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RESUMEN-UNIDAD III Antecedentes de la estructura socioeconómica de Méxic

RESUMEN-UNIDAD III Antecedentes de la estructura socioeconómica de Méxic

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Resumen de socioeconomia
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UNIDAD III Antecedentes de la estructura socioeconómica de México (1910-1970)intensa actividad agrícola; y se dan, desde luego, las migraciones definitivas queculminan con el avecinamiento de los migrantes en los centros urbanos. Además,es relativamente comúnque estos tipos de migraciones se combinen y las que sonintermitentes terminenpor convertirseen definitivas.Lo cierto es que este fenómeno ha contribuido sustantivamentealincrementopoblacio-nal de las concentraciones urbanas, mismas que no se podrían explicar por lavía del crecimiento natural de su población (piénsese en el caso de la ciudad deMonterrey antes descrito).Y, ala inversa, tampoco se podan explicar loscomportamientos de la población de muchaszonasrurales, que por la vía delcrecimiento natural tendrían más habitantes de los que los registros indican. Enmuchos municipios rurales la población registra nivelesdeestancamiento ode disminución de su población, cuyas tasas de crecimiento medio anualdifieren de lastasas decrecimiento natural, i3.2.3 Distribución de la tierraComo vimos en el apartado 3.1.3, el modelo primario exportador diolugar alestablecimiento delos latifundios y las haciendas como grandes extensiones depropiedad privada,que eranasuvez unidades económicas de cierto dinamismo y cuyos productosestaban destinados enbuena medida a la exportación. Nosreferimos, también, cómo a finalesdel sigloXIXse dio unatendencia a favorecer su desarrollo, en número y extensión, porquelos cambios enelsistemaeconómico internacional habían hecho que los países industrializados demandaran más pro-ductos primarios y estas unidades eran consideradas las empresas sproductivasy eficientesal respecto.Para apoyar este desarrollo,elgobiernofederalemitió una seriede decretos,a partir de los cuales se poan colonizar (privatizar) unaserie de extensiones que cumplieranconlos requisitos de «terrenos olotes baldíos». Amparados enla nuevalegislaciónydenunciando tierrasy lotes baldíos por  muchas partes,los hacendadosylatifundistascon frecuencia extendieron sus propiedades sobrelos terrenos de lascomunidades indígenas, creandoasíunatensión, entre éstas y aquéllos,que pocoa pocose fue agravando. También se realizó la privatizacióndeterrenosenlotes que eranentregadosalos jefes defamilia en forma individual, situación que conel pasodeltiempo sirvió para facilitarle a los hacendados el crecimientolegal de sus propiedades. Loscampesinosconlotesque vivían encondiciones difíciles o pasaban por malosmomentos, eran presas fácilesde losgrandespropietarios, que enocasioneseranindirectamente los causantes de dichas condiciones.Así se dio una política de concentración de la tierraen pocasmanos,cuya otra cara fue el despojo amplio demuchascomunidades indígenas ycampesinas. Esto fue creando lascondiciones para el descontento112
 
Estructura social rural,quecreció hasta estallar y formar parte fundamental de la RevoluciónMexicana de 1910. El ejemplo s claro de este descontento y de estaparticipación revolucionaria lo constituyeelEjército Libertador del Sur y Centro,encabezado por su general en jefe, Emiliano Zapata.En 1917, las fuerzas carrancistas optaron por aceptar la demanda agraristade los campesinos morelenses, como una forma de desmantelar el movimientoarmado de esta región. El espíritudeésta, liquidar los latifundios y realizar unreparto agrario, quedó plasmado, aunquedeno muy buena gana, en laConstitución Política de la nación, hecho que a largo plazo alteraría la forma enque la distribución de la tierra se había estado dando.Pero en realidad, tanto la liquidación de las grandes propiedades como elreparto a los campesinos fue muy lento y reducido. Del periodo presidencial deCarranza (1915-1920) al de Abelardo Rodríguez (1932-1934), es decir, en 19 años,se repartieron 11 '580,833 hectáreas. La cifra puede parecer grande, pero frente ala demanda real de tierra era poco significativa. La tibieza de tal ejecución sedeba que los gobiernos continuaron protegiendo a los latifundios y a lashaciendas porque las consideraban las unidades económicas más productivas yeficientes, ya que generaban importantes divisas al país vía sus exportaciones.Durante el sexenio cardenista (1934-1940),laconcepción del reparto cambió y la entrega misma de tierras se realizó en forma masiva y acelerada. En sóloseis años, Cárdenas entregó 18'786,131 hectáreas. O sea, muchas más quetodos sus antecesores juntos. Cárdenas concebía al campesinado como unaclase capaz de crecer y acrecentar su potencial económico, de tal manera que sepodría encargar de abastecer el mercado interno y de llegar a participar eficien-temente en el mercado externo. De ahí que la banca de fomento a la producciónagropecuaria comenzó a funcionar también en este sexenio e incluso, enocasiones, aparejada al proceso de dotación ejidal.Elreparto agrario cardenista cambió el panorama del campo mexicano; con éllas sociedades campesinas adquirieron los recursos que les permitieronreordenar y estabilizar su situación económica. Con esta nueva estabilidadrural, el campo mexicanopudoparticipar como el principal abastecedor degranos básicos baratosdeconsumo popular por muchos años. Éste fue elpapel que la nueva orientación económica les asignó al optar por laindustrialización del país como forma para salir de la dependencia y alcanzar undesarrollo nacional similar a los países ya industrializados.Un cuarto de siglo después, debido a la transferenciapermanente de recursos que sirvieron para impulsar elcrecimiento industrial, la economía de las sociedadescampesinas padecía un fuerte deterioro. Con esta políticaeconómica, los ingresos de la población rural disminuyeronconsiderablemente. Esto se debió, como ya hemos señalado,al congelamiento de los precios de garantíadelos productosagrícolas, mientras que, por el contrario, los precios de losproductos industriales no sufrieron una contención similar. Al ir ingresando cada vez más las comunidades campesinas al mer-cado interno, sufrían un doble tajo por la desigualdad en elintercambio;unocomo vendedores de productos primarios yotro como consumidoresdebienes de fabricación industrial
 
