medir la inteligencia de las personas por métodospsicométricos floreció como el mayor logro de la psicología, hasta el límite de sus gravesdistorsiones que surgieron en las décadas siguientes.Lewis Terman en 1916 dio a conocer sus ideas sobre la importancia de los tests paramedir la inteligencia de grandes muestras de la población, y rápidamente los popularizó enlos Estados Unidos (haciendo algo parecido a lo que sucedió con el psicoanálisis),defendiendo la tesis de que se puede medir un fenómeno sin conocer su naturaleza. De suinterpretación de los datos estadísticos, surgieron los conceptos de subnormalidad (retraso,
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retardo), normalidad y superioridad mentales, donde la inteligencia normal corresponde alrendimiento promedio de una población.Spearman (1904, 1927) en Inglaterra y Thurstone (cit. por Butcher, 1968) en losEstados Unidos, introdujeron el estudio de los datos obtenidos en los tests por análisisfactorial. Por medio de este procedimiento se clasifican los datos cuantitativos que seobtienen al calificar el rendimiento de una muestra de personas ante tareas quesupuestamente miden su inteligencia. A partir de este tipo de análisis matemático, fueronlos primeros en formular teorías acerca de la naturaleza de la inteligencia: el primerointrodujo el concepto de inteligencia en términos de dos factores: un factor general
 g
quecorrespondería a una capacidad intelectual general, única, como prefería Galton, y factoresespecíficos para cada test. El segundo introdujo la idea de las aptitudes mentales primarias,esto es, de varias capacidades intelectuales sin relación entre sí, una propuesta que tambiénfue sugerida por el conductista Thorndike.Burt (1949, 1955) por su parte, sugirió que la mente humana puede entenderse comouna “aptitud cognitiva general innata”, pero estructurada en niveles jerárquicos de cada vezmenor complejidad. Hizo también una defensa cerrada del carácter genético, hereditario dela inteligencia.Paralelamente, al margen de toda esta clase de investigación psicométrica y análisisestadístico de los datos respecto de una población, Piaget entre 1925 y 1958, desarrolló sumétodo genético para el estudio individual del desarrollo cognitivo del niño. A partir desus experimentos clínicos planteó la cuestión de la inteligencia en términos del desarrollocognitivo, de modo que el concepto de inteligencia aparece en su obra como unadescripción de aquello que es esencial a todos los estadios del desarrollo cognitivo. Sudefinición de inteligencia, como veremos, es considerada por algunos como la máselaborada.Otra línea paralela de investigación sobre la inteligencia es la que desarrollaron lospsicólogos soviéticos, sobre todo a partir de las propuestas teóricas fundamentales deVygotski (1979), cuyos estudios se publicaron en los años treinta y de Rubinstein (1940).En cierta medida, el enfoque de estos investigadores parte de una formulación teórica que adiferencia del enfoque pragmático da mayor importancia al marco conceptual explicativo,más en línea con el método hipotético deductivo, donde el experimento busca confirmar lahipótesis planteada. Desde el punto de vista de la historia de los estudios sobre inteligencia,tendríamos que remarcar su énfasis en la concepción del hombre, la determinación socialdel mismo y por lo tanto la importancia de la cultura, la educación y el lenguaje en eldesarrollo de las capacidades intelectuales de los hombres.Por último, dentro de estos enfoques, debemos mencionar las contribuciones másrecientes de Gardner (1987) y de Goleman (1996), quienes nos muestran la tendencia aintegrar los conocimientos obtenidos en varias disciplinas y campos de investigacióncientífica acerca de la cognición y la inteligencia a fin de obtener explicaciones teóricasintegrales, naturalmente sin dejar de buscar sus implicancias prácticas. Así, por ejemplo,estos autores toman en cuenta los aportes de la neuropsicología y las observacionesinclusive anecdóticas, acerca de formas de conducta calificadas como inteligentes depacientes o ciertos talentos, así como observaciones acerca de diversas culturas, paraplantear sus conceptos sobre la estructura de la mente, con la conclusión de que debe habermás de una competencia intelectual relativamente autónoma
de la mente
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