Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
14Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Butler, Judith - Violencia, luto y política

Butler, Judith - Violencia, luto y política

Ratings: (0)|Views: 114 |Likes:
Published by Roberto

More info:

Published by: Roberto on Jan 17, 2010
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

01/16/2013

pdf

text

original

 
ICONOS82
 Judith Butler 
2
Propongo considerar una dimensión de la vi-da política que tiene que ver con nuestra ex-posición a la violencia y con nuestra complici-dad en ello, con nuestra vulnerabilidad ante lapérdida y la tarea de luto que la sigue, y con labúsqueda de unas bases para la comunidad enestas condiciones. Sin embargo, no podemosprecisamente “argumentar en contra” de estasdimensiones de la vulnerabilidad humana, encuanto ellas funcionan, en efecto, como los lí-mites de lo argumentable, y aún tal vez comola fuente de lo inargumentable. No es que mitesis sobreviva a cualquier argumento en sucontra: con seguridad hay varias maneras deconsiderar la vulnerabilidad corporal y la tareade luto, así como hay varias maneras de com-prender estas condiciones dentro de la esferade la política. Pero si la oposición es en contrade la vulnerabilidad y la tarea de luto en símismas, sin tener en cuenta su formulación,entonces quizá es mejor no considerar estaoposición, principalmente, como un “argu-mento”. De hecho, si no hubiera oposición aesta tesis, no habría razón para escribir este en-sayo. Y si la oposición a esta tesis no estuvieracargada de consecuencias, no habría ningunarazón política para reimaginar la posibilidadde la comunidad sobre la base de la vulnerabi-lidad y la pérdida.Entonces, tal vez no sea una sorpresa queproponga para comenzar, y para finalizar, lapregunta de lo humano (¡como si para noso-tros hubiera alguna otra forma de comenzar oterminar!). Comenzamos aquí no porque ha-ya una condición humana que se compartauniversalmente -con seguridad, ese no es el ca-so-. La pregunta que me preocupa a la luz dela reciente violencia mundial es, ¿quién cuen-ta como humano?, ¿las vidas de quién cuentancomo vidas? y, finalmente, ¿qué hace que una
vida sea digna de llorarse 
? A pesar de nuestrasdiferencias de ubicación e historia, mi presun-ción es que es posible apelar a un “nosotros”,ya que todos tenemos una noción de lo que eshaber perdido a alguien. La pérdida ha forma-do un tenue “nosotros” a partir de nosotrosmismos. Y si hemos perdido es porque hemostenido, porque hemos deseado y amado, por-que hemos luchado para encontrar las condi-ciones para nuestro deseo. En décadas recien-tes, todos hemos perdido a personas a causadel SIDA, pero hay otras pérdidas que nos in-flingen, que se deben a enfermedades y al con-flicto global; también está el hecho de que lasmujeres y las minorías, incluyendo las mino-rías sexuales, están, como una comunidad, su- jetas a violencia y expuestas a su posibilidad, sino a su realización. Esto significa que cadauno de nosotros está constituido políticamen-te, en parte, en virtud de la vulnerabilidad so-cial de nuestros cuerpos –como un sitio de de-seo y vulnerabilidad física, como sitio de unapublicidad a la vez asertiva y expuesta-. Pérdi-
Violencia,y políticaluto
1 Contribución para Íconos:
Violence, Mourning, Poli- tics 
. Traducción: Edison Hurtado y Lola Pérez.2 Universidad de California en Berkeley.
1
Iconos, Revista de Ciencias Sociales No. 17Flacso-EcuadorSeptiembre 2003
 
