Las exportaciones latinoamericanas bajaron en cerca de la mitad entre 1929 y 1932, hecho que afectóel pago de los servicios de la deuda externa. En muchos casos, hubo que agotar las reservas de oro y dedivisas e implantar un severo control de cambios.Esta crisis favoreció, contradictoriamente, el proceso de industrialización por sustitución limitada deimportaciones en América Latina, actuando "en el sentido de elevar la tasa de rentabilidad del núcleoindustrial ligado al mercado interno"
.Desarrollo con inflación fue la política económica fundamentalimplantada por los gobiernos latinoamericanos empeñados en ese modo de industrialización liviana, que fuedependiente desde sus inicios.Cuando todavía no se consolidaba la operación anticrisis, sobrevino una nueva conflagraciónmundial. Sin embargo, la fase abierta con la segunda posguerra mundial constituye una de las etapas másimportantes de la historia. Los notables avances en el desarrollo de la producción -que algunos autores hancalificado de tercera revolución industrial- estuvieron acompañados de un proceso de profundos cambiossociales que aceleró el carácter mundial de la revolución.El sistema capitalista siguió siendo el mismo, pero otro. Los avances científicos y técnicos permitieron un relevante desarrollo de las fuerzas productivas, que en última instancia favoreció el proceso deconcentración monopólica del capital, expresado en las multi o transnacionales, detrás de las cuales, enaparente contradicción se mantenían vigentes los Estados nacionales imperialistas. La transnacionalizacióndel capital no eliminó la competencia intercapitalista, como supusieron algunos, ni menos la crisis. Uno delos primeros en apreciar en 1947 la nueva fase histórica de capitalismo fue uno de mis maestros, SilvioFrondizi: "Así como la dinámica interna del sistema tendió en un momento a integrar la producción en elorden nacional, podríamos decir a socializarla, hoy tiende a realizar dicha integración en el planointernacional
". El boom económico de las décadas del 50 y 60 estuvo permanentemente signado por recesiones cada tres o cuatro años, hasta que estalló la crisis de 1974-75, la más grave de la historia delcapitalismo, después de la de 1929. Ernest Mandel manifestó que "hubo una larga onda expansiva quedominó, en términos generales, la economía capitalista desde 1949 hasta el fin de los años setenta"
.A partir de entonces comenzó una onda depresiva que se mantuvo, con altos y bajos, hasta por lo menos a fines de ladécada de 1980.La llamada revolución científico-técnica no sólo incorporó cambios significativos en la producción,sino también en las formas de explotación del trabajo humano. También introdujo modificaciones en la esferade la circulación, distribución y consumo, perfeccionando los sistemas y estudios de mercado. La tecnocracia pasó a jugar un papel más importante que en el pasado, tanto en la dirección de las empresas privadas comoen las estatales. Los directorios de empresas no provocaron la "revolución" que había equivocadamente profetizado James Burnham
,pero adquirieron cada día más funciones en la programación industrial,destinada a aumentar la productividad. Algunas ramas de la producción disminuyeron su peso específico enel producto bruto de cada país, mientras que otras crecieron (industria pesada, petroquímica, energética y dealimentos) gracias a una nueva redistribución y jerarquización en los gastos de investigación e inversióncapitalista. Aunque el capitalismo no tiene capacidad para planificar la producción,trata de "programar"
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CELSO FURTADO:
La economía latinoamericana
, 14ª edic., Siglo XXI, México, 1979, p. 139.
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SILVIO FRONDIZI:
La integración mudial
, Ed. Praxis, Buenos Aires, 1947, p. 17.
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ERNEST MANDEL: Entrevista del periódico "Rouge", París, junio 1995, reproducida por "Punto Final", Stgo., agosto 1995, p. 24.
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JAMES BURNHAM:
The managerial revolution
, Penguin Books, New York, 1945; hay traducción al castellano de Ed. Huemul,Buenos Aires.
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