El intenso zumbido del sistema de supervivencia mantenía intrigado alteniente Federico González, quién no acababa de tomar conciencia de simismo, tras despertar de un prolongado sueño inducido.La computadora de abordo, llamada, por la tripulación, Melissa, corría el programa “Destello en la oscuridad” y perseguía con un fuego graneado aldestructor Vara que irrumpió, sin permiso, en espacio humano.Federico, por elneurotransmisor que llevaba implantado en el oído escuchaba, sincomprender, el análisis que hacía Melissa sobre las variantesexperimentadas por la dañada nave Vara que perseguían.La Mina de Hibernación, Venustiano Carranza, nave de ataque yvanguardia, con propulsores sub-lumínicos no. 5, programada para acechar, por décadas mantuvo sus sistemas en modo de acecho, hasta el momento enque los sensores registraron el paso del Devastador Vara. La secuencia deencendido tardó apenas unos nano-segundos en activarse debido a que elconvertidor de ondas CλEe lagna de energía ilimitada, mantenía al máximolos niveles de potencia.El protocolo de ataque inicióhostilidades a las 00 25 23 1308 8 075 D.C. tres misilestermonucleares impactaron elcasco. El destructor Vara, conel casco agrietado, intentabadarse a la fuga, sin embargo, laVenustiano Carranza no lo permitiría.En Wroclaw, capital de CapuaContinental, perteneciente a Tarapacá, décimo planeta de la estrella Kapa,Salomón Guillermo, un otoñal asistente de astro comunicaciones, recibiódel EUM-223 Venustiano Carranza la señal de alerta. Para SalomónGuillermo y todos en la capital de Capua la intrusión del destructor Vararesultó en una verdadera sorpresa, porque la guerra, que pensaban se
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