da y vulnerabilidad parecen ser el resultado denuestros cuerpos socialmente constituidos,cuerpos vinculados a otros, corriendo el riesgode perder esos vínculos, cuerpos expuestos aotros, corriendo el riesgo de la violencia por elsolo hecho de esa exposición.No estoy segura de saber cuando el luto esexitoso, o cuando uno ha estado completa-mente de luto (ha llevado duelo) por otro serhumano. Freud (1917) cambió su parecer eneste asunto: sugería que el luto exitoso signifi-caba ser capaces de intercambiar un objeto porotro; luego pensaba que la incorporación, ori-ginalmente asociada con la melancolía, erauna tarea esencial del luto (Freud, 1923). Laprimera esperanza de Freud (1917) de que unvínculo podría retirarse y luego darse nueva-mente implicaba una cierta intercambiabili-dad de objetos como un signo de optimismo,como si el prospecto de entrar a la vida nueva-mente hiciera uso de un cierto tipo de promis-cuidad de la aspiración libidinal. Eso puede sercierto, pero no creo que llevar luto de una ma-nera exitosa implique que uno haya olvidado ala otra persona o que algo más haya tomado sulugar, como si la completa sustitución fuera al-go por lo que nosotros podríamos luchar.Quizás, más bien, uno está de luto cuan-do acepta que será cambiado, posiblementepara siempre, por la pérdida que experimen-ta. Quizás el luto tiene que ver con aceptarexperimentar una transformación (tal vez de-bería decir
someterse 
a la transformación) cu-yo resultado completo no se puede saber conanticipación. Existe la pérdida, como todossabemos, pero también existe el efecto trans-formador de la pérdida, y éste último no pue-de ser trazado o planificado. Uno puede tra-tar de escogerlo, pero puede ser que esta ex-periencia de transformación desconstituya talelección en algún grado. No creo, por ejem-plo, que uno puede invocar la ética protestan-te cuando se habla de una pérdida. Uno nopuede decir, “ah, yo afrontaré una pérdida deésta manera, y éste será el resultado, me pre-pararé para la tarea y me empeñaré por alcan-zar el fin de la aflicción que esté ante mi”.Creo que a uno le golpean las olas y que co-mienza el día con una meta, un proyecto, unplan, pero se encuentra a sí mismo frustrado.Uno se encuentra a sí mismo caído. Uno estáexhausto pero no sabe por qué. Algo es másgrande que el propio plan deliberado, que elpropio proyecto, algo es más grande que loque uno sabe y escoge. Algo te atrapa: ¿de dónde viene?, ¿qué sen-tido tiene?, ¿qué nos demanda en esos mo-mentos de manera tal que no podemos ser losdueños de nuestras vidas?, ¿a qué estamos ata-dos?, ¿qué nos aprisiona? Freud (1917) nos re-cordaba que cuando perdemos a alguien, nosiempre sabemos qué es lo que hay 
en 
esapersona que se ha perdido. De modoque cuando uno experimenta una pér-dida, también se enfrenta con algoenigmático: algo se esconde en la pér-dida, algo se ha perdido entre los es-condrijos de la pérdida. Si el luto in-volucra saber qué es lo que uno haperdido (y la melancolía original-mente significaba, en cierta medida,no saber), entonces el luto se man-tendría por su dimensión enigmáti-ca, por la experiencia de no saber, semantendría incitada por la pérdidade lo que uno no puede conocercompletamente.Cuando perdemos a ciertas per-sonas o cuando se nos desplaza deun lugar o de una comunidad, po-demos sentir que simplemente esta-mos experimentando algo temporal,que el luto terminará y que se alcan-zará alguna restauración del ordenprevio. Pero, en cambio, cuando ex-perimentamos lo que hacemos, ¿serevela algo de lo que somos, algo delo que delinea los lazos que tenemoscon otros, algo que nos muestre queestos lazos constituyen lo que so-mos, lazos o vínculos que nos com-ponen? No es como si un “yo” exis-tiera independientemente por aquí y luego simplemente pierde a un “tú”por allá, especialmente si el vínculo aese “tú” es parte de lo que compone
ICONOS83
 