UNIDAD III Antecedentes de la estructura socioeconómica de México (1910-1970)Para hacer frente a sus necesidades de sobrevivencia, que aumentaban también con el crecimientode sus poblaciones, los campesinos optaron por extender sus áreas de cultivo. Pero, para estemomento, las comunidades rurales tuvieron que enfrentar a un nuevo enemigo: la pequeña propiedadinafectable. Ésta pertenecía a un sector de la clase capitalista que había crecido mucho desde 1941,pues la mayor parte de las grandes obras de riego hechas por los gobiernos se destinaron a lapropiedad privada y no a la ejidal.El neolatiñmdio, como se le llamó, creció por el campo mexicano disputándole de manera ventajosa a loscampesinos las mejores tierras y los apoyos del Estado. La política económica industrializadorapriorizaba los cultivos comerciales de exportación que se hacían principalmente en propiedades noejidales. En realidad, la concepción cardenista de los campesinosy elejido se abandonó desde 1941,año en el que se restituyó la idea de que los productores agropecuarios productivos y eficienteseran los privados.En esa dinámica, la extensión de las superficies de cultivo se hizo cada vez más difícil. La tierra, comorecurso limitado, se fué haciendo cada vez más insuficiente, la presión sobre la misma aumentaba ylos apoyos gubernamentales no llegaban a los productores de granos básicos. Los campesinos sintierra, que no habían desaparecido, comenzaron a incrementarse por miles y, junto con losminifimdistas, renovaron -pues no había concluido- la añeja tradición campesina de lucha por latierra, por lo que ésta volvió a ser la demanda central del campesinado mexicano.Para controlar esta situación el Estado utilizó la represión y el desalojo de las invasiones de loscampesinos a las propiedades privadas. Pero la presión campesina continuó presente y obligó enrepetidas ocasiones a apresurar el reparto agrario, mismo que sirvió como una forma de contención aldescontento rural. No es casual que la intensidad en el reparto de tierras haya seguido los ritmos quetuvo. (Aunque el reparto agrario durante el sexenio 1970-1976 se analizará con más detalle en elapartado 4.1.4, hemos considerado conveniente adelantar algunos datos con el fin de que se tenga unavisión más global del problema.)Como puede observarse, después de 1940 el reparto descendió significativamente. Dieciocho añosdespués, la presión campesina ya era fuerte y en ocasiones se convertía en verdadera insurgenciarural. Como dijimos, ello obligó a acelerar el ritmo en el reparto de tierras con cierta permanencia, desdeel sexenio de López Mateos al de Díaz Ordaz y al de Luis Echeverría, que abarcan los últimos 15años de los 19 que duró el periodo de desarrollo estabilizador. La administración echeverrista heredóun campo mexicano en plena efervescencia, misma que durante los setenta llegó a considerarsecomo desestabilizadora del orden no sólo económico, sino también político.Por último, aunque ya hemos tratado el tema (3.2.2), vale la pena comentar que otro gran efecto en laestructura social derivado del deterioro de la economía campesina fue el fuertemovimiento migratoriocampo-ciudad. La lucha por latierray la búsqueda de nuevas oportunidades de trabajo fueron dos delas salidas que millares de campesinos intentaron para superar sus problemas económicos.3.2.4 Cambios en la estructura productiva y ocupacionalPara terminar conel análisis de la estructura social, consideraremos ahora los cambios en laestructura productiva y ocupacional. Trataremosdever éstos a través del comportamiento de laPoblación Económicamente Activa (PEA) y su desarrollo en relación con los tres sectores de laeconomía.LaPoblación Económicamente ActivaLa producción de bienes y servicios que constituyen las actividades fundamentales de la economíade un país es posible gracias a la conjunción de varios factores. Los millones de trabajadores querealizan la enorme cantidaddelos diferentes trabajos en todas las ramas que conforman los sectoreseconómicos han sido considerados muchas veces como el elemento centraldela producción, porquela participación directa del «recurso humano» es imprescindible para llevar a buen término lasoperaciones productivas.Toda esta enorme fuerza representa una parte de la sociedad. Como ya hemos señalado, no es lasociedad completa la queseocupa de toda la producción, sino una parte de ella, a la que se ledenomina Población Económicamente Activa (PEA). Sin embargo, pese a que las determinantessocialesyculturales sobre la PEA y las disposiciones legales y administrativas usadas paradelimitarla hayan variado, algunos datos disponibles nos pueden proporcionar unaideageneral de la

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exame
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genil seguro paso el
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interesante resumen

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