al “yo”. Si yo te pierdo, bajo estas condicio-nes, entonces ya no solamente llevo luto porla pérdida, sino que me vuelvo inescrutablepara mí mismo. ¿Quién “soy” yo sin ti? Cuan-do perdemos algunos de estos lazos de los queestamos formados, no sabemos quiénes so-mos o qué hacer. En un nivel, yo creo haberperdido al “tú” sólopara descubrir que“yo” me he perdidotambién. En otronivel, tal vez lo quehe perdido
en 
ti -para lo cual no ten-go el vocabularioexacto- es una rela-ción que no es me-ramente mía o tu-ya, sino el lazo pormedio del cual esostérminos están di-ferenciados y rela-cionados.Mucha gentecree que el luto esprivatizador, quenos devuelve a unasituación solitaria y es, en ese sentido,despolitizadora. Pe-ro yo creo que el lu-to suministra un sentido de comunidad polí-tica de un orden complejo, y lo hace ante to-do al traer a la palestra los lazos relacionalesque tienen implicaciones para teorizar depen-dencias fundamentales y responsabilidadeséticas. Si mi destino no es original o final-mente separable del tuyo, entonces el “noso-tros” está atravesado por una relacionalidadde la que no podemos renegar fácilmente o,más bien, contra la que podríamos renegarpero al hacerlo estaríamos negando algo fun-damental de las condiciones sociales de nues-tra misma formación. A esto le sigue un dilema gramatical im-portante. En el esfuerzo por explicar estas re-laciones, me pueden decir que las “tengo”. Pe-ro, ¿qué es lo que implica “tenerlas”? Podríasentarme y tratar de enumerar estas relacionespara ustedes. Podría explicar qué significa es-ta amistad o qué es lo que ese amante signifi-có o significa para mí. En tal caso me estaríaconstituyendo como un narrador desprendi-do de mis relaciones. Al dramatizar mi des-prendimiento respecto a mis relaciones, talvez podría estar sólo mostrando que la formade vínculo que demuestro hacia ellas está tra-tando de minimizar su propia relacionalidad,está invocándola como una opción, como al-go que no toca a la cuestión de lo que me sos-tiene fundamentalmente.Lo que el dolor por la pérdida demuestra,en contraste, es la esclavitud en la que nosmantienen nuestras relaciones, de modos queno siempre podemos describir o explicar, demodos que a menudo interrumpen el recuen-to conciente que podríamos tratar de propor-cionar de nosotros mismos, de modos que de-safían la noción misma de un nosotros autó-nomo y en control. Podría tratar de contaraquí una historia acerca de lo que siento, pe-ro tendría que ser una historia en la cual elmismo “yo” que busca contarla es interrum-pido en medio de su narración; ese mismo“yo” es puesto en duda por su relación con elOtro, una relación que no precisamente mereduce a la mudez, pero que sin embargo aba-rrota mi discurso con señales de su perdición.Cuento una historia acerca de las relacionesque escojo, sólo para exponer, en alguna par-te de la narración, la forma en que estoy apre-sada e inacabada en esas mismas relaciones.Mi narrativa vacila, como no puede ser deotra manera.Enfrentémoslo. Estamos desarticuladosentre cada uno de nosotros. Y si no lo esta-mos, algo nos está haciendo falta.Claramente este parece ser el caso del luto,pero puede serlo solamente porque ya tuvolugar el caso del deseo. Uno no siempre semantiene intacto. Uno podría quererlo así, otratar de hacerlo por un tiempo, pero a pesarde los mejores esfuerzos que haga, uno estádesarticulado frente al otro, por el tacto, elaroma, la sensación, por el prospecto del tac-to, por el recuerdo de la sensación. Y enton-
ICONOS84
d  eb  at   e
¿Quién cuenta como humano?,¿Las vidas de quién cuentancomo vidas? ¿Qué haceque una vida sea digna dellorarse? ¿De qué maneranuestros marcos culturalespara pensar en lo humanoestablecen límites a los tiposde pérdidas que podemosadmitir como pérdidas?

Activity (14)

You've already reviewed this. Edit your review.
1 hundred reads
Roxana Noelia liked this
gpa.flr liked this
nadinekathryn liked this
balthus13 liked this
san fermin 1 liked this
vicmantor liked this
David Layana liked this
David Layana liked this

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->